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Hemos asistido desde nuestro blog durante los meses veraniegos a la sorprendente actividad de aquellos empeñados en denunciar los males que el turismo está trayendo al País Vasco. Llevábamos tiempo con ganas de ofrecer la recopilación de informaciones que sobre ese asunto que hemos recogido, acompañada (como es habitual) por una reflexión. Un artículo de Ben Groundwater aparecido la web Traveller, nos ha dado el impulso definitivo para hacerlo.

La verdad es que aún no hemos sido capaces de asimilar todo lo que hemos leído, oído y visto en torno a este asunto: las pintadas que lanzaban remedos de slogans revolucionarios propios de otros tiempos y otros lugares; las afirmaciones en las que se aseguraban que los turistas eran los causantes de la miseria de no sabemos quien; o las valoraciones cambiantes sobre la evolución del turismo, que venían a convertirse en un ejemplo de “donde dije digo, digo Diego”.

En definitiva hemos asistido con estupor al desarrollo de una campaña voluntariamente “desenfocada” en sus objetivos. Una campaña que ha generado una importante proyección, negativa, en medios internacionales.

Estamos seguros de que ese era uno de los objetivos principales que se buscaba. Después de todo algunos no ven como bueno que las cosas mejoren. Les rompe el discurso, y quita validez a sus vaticinios apocalípticos.

Hemos tenido que vivir durante décadas viendo cómo nuestra imagen iba indefectiblemente unida a la violencia y al peligro. Una imagen creada y alimentada por gobiernos y medios de comunicación afines y al servicio de estos, con la inestimable ayuda de los que ponían bombas o pegabas tiros en la nuca. Eso, como es evidente, se ha acabado.

Eso hace que los vascos, o mejor dicho ciertos lugares de nuestra nación, se tienen que enfrentar a situaciones novedosas. Nos contamos que vivimos en una tierra que es atractiva para el turismo, y que nuestra cultura, nuestras costumbres y nuestra forma de ser, se suman al entorno para convertir a esta tierra en un lugar con “magia”.

Todo ello nos debe obligar a desarrollar las medidas que garanticen un desarrollo adecuado y sostenible de esos recursos. Una responsabilidad de nuestras instituciones, los sectores económicos más relacionados con el turismo, y el conjunto de nuestra Sociedad.

En cambio, en vez de eso, este verano nos hemos encontrado con grupos que se han dedicado a lanzar mensajes muy concretos:

  • El modelo de alquileres de apartamentos por parte de particulares, que hasta hace poco se presentaba como “descentralizado, alternativo, autogestionado y no controlado por las grandes cadenas multinacionales”, se ha convertido en el gran enemigo. En el culpable de todos los males. Aunque nos preguntamos cuántos de los que lo denuncian ahora, no los habrán usado en sus viajes por el mundo, creemos que esto es así. Esto es algo que exige una clara y estricta regulación que impida que zonas de nuestras ciudades dejen de estar al servicio de los ciudadanos
  • Nos hemos vuelto a encontrar con esa capacidad infinita que tenemos de trasladar al “otro” nuestros problemas. Acusar a los que nos visitan de que ellos son los responsables de la miseria de los trabajadores que les atienden, sería de morirse de la risa, si no fuera un patético ejemplo de qué descentrados están ciertos sectores de nuestra sociedad. Esa miseria y explotación, cuando existe, será responsabilidad de nuestra sociedad y sólo nosotros podemos solucionarla.
  • Todo ello unido a la idea de que el turismo acaba con nuestra forma de ser, con nuestra esencia. Que debemos alejar a los visitantes para que no perdamos ese elemento que nos hace “especiales”.

El sentido común nos debería decir que la solución a los problemas que genera el turismo no pasa por plantear que no vengan los turistas. Menos aún si vivimos en un país donde sus ciudadanos viajan y “turistean” en abundancia. Aún retumba en nuestras cabezas la “explicación” de que los vascos lo hacemos bien porque “viajamos”, mientras que los que nos visitan no lo hacen tan bien, porque “hacen turismo”.

El sentido común nos debería decir que la llegada de turistas no es algo negativo. Que el turismo es una fuente de recursos que no deberíamos desaprovechar. Ciertamente no vale el “todo vale”, ni debemos convertir el incremento del turismo en el objetivo fundamental olvidándonos de nuestras verdaderas prioridades. Pero es que tampoco debemos olvidar que el turismo es bueno incluso como elemento de prestigio (y de conocimiento internacional) para nuestra nación.

El sentido común nos debería decir que todos los elementos a controlar están en nuestras manos: la gestión de esos recursos, el límite de visitantes, la forma en que estos se alojan en nuestras ciudades, los niveles salariales de los trabajadores que los atienden, y todos los demás elementos que giran en torno a este parte de nuestra economía. Por tanto, deberíamos saber todos que no son los turistas los responsables de lo malo que pase, sino nosotros mismos.

Por suerte, Ben Groundwater en su artículo de la web Traveller, nos descubría a principios de verano (antes de que se iniciara toda esta polémica), el arma secreta que nos va a salvar a los vascos de todos los terribles males de la llegada de turistas: la lluvia.

Tiene toda la razón: la lluvia vasca purifica y aleja el mal. No necesitamos ni manifestaciones, ni pintadas ofensivas, ni insultos. Bastaría con que los protagonistas de estas acciones se dedicasen a partir de ahora a realizar la danza de la lluvia, o asistir a alguna “vigilia” para pedir que se abra el cielo y que el mal sea barrido de nuestras calles, playas, montes, y bares.

Les dejamos el artículo de Ben Groundwater  y una recopilación de los artículos que sobre la “turismofobia” hemos ido recopilando en este mes de agosto.

Traveller – 4/7/2017 – Australia

Great destinations that are not overrun with tourists: So good we don’t want to tell you about them

Thank God for the rain. Thank God for the fact the temperature tends to plummet during winter, that the grey clouds roll in almost daily and the wind whips the tops off the surf and showers the town in salty spray.

(Sigue) (Traducción automática)


Una recopilación de informaciones internaciones sobre “turismofobia” en el País Vasco recogidas en nuestro servicio Scoop.it

 

 

 

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