Eso es lo que afirma, o al menos deja caer, el editorial del diario Khaleej Times de Dubai, uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Un diario escrito en lengua inglesa que además es, en parte, propiedad del gobierno.

Resulta realmente insultante que se atrevan a decir algo tan incorrecto como:

fulfilling a Romantic dream of the 19th century, when kilts were revived, dead languages preserved, and bloodlines scrutinised to create national identities.(el cumplimiento de un sueño romántico del siglo XIX, cuando se recuperaron las faldas escocesas, las lenguas muertas se conservaron, y líneas de sangre fueron analizadas para crear identidades nacionales.)

Un artículo de ese tono y de esa escaso nivel, sólo puede ser explicado por dos razones: la ignorancia de quien lo escribe, o su sumisión a intereses contrarios a que los ciudadanos de una nación decidan su futuro.

Por qué se esforzarán tanto los escoceses, los pobres no saben que forman parte de una "identidad nacional imaginaria"
Los pobres escoceses no saben que forman parte de una “identidad nacional imaginaria”

Escocia, Flandes, Cataluña o Euskadi son realidades nacionales desde mucho antes de que cualquier emirato que conforman los EAU empezara a conformase. Realidades con estructuras de gobierno, leyes, y una historia. Unas historias, la de esas naciones,que por mucho tiempo estuvieron al albur de los poderes de las élites que gobernaban, decidían el futuro de sus súbditos, regalaban o perdían o conquistaban territorios sin preocuparse de  sus habitantes (le sonará esto cercano al autor del editorial). Por desgracia, cuando los sistemas democráticos se impusieron en Europa (algo que aun falta por conseguir en muchos lugares del mundo) esas comunidades nacionales quedaron, sin posibilidad de decidir su futuro, inmersas en realidades estatales que, o prohibían, o ignoraban su existencia como realidades diferenciadas.

Lo que ocurre ahora en Europa, es un ejemplo de lucha democrática. El referéndum de Escocia es un modelo de cómo la resolución de los conflictos no deben llevar, indefectiblemente, a la violencia, ni a la opresión.

Entendemos la gran preocupación  del editorialista del Khaleej Times por las influencias que pueden tener  las decisiones democráticas de las naciones en las estructuras internacionales o por el equilibrio global. Lo mismo que entendemos que  sienta una gran preocupación por el papel que jugaría un Reino Unido sin Escocia en el tablero de ajedrez internacional.

Por eso, le proponemos que inicie una campaña para que los EAU, o al menos Dubai, vuelva a formar parte integral del Imperio Británico, con el objetivo de compensar de alguna forma las “locuras” escocesas.

Es más, le proponemos que defienda la realización de un referéndum entre los habitantes de su emirato (no entres los que poseen todos los derechos de ciudadanía, sino entre todos los habitantes), para saber si prefieren su estatus actual, o se decantan por formar parte del Reino Unido, con los derechos y obligaciones ciudadanas que eso implica. Incluyendo termómetros en las calles que no se paren a los 45ºC, autobuses con aire acondicionado para todos, y derechos para todas las personas, con independencia del sexo, la religión, o el status social.

Acaba el artículo con un párrafo compuesto de dos frases. La primera, sencillamente ofensiva para las naciones a las que se refiere de forma directa o por referencia:

The significance of Scottish independence is a push and pull between hopes for imaginary national identities versus hard-nosed concerns of geopolitical clout.(La importancia de la independencia de Escocia es un tira y afloja entre las esperanzas de las identidades nacionales imaginarias frente a las inflexibles preocupaciones de la influencia geopolítica)

En la segunda frase, es el único momento en que la editorial se acerca a la realidad:

Though for its people at least, independence could mean having a greater say in their own lives. (por lo menos, la independencia podría significar tener una mayor participación en sus propias vidas.)

Algo que, por desgracia, no ha pasado en muchos de los países que se han ido independizando de sus metrópolis. ¿No es verdad?

Por cierto, ya nos gustará ver si el gobierno de Dubai, copropietario del diario, en el caso de que salga ganador el , le dice al presidente de Escocia, que es el presidente de una “identidad nacional imaginaria“.

Una última nota. Hemos colocado un enlace a esta respuesta en la sección de comentarios del editorial. No lo han incluido.

Khaleej Times – 30/8/0214- Dubai

The Scotland question

Could the independence of Scotland clip the UK’s wings enough to prevent further episodes of grand posturing from David Cameron? Would the former empire lose enough clout to substantially diminish the chance of creating another Tony Blair to trot around the world with a big head? The answer, unfortunately, is probably not. Scotland is voting in September to become an independent country. It already has a parliament, established in 1998 in a gradual process of granting Scotland greater autonomy within the UK. Politically, independence would be another step in the same direction, freeing Scotland from having to abide by governments elected by England’s relative conservatism.

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