Uno de los temas recurrentes en nuestro blog es el de la presencia de los vascos en las Colonias americanas. Y lo es por múltiples razones. Pero todas ellas, o al menos muchas, giran en torno a la fascinación.

La fascinación que nos produce la influencia que, en aquella parte del mundo, consiguieron un puñado de vascos provenientes de un país que no resaltaba ni por riqueza ni por población. Más bien al contrario. Mostraron una capacidad de influencia y un protagonismo que no solo se centró en la propia época colonial, sino que continuó durante de las repúblicas americanas.

También nos fascina la capacidad de organización que tuvieron desde el primer momento. Las hermandades y cofradías que los “miembros de la nación vascongada” crearon a lo largo de toda América para agrupar a alaveses, bizkainos, gipuzkoanos y navarros (y los vascos continentales que por allí pasaran haciéndose pasar por compatriotas peninsulares), nos hablan de esa necesidad que tenían de organizarse para apoyarse y protegerse.

De todo eso hemos hablado mucho en este blog y, estamos seguros, seguiremos hablando.  Pero hoy vamos a centrarnos en un acontecimiento que podría parecer “tangencial”, pero que es “nuclear” en esta aventura de los vascos en América.

La Virgen de Aránzazu en Lima

Hoy 18 de octubre (a la hora en que publicamos esto es aun es ese día en las tierras donde pasó esta historia que aquí contamos) se cumplen 375 años de la entronización en aquel continente de la Virgen de Aranzazu.

Fue tal dia como hoy, de  1646, cuando la imagen de la Virgen, llevada a Lima por un miembro de la Hermandad de Aránzazu de aquella ciudad que había sido fundada en 1612, ocupó el lugar central del altar de la capilla que tenía esta hermandad en el Convento de San Francisco.

El historiador peruano José de la Puente Brunke, descendiente de una de las familias más antiguas de esta hermandad lo cuenta en este artículo.

En él, en unas pocas e interesantes páginas, ofrece una visión general de lo fue esta hermandad, modelo para entender a todas las de América; la devoción a la Virgen de Aránzazu en Lima, que se extiende hasta el presente; y la historia de la llegada de la imagen, que fue todo un acontecimiento en aquella Lima de mediados del siglo XVII.

También recuerda la importancia que la bóveda situada bajo la iglesia de san Francisco de Lima, eran enterrados los vascos. Una bóveda de la que hemos hablado aquí con motivo de la denuncia de Limako Aranzazu Euzko Etxea por su transformación en un atractivo turístico.

Los vascos y la Virgen de Guadalupe de México

Además, en diciembre de este año, 2021, se conmemora el 490 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe en México. Otra historia en la que los vascos tienen un papel protagonista y que también tiene una conexión con Aránzazu.

En su momento, en breve, contaremos esas conexiones en un vídeo muy especial que estamos preparando. Pero podemos adelantar que el obispo de México, Fray Juan de Zumarraga, uno de los protagonistas de la historia de Guadalupe, era vasco y como vasco y franciscano había estado en el Monasterio de Aránzazu.

En junio, el periódico Deia, en el artículo que recogemos más abajo, adelantaba algunos detalles de esta vídeo que estamos preparando para recordar y reforzar esa conexión entre Aranzazu, y los vascos, con la Virgen de Guadalupe. Una conexión que es también entre los vascos de toda América, pero que tiene una fuerza especial en el eje Santiago de Chile-Lima-México creado a través de sus cofradías y hermandades fundadas bajo la advocación de la Vírgen de Aránzazu.

Con independencia de que uno sea creyente o no, es imposible no valorar y reconocer la importancia clave que tuvo, en la organización de la comunidad vasca en América, la Vírgen de Aránzazu, así como la orden de los Franciscanos, encargada del Santuario de Oñate , alrededor de cuyas iglesias y conventos, los vascos de toda América se organizaron.

Deia – 24/7/2021 – Euskadi

La Virgen de Guadalupe se oye en Arantzazu

Marión Desjacques interpretando la melodía del manto de la Vírgen de Guadalupe en Aranzazu
Marión Desjacques interpretando la melodía del manto de la Vírgen de Guadalupe en Aranzazu

El santuario de Arantzazu ha sido escenario de una especial grabación con la música hallada en el manto de la Virgen de Guadalupe. Un regalo de la hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima a la comunidad vasca de México

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