François Cardenal es un periodista, con más de 20 años de profesión, que escribe en el diario de Quebec, La Presse. No hemos leído otros artículos de su producción periodística, pero si los demás son como éste…. mal asunto.

A pesar de sus 20 años de profesión, se ve incapaz de ver más allá del estereotipo y del mensaje vacío de contenido. Transmitiendo lo mismo que se han dedicado a repetir, hasta la saciedad, otros redactores que, sin pararse a conocer la realidad del Bilbao metropolitano, han escrito sobre el “Efecto Bilbao” y que aquí no nos cansamos de denunciar.

La pregunta que nos surge al leer este artículo de François Cardenal, es ¿Ha visitado alguna vez Bilbao?. O dicho de otra manera, ¿Sabe de qué escribe?

Nos parece fantástica su defensa de Montreal, como una ciudad de tamaño humano, pensada para las personas, activa y llena de energía. Lo que no entendemos es que la presente así, definiéndola como la Anti-Bilbao.  Como si Bilbao, y nos imaginamos que en concreto su proceso de Transformación urbana, sea el paradigma de lo opuesto a ese modelo de ciudad en el que incluye a la ciudad canadiense.

No sabemos si François Cardenal había oído hablar de Bilbao antes del Guggenheim. Le podemos asegurar que millones de personas sí, incluso mucho antes de que existiese Montreal. Bilbao es la mayor ciudad de un pequeño pueblo que, en muchos casos,  ha tenido un papel fundamental en la Historia. Por ejemplo y refiriéndonos al país donde vive:

  • Por las orillas que ahora ocupa Montreal y mucho antes de su fundación pasó a finales del siglo XV, camino del Lago Ontario,  la primera pieza de hierro que nunca se ha encontrado en Norteamérica, y que fue un hacha fabricada por vascos.
  • En las costas de la actual Canadá, está la Estación Ballenera Vasca de Red Bay, Patrimonio de la Humanidad.

Bilbao ha sido una ciudad capaz de rehacerse a sí misma conservando todas sus esencias.  Junto con el resto del País Vasco situado al sur de los Pirineos, tuvo que recuperarse de las consecuencias de 40 años de dictadura y de una crisis económica que desmontó la base de su economía industrial. Otras ciudades habrían desaparecido o se habrían hundido ( y en la zona de los Grandes Lagos tienen ustedes algunos poderosos ejemplos de ese proceso de desmoronamiento). Pero Bilbao es una ciudad vasca y eso significa que sus habitantes, y sus dirigentes, son duros como el acero que que sale de sus fábricas. No se rindió, y en 30 años ha recuperado el paso, colocándose entre las ciudades imán del mundo

Cualquiera que lee o escucha a los responsables de ese proceso de transformación en Bilbao, les oirá decir, una y otra vez, que Bilbao sólo es modelo  para … Bilbao. Que cada ciudad debe  definir su camino y que construir grandes edificios, no garantiza nada, excepto el gasto de construirlos….

Hay una cosa que no se debe olvidar nunca:  no se debe perder el respeto y la consideración por los otros. Mas aún. La necesidad de debilitar la” imagen del otro” para reafirmar la “propia imagen”, suele hacerse cuando se tienen pocos y débiles argumentos.

Por ultimo. Una recomendación a François Cardenal.  Si quiere conocer una ciudad que contiene buena parte de las virtudes que atribuye a Montreal, pasee por  Bilbao, o por cualquier ciudad vasca. Seguro que se las encuentra en abundancia.

 

La Presse – 7/7/2014 – Canadá

Montréal, l’anti-Bilbao

¿Montreal el anti-bilbao?
¿Montreal el anti-Bilbao?

C’est le commentaire qui s’est retrouvé le plus souvent dans ma boîte de courriels, ces derniers jours, avec une foule d’images de ponts à couper le souffle conçus par des starchitectes comme Santiago Calatrava et Norman Foster. Plusieurs évoquent le Viaduc de Millau, parfois l’impressionnant pont à haubans Trinity River Bridge, puis citent l’exemple de Bilbao, cette ville espagnole peu connue et peu visitée, qui est devenue un épicentre touristique grâce à la construction d’un musée hors de l’ordinaire, signé Frank Gehry.

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