Es cada vez más evidente el poder y la influencia de los nuevos canales de televisión como Netflix, HBO o Amazon Prime. Si a eso unimos la capacidad que tiene el cine de convertir relatos ficticios, aunque estén basadas en acontecimientos reales, en elementos claves para «entender» dichos acontecimientos históricos, no es difícil comprender la importancia que adquiere ese «relato» que guía y empapa dichas películas.

En los últimos meses hemos tenido que ver cómo visiones personales, parciales y sesgadas de lo ocurrido en los duros años del terrorismo en nuestro país se han convertido en series de éxito a nivel global. Lo que ha permitido que para una parte importante del público que las ha visto, esa visión parcial se haya convertido en la «verdad» global de lo ocurrido.

Los vascos no tenemos mucho control sobre el relato que se impone para explicar nuestra historia. No lo tenemos por muchas razones. Razones que van desde la inexistencia de un Estado vasco, con capacidad de crear su propio discurso, hasta las dificultades de competir con unas poderosas industrias cinematográficas, la española y la francesa, que al final acaban estando al servicio de las visiones de sus respectivos estados-nación.

Por eso, dentro de la gran preocupación que esta situación nos genera a muchos vascos, éxitos internacionales como el de la «Trilogía del Baztán» en el canal Netflix nos produce una gran alegría. Tener a una autora como Dolores Redondo que ha sido capaz de crear una historia de alto interés impregnada de la cultura de nuestro país, ha sido un regalo enorme. Una serie de la que, en su versión libro, ya habíamos hablado con anterioridad: una trilogía, una historia de ficción, que presenta a los vascos como una realidad propia y diferenciada, que centra la historia en mujer, miembro de la Policía Foral de Navarra, donde el euskera es un idioma vivo, y que sucede en unos Pirineos vascos impregnados de tradiciones e historias mitológicas de nuestra cultura.

¿Seremos capaces alguna vez de aprovechar estos recursos para explicar qué es, de verdad, nuestro país?

Todo esto nos ha venido a la cabeza al recuperar, para compartir aquí, la crítica que publicó en julio Forbes (un medio que nos dedica bastante atención), firmada por Sheena Scott, en la que se analiza esta trilogía con motivo del estreno de su tercera y última entrega.

Forbes – 25/7/2020 – USA

‘Offering To The Storm’: Basque Folklore And Chilling Murder Mysteries On Netflix

Based on Dolores Redondo’s bestselling novels, the last chapter of the Spanish thriller The Invisible Guardian (El guardián invisible) trilogy was just released on Netflix. Offering to the Storm concludes this dark crime fiction film trilogy, with seemingly unending torrential rain and a hint of the supernatural.

(Sigue) (Traducción automática)

Dolores Redondo recibió uno de los premios anuales de la Fundación Sabino Arana en enero de 2018. Creemos que el discurso que ofreció tras recibir el premio merece ser recogido aquí. Porque explica, mucho mejor que nosotros, qué se esconde detrás de su texto.

Premios Sabino Arana. Enero 2018
Premios Sabino Arana. Enero 2018

Queridos lectores.

Existen dos clases de premios, uno, para el que compites, al que te presentas con tu trabajo, el que deseas porque significa éxito y triunfo. Ganar te cambia la vida, te hace saborear la victoria y sentirte campeona. Hay otra clase de premio, este, que llega sin esperarlo, un premio que nace de la generosidad y el cariño de la fundación, y de todos los que me han distinguido con este honor. La clase de premio que me hace sentir humilde y pequeña, y tomar conciencia, de que mientras yo sigo adelante, día a día, voluntariamente encerrada con mi solitario trabajo, cuando empiezo a echar de menos el calor del último encuentro con mis lectores … alguien estaba pensando en mí.

Hace apenas diez días, el quince de enero, se cumplían seis años de la publicación de El guardián invisible, la novela que inició la trilogía de Baztan, y con la que a pesar de mis muchos intentos en el pasado, irrumpí, por fin, en el mundo editorial. Seis años, cuatro novelas y una que espera a medias sobre mi mesa, tres películas rodadas y otra en ciernes, unos cuantos premios literarios…

Y es curioso como el mismo espacio de tiempo, esos seis años, me parecen en ocasiones mucho, y en otras muy poco. Cuando miró atrás, me parece casi otra vida, los años previos a la publicación de El Guardián Invisible, fueron de gran esfuerzo mientras intentaba abrirme paso en el mundo editorial. Publicaciones frustradas, cartas de rechazo… la perpetúa sensación de ser invisible que me llevó a utilizar esta palabra en el título de la novela. El guardián invisible, que ha sido llevada al cine, que se ha traducido a cuarenta lenguas en todo el mundo desde Japón, a EE.UU, desde Islandia, a Australia, también fue rechazada por varias editoriales.

En la mayoría, sin leer, lo sé porque aún me encuentro editores llorando por los pasillos que no tienen pega en confesarlo. Pero hubo una de las que se interesó que ponía como condición para su publicación que hiciera en ella algunos cambios. “Me gusta como escribes”, me dijo, “la novela está muy bien, pero algunos aspectos no van a funcionar, un pueblo de tres mil habitantes con un asesino en serie, las palabras en euskera, y la mitología vasco navarra”. “Con esos ingredientes te auguro un éxito local, no más allá”

Seis años después son muchos los autores que mezclan crimen y mitología, para mi alegría, pero alguien tenía que hacerlo por primera vez, y entonces no fue una elección porque pareciera que iba a funcionar. Fue un compromiso conmigo misma.

En cada una de mis novelas la elección del escenario nace de lo más íntimo, de mis raíces y mi cultura, de lo que soy, y de la tierra que me cubrirá cuando muera. De la clase de familia en la que nací y me crié, de las mujeres que respeto y admiro, de los hombres a los que amo. De un territorio tan rico, que trasciende, y deja de ser el simple escenario por el que transitan los personajes, para convertirse en algo vivo, y poderoso. La fuerza de sus leyendas, de sus creencias más arraigadas, de una cultura rica y distintiva, y de la honestidad, porque quizá os sorprenda algún día con los territorios elegidos para mis novelas, pero os aseguro que en cada uno hay compromiso y verdad, que lo único que hace creíble una ficción es la honestidad con uno mismo mientras escribe.

Por todo esto, voy a dedicar este premio a la mayor ganancia que me han reportado mis libros en estos años, que ha sido sin ninguna duda conoceros, amigos de Baztan. Dedico este premio a Inés Larruy, cuya familia sigue elaborando chocolate urrakin egiña a la manera tradicional de Baztan, a Juanjo Leiza de Bertan Baztan, a Marijose de la casa Urruska, a Juan Mari Ondikol y a Beatriz Ruiz de Larrínaga, que por puro amor a la lectura vienen guiando a miles de lectores por las rutas de mis novelas en Elizondo, desde hace seis años, y con mucho cariño a Miriam, que nos dejó hace muy poco, y vive ahora en el cielo sobre Elizondo, y se ríe de nosotros cuando llueve. Lo dedico a Baztan, por ser la casa de Amaia Salazar y por ser mi casa. Y a Bilbao, porque hay ciudades, territorios y escenarios donde se idean las historias, las ficciones y los sueños, y otras donde se hacen realidad.

Gracias.