Nosotros somos férreos defensores de la idea de que la pertenencia a la comunidad vasca, en el interior o en el exterior, es un acto de voluntad, que es la asunción de un sentimiento de pertenencia. Pero, a un tiempo, nos encanta el concepto que aparece con cierta asiduidad de que los vascos son los “indígenas” o “aborígenes” europeos.

La idea de que, en el caso de los vascos, raza y cultura estaban ligadas de forma indefectible, pudo ser una cierta en el siglo I o en el XV. La realidad, desde hace tiempo, es muy diferente: ser vasco es, como no nos cansamos de decir, un sentimiento, un acto de voluntad, y no una característica biológica.

Pero que lo sigue haciendo “vascos” a los vascos de hoy, vivan en Euskadi o en cualquier rincón del mundo, parte de esa comunidad indígena europea, son la cultura y las tradiciones. Ese si sigue siendo el elemento diferencial, el verdadero nexo que ha unido a los vascos a través de los siglos. Cultura y tradiciones que son una realidad viva, que cambian y se adaptan, pero que guardan una íntima conexión a lo largo del tiempo.

¿Por qué les contamos todo esto? Porque es una de las ideas que nos han venido a la cabeza al leer la crónica que ha firmado Erica Moser, en el diario The Day, narrando la fiesta que este fin de semana ha organizado el New England Basque Club en New London. Y que ya habíamos anunciado en este blog.

Nunca nos cansamos de recordar lo mucho que debemos los vascos a nuestros compatriotas repartidos por todo el mundo. Una deuda que deberíamos tener muy presente cuando vemos la difícil situación que, por ejemplo, están viviendo muchos vascos en Venezuela, y de la que hablaremos en breve.

La red vasca extendida a lo largo de todo el mundo fue clave para nuestra supervivencia como realidad cultural y política en tiempos muy difíciles. Hoy cumple otras funciones, no menos importantes. Son nuestros embajadores permanentes, responsables voluntarios de difundir la mejor imagen de la realidad vasca en sus países de acogida. Y son, no menos importante, entusiastas activistas de la conservación de nuestra cultura, adaptándola a sus entornos.

Este fin de semana, unos vascos de New England y de otros lugares de Norteamérica, han mostrado a sus conciudadanos lo que es y lo que significa ser vasco. Eso pasa en todo el mundo, en cada centro vasco, dia a día, año a año. Sin su esfuerzo, sin su trabajo, sin su compromiso, es seguro que nuestra patria sería mucho menos patria, y es muy probable que, sin ellos, nuestra nación estaría mucho más cerca de existir sólo como un recuerdo en los libros de historia.
Y además, gracias a ellos, a los vascos de todo el mundo, la Ikurriña, la enseña de la patria vasca, ondea en todos los rincones del globo.

The Day – 25/6/2018 – USA

New London festival celebrates Basque culture

New London — Under dozens of tiny Basque flags, visitors sipped wine and ate paella as they watched the Gauden Bat Basque dancers perform the Cortez dance, from one of the southernmost Basque towns. After performing a dance that celebrates a plentiful fish harvest and after dancing the Aurresku, a traditional dance done in honor of an authority, they were on their penultimate dance.

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