Eduardo Barroso es el director de innovación de la Asociación FloripAmanhã y consultor del Proyecto Florianópolis Cidade Unesco da Gastronomia, que ha liderado la consecución por parte de esta ciudad del sur de Brasil de ese reconocimiento por parte del Organismo Internacional.

Eduardo Barroso ha sido invitado por  la UPV/EHU para dar una conferencia en los Cursos de Verano que esta universidad vasca celebra cada año. El experto brasileño ha escrito de esta visita un amable post en su blog personal, en el que narra sus percepciones al volver al País Vasco después de una ausencia de muchos años.

Esta claro que le ha gustado lo que ha vivido, visto, bebido y comido y que ha sido maravillosamente atendido por sus anfitriones. Por mucho que esto sea lo normal en este país no deja de ser de agradecer que lo resalte en su blog. Tambien esperamos que regrese pronto para seguir disfrutando de nuestro país. lo mismo que esperamos que esos contactos de colaboración entre Florianópolis y estas ciudades vascas den los mejores resultados.

Pero entre sus reflexiones hay tres asuntos a los que no podemos menos que dedicar un comentario.

Uno, es un “clásico” en nuestro blog, los pintxos no son la “version vasca” de las “tapas españolas”. Son cosas diferentes.

La segunda es que es su estancia en Hondarribia, pasó a Francia. Es decir, pasó del Pais Vasco, al Pays Basque. Sólo por puntualizar el “detalle”.

La tercera es la que más nos ha desconcertado. Recuerda a los lectores que ya había visitado Bilbao y Donostia en 1974 y en 1986.

” Por isso tinha uma imagem já formada em minha memória. À bem da verdade, não eram boas lembranças. Foram tempos difíceis para os que viviam nesta região principalmente por conta do movimento separatistas e a decadência da indústria pesada, força produtiva local”

La verdad es que en 1974, el problema de la población de cualquier punto del País Vasco peninsular no era ni la crisis, ni el “movimiento separatista”. Por un lado, la crisis estaba todavía formándose y no atacaría hasta un par de años después. Pero es que, por otro lado, el único problema importante, el “Problema” de esos vascos, era la dictadura en la que vivían. Todo lo demás era secundario.

En su visita de 12 años después, las cosas no habían cambiado todavía mucho. Es verdad que el dictador había muerto, pero las estructuras democráticas y el autogobierno de los vascos tenían apenas 6 años de vida. Es muy difícil recuperar en plena crisis y en sólo 6 años, los desastres producidos por más de 40 años de un gobierno absolutamente incapaz y contrario a los intereses de los vascos.

Cierto que en su visita de 1986, el terrorismo se había incrementado. Pero ETA, no era el “movimiento separatista vasco”. Apenas significaba una pequeña parte de ese movimiento. Por lo que. en todo caso, el “problema” al que se refería era ETA y no el “movimiento separatista“.

Ente otras cosas porque en aquellos años, en los que Bilbao era una ciudad poco atractiva para el visitante (aunque es difícil decir lo mismo e San Sebastián), las instituciones de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) estaban gobernadas, mayoritariamente, por separatistas. Es decir, por nacionalistas vascos. Unos gobiernos que estaban poniendo en marcha en aquellos años las políticas industriales, sociales y territoriales que han dado los resultados que tanto gustan al autor de la reflexión. Algo que, no hay que olvidar, sigue siendo así ahora mismo.

Porque, y eso algo que es importante entender, la situación actual de la CAPV es consecuencia del proceso de recuperación del autogobierno de los vascos y de la gestión que de éste han ido realizando deferentes gobiernos dirigidos por nacionalistas vascos. Mientras que la  imagen que vio y conoció en 1974 y en el 1986 eran consecuencias de un gobierno dictatorial nació bajo el ideal de la España “Una, Grande y Libre” que guió a los insurrectos en su lucha contra la República.

Es decir, resumiendo, los vascos viven mejor, cuanto más autogobierno tienen. Saque usted mismo las consecuencias.

 

Blog de Eduardo Barroso – 26/6/2015 -Brasil

Uma viagem ao país Basco

Convidado pela Universidade do País Basco para fazer uma palestra durante os Cursos de Verão, sobre a experiência de Florianópolis ter se transformado em Cidade UNESCO da Gastronomia, estive durante poucos dias viajando por três cidades: Hondarribia, San Sebastian e Bilbao, fronteira da Espanha com a França. Nas duas últimas cidades já tinha passado por elas e dormido uma noite, em 1974 e 1986 respectivamente. Por isso tinha uma imagem já formada em minha memória. À bem da verdade, não eram boas lembranças. Foram tempos difíceis para os que viviam nesta região principalmente por conta do movimento separatistas e a decadência da indústria pesada, força produtiva local. Em minha memória apenas imagens desbotadas, e poucas fotos, de uma cidade fria, úmida e cinza, sem maiores atrativos e fumaça de gás lacrimogêneo no ar.

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