Thilo Schäfer es un periodista alemán que vive en Madrid y que, en este caso, escribe una columna de opinión en uno de los diarios colombianos de mayor difusión: El Heraldo. Parece que lo más lógico, o lo más cómodo, sería “no meterse en camisa de once varas” y dejar los problemas ocasionados por la “Guerra del Norte” fuera de sus reflexiones.

Pues no. No sólo no lo hace, sino que ha decidido meterse en el centro de un debate que tiene la capacidad de crear posturas profundamente contrapuestas y donde está costando mucho que posiciones ecuánimes y reflexionadas se abran paso. Todo ello refiriéndose a un asunto que en Colombia, al igual que en Euskadi, se vive con una especial sensibilidad.

La primera vez que nos referimos a el y a su columna fue por una reflexión que escribió en torno a la dimisión de Arantza Quiroga. Hoy nos vuelve a demostrar esa capacidad de comprender lo que ocurre en nuestro país con una sensibilidad que no es habitual. Merece la pena leer su reflexión sobre las víctimas y sobre la necesidad de Verdad, Justicia, y Reparación para todas. Un principio que parece que no todos están dispuestos a aplicar para todas las víctimas.

Resulta especialmente desgarrador ver cómo en la mayor parte de los foros el debate, y el reconocimiento, se circunscribe a las víctimas de ETA (que se lo merecen). Mientras que otras muchas víctimas de la violencia siguen luchando por ser reconocidas como tales. Hasta el punto de que leyes como la aprobada por el Gobierno Vasco, que trata como víctimas a todas las víctimas, son rechazadas por amplios sectores de la política española porque no hace “distinciones” a favor de las víctimas de ETA.

Para amplios sectores no hay otras víctimas que las que ellos consideran más cercanas. Piensan que las únicas víctimas son las que a ellos “les duelen” y que el resto no son, sino “daños colaterales” del proceso de conseguir que “la verdad y la justicia” (la de ellos) sea impuesta.

Así nos encontramos con líderes políticos, y con medios de comunicación que demandan y exigen justicia para unas víctimas, mientras que niegan que, por ejemplo, las víctimas de la dictadura deban abandonar las fosas comunes que se acumulan en las tapias de los cementerios, en las cunetas de las carreteras, o en los claros de los bosques.

Para ellos, y lo gritan a los cuatro vientos sin ninguna vergüenza, hablar de eso, reparar a las víctimas, es “reabrir heridas”. Puede que sea porque muchos de ellos forman parte del grupo de hijos políticos, o biológicos, de los responsables del régimen fascista que asesinó, robó y expolió, durante cuatro decenios. Igual tienen miedo a que se empiece por desenterrar a los asesinados y se acabe buscando a los asesinos y expoliadores.

La derecha española sigue empeñada en proteger, por activa o por pasiva, el “status quo” que dejó el Régimen de Franco. Y por desgracia, el triste asunto de las víctimas no es una excepción.

El Heraldo – 22/9/2016 – Colombia

Las víctimas en el País Vasco

Hace pocos años, una campaña electoral en el País Vasco era un ejercicio de alto riesgo para los candidatos de los partidos no nacionalistas que iban protegidos por guardaespaldas ante la amenaza de la banda terrorista ETA y su entorno. Afortunadamente, son cosas del pasado desde que la organización dejó las armas en 2011 tras cuatro décadas de lucha armada por la independencia de este territorio singular. Este domingo, hay una nueva convocatoria a las urnas en Euskadi -como se llama la comunidad autónoma en vasco-. La campaña ha demostrado el cambio a mejor en la sociedad vasca que ha dejado la violencia atrás.

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Puede que el más claro ejemplo de negación, sin argumentos, de que hay más víctimas que las producidas por los atentados de ETA, lo vimos en el debate electoral en el que se enfrentaron directamente por este asunto Pili Zabala (víctima del terrorismo de estado) y Alfonso Alonso, miembro de un partido político, el PP, que defiende que las únicas víctimas que importan son las que lo fueron a manos de ETA.

No podemos menos que recoger que con posterioridad a este debate, el candidato del PP reconoció que el asesinato de ‘Joxi’ Zabala, obra del GAL, debería ser considerado como un acto terrorista a todos los efectos.

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