Ésta es, lo que se dice una historia para no dormir. La leemos en el diario portugués Diario de Noticias (DN) . En realidad la leemos varias veces porque no damos crédito a lo que se cuenta. No porque pensemos que sea mentira, sino porque nos parece mentira. Un ciudadano portugués que huyo de Portugal acusado en un caso de pedofilia y proxenetismo que sacudió a la sociedad portuguesa hace 10 años, está viviendo en una población alavesa y cobrando una renta social de algo mas de 600 euros.

El caso de la Casa Pía, se había convertido, cuando se leyeron las sentencias en septiembre de 2010, en el juicio más largo de la historia de Portugal . Era último paso de un camino que se inició en 20o2 con la apertura de unas investigaciones, que dieron como resultado seis condenas por 900 abusos en un orfanato portugués.

El protagonista de nuestra historia luso-alavesa es Carlos Mota (sí, se llama como el cómico, aunque este asunto no tiene ni un poco de gracia) trabajó por 12 años para Carlos Cruz, un presentador de la televisión portuguesa y condenado en este juicio.  Tenía que haberse personado como testigo en el caso contra su antiguo jefe y debería haberse personado como acusado en un proceso extraído del de la Casa Pía, en el que era acusado de lenocinio y abuso de menores. En aquel momento, la sociedad portuguesa descubrió, nos imaginamos que con indignación,  que en los años 70 ya había sido acusado de abusar de dos niñas de 7 y 8 años. En 1974 Carlos Mota desapareció y la justicia Portuguesa fue incapaz de dar con él , por lo que el caso se cerró y prescribió sin que fuera juzgado.

Entrevistado por DN, asegura que, en 2003, desapareció sin cumplir, de nuevo, con sus obligaciones para con la justicia portuguesa, porque a pesar de que el caso de 1974 ya había prescrito, la opinión pública supo de esa acusación y de su huida. Así que decidió huir, otra vez, de la justicia. Pero esta vez, en vez de esconderse en Portugal, acabó en Araba donde trabajo por unos años en una fábrica de frigoríficos y donde ahora sobrevive gracias a una ayuda pública dada por las instituciones vascas.

De nuevo se ha repetido la historia. El caso en el que estaba acusado por  abuso de menores, ha sido cerrado, porque la Justicia portuguesa no ha podido dar con él.

Nuestra pregunta es simple. ¿Cómo es posible que un ciudadano europeo huido de la justicia de un país miembro de la UE pueda esconderse en otro país de la UE sin entregado a las autoridades para ser juzgado? Vale, puede ser que dada la libertad de movimiento de los ciudadanos europeos pueda ser difícil de localizar. Pero recibir una ayuda significa que esta empadronado, que se ha identificado, que se sabe quien es, y de donde viene. ¿Nadie comprueba cosas tan simples como si está reclamado por la justicia de cualquier estado miembro?

Creemos que algo está funcionando mal si algo así puede pasarse por alto. No estamos hablando de que no haya pagado unas multas de tráfico. Estamos hablando de una persona reclamada por la Justicia por asuntos muy graves, dentro de un proceso de que creo una gran alarma social no solo en Portugal sino también en el resto de Europa tanto por el numero de casos que incluía como por la proyección pública de muchos acusados.

Esto da que pensar ¿No creen?

Diario de Noticias – 24/2/2013 – Portugal

O refúgio basco onde Carlos Mota se escondeu da justiça

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Fotografia © Gustavo Bom/Global Imagens
Nos últimos dez anos a justiça portuguesa andou pelo menos oito a tentar localizar Carlos Mota. Sem êxito. O esconderijo de Mota foi tão eficaz que fez com que um processo extraído do da Casa Pia – no qual era acusado de lenocínio – fosse arquivado em maio de 2011. Os juízes da Casa Pia também nunca o encontraram para o ouvir em tribunal. Ao contrário do DN, que o descobriu numa cidade basca da província de Álava, a viver com 612 euros de subsídio dado pelo governo regional.
(Sigue) (Traducción automática)

 

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