Un dato previo entre patético y curioso. Los vascos que viven en Escocia han podido participar en el referendum de independencia de Escocia. A los vascos que viven en Euskadi, se les impide decidir el futuro de su país. Seria gracioso, si no fuera tan triste

 

Escribimos esta entrada antes de que el jueves 18 de septiembre de 2014 haya acabado. Es decir, antes de saber los resultados del histórico referéndum de independencia que ha movilizado a prácticamente toda la población escocesa en este día que será difícil de olvidar en Escocia, Gran Bretaña, Europa, y en muchas naciones sin estado, que miran con envidia el camino que ha recorrido hoy en esa antigua y gran nación.

La Piedra del Destino, Un símbolo de Escocia, donde los reyes escoceses fueron coronados desde el siglo IX hasta el siglo XIII cuando un rey inglés la robó. Em 1950 fue robada de Londres pro nacionalistas escoceses. Recuperada en 195q, volvió a Escocia en 1996 La Piedra del Destino, Un símbolo de Escocia, donde los reyes escoceses fueron coronados desde el siglo IX hasta el siglo XIII cuando un rey inglés la robó. En 1950 fue recuperada nacionalistas escoceses que se la llevaron de Londres a Escocia.Volvió a la capital inglesa en 1951. Fue oficialmente devuelta a Escocia en 1996
La Piedra del Destino. La Piedra del Destino, Un símbolo de Escocia, donde los reyes escoceses fueron coronados desde el siglo IX hasta el siglo XIII cuando un rey inglés la robó. En 1950 fue recuperada nacionalistas escoceses que se la llevaron de Londres a Escocia.Volvió a la capital inglesa en 1951. Fue oficialmente devuelta a Escocia en 1996

No importa que el a la independencia haya sumado el 4o%, el 48% o el 53%. El resultado de esta votación no es lo más importante a medio y largo plazo.

Es verdad que si el es el ganador, tendremos que sufrir las declaraciones fuera de tono de los jacobinos-imperialistas que temen que Cataluña o Euskadi puedan conseguir seguir ese camino.

Es verdad que si el es el ganador, lo más probable es que todos los imperialistas de los estados que conforman la Unión europea harán lo posible por hundir a Escocia. Intentado expulsarla para, después, impedir su entrada. Todo ello con el objetivo de demostrar que enfrentarse a los estados construidos a sangre y fuego, sólo tienen como consecuencia perecer a sangre y fuego. Aunque sea a través de la guerra económica y diplomática..

Es verdad que si el NO triunfa, tendremos que sufrir las declaraciones fuera de tono de los jacobinos-imperialistas que descubrirán, de golpe, las similitudes entre el proceso de Escocia y los de  Cataluña o Euskadi. Similitudes que sólo existen cuando se trata de la no independencia.

Pero se olvidarán de lo que ha pasado a lo largo de esos últimos años y que es lo realmente importante:

La demanda de un mayor autogobierno para Escocia es una petición unánime

A lo largo de  los últimos años, la política de los gobiernos de Londres, conservadores o laboristas, ha sido contraría a los intereses, deseos y necesidades de Escocia y los escoceses. Eso ha llevado a que la sociedad de esa nación haya entendido que necesitan ser los timoneles de su futuro.

Una reclamación de un incremento del autogobierno que puede ser proyectado en la idea de la independencia, o del federalismo. Pero que se ha convertido en una demanda prácticamente unánime.

El Partido Nacional Escocés ha logrado convertirse en el eje de la sociedad escocesa

Esa percepción de abandono de los partidos británicos, ha conseguido que el SNP se convierta en el eje y líder de ese proceso de emancipación. Produciéndose un trasvase de apoyos desde el laborismo al nacionalismo.

Nadie puede asegurar que ese movimiento electoral sea algo definitivo. Entre otras cosas, porque en un país democrático, lo lógico es que, una vez conseguida la independencia, se cree un abanico de partidos que cubran las diferentes sensibilidades sociales. El SNP en estos momentos es, en realidad, un instrumento de liberación nacional.

El reconocimiento de Escocia como “sujeto de soberanía”

Lo realmente importante de “este asunto” no es el destino alcanzado, sino el camino tomado. Si no sale un Sí, tendremos que oír y ver cosas terribles, incluyendo algunas que nos parecerán tan increíbles como que los nacionalistas españoles mas recalcitrantes abran botellas de cava catalán, para celebrar que una victoria de la “Perfida Albión”.

Es imposible que acepten, o que entiendan, que lo importante de lo que ha ocurrido hoy en Escocia no es el resultado, sino la posibilidad de tomar una decisión. Lo fundamental es la aceptación, por parte de los actuales británicos, de que los escoceses son “sujetos de soberanía” y que , por lo tanto tienen el “derecho a decidir su futuro“. Un derecho que, como cualquier derecho, ni se pierde, ni se vende, ni se puede renunciar a él.

O dicho de otra manera. Si ahora sale No, dentro de un tiempo razonable, los ciudadanos de Escocia podrán tomar, de nuevo una decisión sobre su futuro.

El SNP ha logrado sus objetivos con cualquier resultado

La propuesta inicial del Ministro principal de Escocia, el nacionalista Alex Salmond, era un referendum con una triple opción. Si a la independencia, Sí a una mayor autonomía, o seguir sin cambios.

En aquellos momentos, mediados de 2012, las encuestas daban un 27% de apoyo a la opción independentista. Alex Salmond y David Cameron eran conscientes de que, en aquel momento, la “pregunta importante” era la referente a la recuperación de un mayor nivel de mayor autogobierno.

Era lo que Salmon buscaba y lo que Cámeron quería evitar. Por eso, el Primer ministro británico, exigió que el referéndum sólo diese dos opciones: seguir como se está, o la independencia. Sin duda convencido de que eso era acabar con cualquier posibilidad de cambio. Alex Salmon y el SNP aceptaron el reto. Muchos auguraron en aquel momento que eso significaría su suicidio político, y los pro-británicos se frotaron las manos convencidos de haber “desactivado el problema secesionista”.

La realidad ha dado la vuelta en escasamente dos años. La opción del Sí, ha conseguido tan nivel de apoyo, que los políticos unionistas se puesto muy nerviosos, y para intentar evitar el voto mayoritario al Sí, han prometido un extraordinario incremento del nivel de autogobierno. Un incremento similar, o puede que superior, al que se proponía por parte de los nacionalistas escoceses hace dos años.

De tal manera que si triunfa el Sí, el nacionalismo, gracias al ultimátum unionista, habrá visto como se acelera el proceso de emancipación. Pero si triunfa el NO, el incremento de autogobierno demandado por el partido de Salmon habrá sido conseguido, a pesar de la oposición inicial de laboristas y conservadores británicos.

El debate ha sido civilizado

Como comentábamos hace unos días, la civilidad y el respeto es un asunto que deja desconcertados a los que viven situaciones similares en lugares con menos tradición democrática, como son los catalanes y vascos en el Reino de España.

Hoy no podíamos menos que sonreír, cuando oíamos a un pro.no, decir que en Escocia este asunto del referendum generaba mucha tensión, porque en casi todos los carteles del NO había “pintadas”. Exactamente igual que el tratamiento que los separatistas traidores a España, han recibido a lo largo de los últimos 150 años por parte de autoridades civiles y militares de los diferentes gobiernos la “España, unidad de destino en lo universal”.

Oir  decir a la Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que “estaría feliz de se la reina de una Escocia independiente”, es sentirse en una especie de “viaje con substancias ilegales” para los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos.

Escocia ha reforzado su posición en el mundo

Este  aspecto, en la práctica, no es un asunto “menor”. Escocia ha conseguido una campaña de proyección política, turística y cultural  de valor incalculable. El mundo ha estado, durante muchos meses, pendiente del norte de la isla de Gran Bretaña. Recibiendo información de su historia, su cultura, sus tradiciones, su industria, su economía, …

 

En definitiva, este día histórico ha sido observado, con esperanza, envidia, ilusión, nervios y mucha solidaridad, por  cientos de miles de ciudadanos (puede que millones) que siendo súbditos del Reino de España, quieren ser ciudadanos vascos o catalanes. Por eso hemos decidido escribir esta entrada.

Por eso  y por la insistencia de los unionistas españoles de decirnos que Euskadi o Cataluña no son Escocia, a la vez que nos recordaban que seguir su camino era condenarnos a quedar fuera de Europa y que eso nos traería, como dice Lucas 13:28:

Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros echados fuera.

Europa la co-fundamos nosotros, mientras ellos, los unionistas-españolesdemócratas-de-toda-la-vida, o bien seguían soñando con el Tercer Reich de los 1.000 años, o soñaban con llevarnos al paraíso soviético de Stalin.

Puede que, al igual que le ha pasado a Cámeron y a los unionistas británicos, lo que creen que es imposible pase y luego se lleven un disgusto….

 

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