Nosotros apostaríamos la mano derecha a que no, a que más bien es todo lo contrario, a que todos los bilbainos se sienten los más afortunados del mundo por ser de Bilbao. Pero no porque Bilbao sea la ciudad super guai que todos admiran ahora. En los tiempos duros, heróicos, de finales del los años 70; cuando la economía vasca se caía a pedazos; cuando las fabricas cerraban y el paro alcanzaba niveles insoportables; cuando la dictadura nos devolvia un País sin infraestructuras y con todo por hacer; entonces, también entonces, los bilbainos y todos los vascos estaban orgullosos de ser bilbainos y de ser vascos.

¿Por qué decimos todo esto? ¿Por que ponemos por escrito algo que es evidente y que parece que todos sabemos? Pues porque hay personas que no solo no saben de ese orgullo, sino que, además, dicen que los bilbainos han sentido vergüenza de reconocer que eran habitantes de la villa. Se trata, además, de una afirmación publicada en Canoe, un portal de información on line de Quebec.  En esta web, una comentarista llamada Sophie Durocher, publica un artículo sobre la influencia de las actividades culturales en el espíritu de  la ciudadanía de una población, y no se le ocurre otra feliz idea que poner el ejemplo de Bilbao.

No sólo cae en el error de siempre,  y que denunciamos hasta la extenuación,  de afirmar que el cambio de Bilbao se debe al Museo Guggenheim, sino que dice que, antes de su construcción, como la ciudad estaba en una profunda situación de crisis, sus habitantes habían tenido vergüenza en admitir que vivian en Bilbao. Simplemente, esta muchacha no sabe de qué esté escribiendo.

Es más bien al contrario. Fue el orgullo de los bilbainos y del conjunto de los vascos, el que consiguio sacar a nuestro pais de la quiebra; el que hizo que pasáramos,  en menos de 20 años, de tener poco mas del 70% de la renta media europea a tener mas del 160%; el que tranformó un tejido industrial obsoleto en una economía de vanguardia; el que consiguió que  ciudades abandonadas por decenios de dictadura se volvieran lugares pensados para las personas. Fue el orgullo de los bilbainos, y de todos los vascos, el que transformó Bilbao. Sin ese orgullo nada de eso hubiera sido posible. Las cosas grandes no se hacen por vergüenza, se hacen por capacidad y convencimiento.

No vamos a explicar, de nuevo, que no es el Guggenheim el que impulsó la Villa de Bilbao, sino que fue un gran plan de transformación de la ciudad el que tuvo, como una de sus muchas consecuencias (y no la más importante para los vascos) el Museo Guggenheim. El que quiera saber con detalle lo que pensamos de esto tiene a su disposición amplia literatura en esta web, aunque, en especial, recomendamos este hilo sobre el efecto Bilbao para poder entender lo que de verdad, ha pasado en esta ciudad y comprender cómo y porqué ha ocurrido ese cambio radical.

Podemos admitir que el brillo del titanio ciegue la capacidad de perspectiva de los que escriben desde fuera, y sin mucho conocimiento, de lo que ha pasado en Bilbao en estos últimos 20 años. Pero lo que no admitimos, de ninguna manera, es que digan que los bilbainoshan tenido vergüenza, en algún momento,  de ser bilbainos. Cuando Canadá no existia ni en la imaginación de los colonizadores franceses o británicos, los vascos pescábamos ballenas y bacalao en las aguas de Terranova y construiamos poblados en las costas del Golfo de San Lorenzo. Bilbao se fundó hace más de 700 años y desde entonces, nunca, los bilbainos han tenido la necesidad de avergonzarse de su ciudad.

Bilbao no es una ciudad grande, pero eso no singifica que no sea importante. De siempre los bilbainos han tenido un convencimiento (incluso en los peores años de la crisis): Bilbao es la capital del mundo, lo que pasa es que el mundo aun no se ha dado cuenta.

Nosotros enlazaremos esta entrada en el artículo de Sophie Durocher. Pensamos que su afirmación es algo que no puede quedar sin una respuesta. Respetuosa, pero firme.

Canoe – 20/5/2011 – Canadá

Sur la carte

 

Bilbao, la principal ciudad de los vascos y uno de sus orgullos

 

Autre bel exemple : Bilbao. Une ville du Pays basque, grise et sale, connue pour ses chantiers navals et ses cheminées industrielles. Depuis qu’on y a installé un Musée Guggenheim à l’architecture capotée, Bilbao est passée de super drabe à super glam. Et ça s’est fait du jour au lendemain. Avant, ça aurait été la honte de dire que tu vivais à Bilbao. Aujourd’hui, c’est du plus grand chic juste de dire que tu y as passé deux heures !

(sigue) (Traducción automática)

 

 

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