Resulta curioso ver cómo The Economist analiza los resultados de la Elecciones al Parlamento que se han realizado en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV). Resulta curioso como denominan región al País Vasco. Algo con lo que incluso podríamos estar de acuerdo, porque la CAPV es solo una parte (o región) de Euskadi, es decir de todo el País de los Vascos. Lo mismo, no se olviden, que la República de Irlanda es sólo una parte de Irlanda ya que aun no ha podido incorporar a la república  los condados irlandeses que están bajo dominio británico.

Nos llama también la seguridad con la que el diario británico afirma que la mayoría de los vascos no están a favor de la autodeterminación. Es cierto ellos hablan de independencia, pero nos imaginamos que es un error de concepto. Lo importante, siempre que podemos lo explicamos, no es, en si misma, la decisión que tomen los vascos, sino el derecho que tienen como país a decidir su futuro. Pero volviendo al dato que manejan sobre el porcentaje de vascos a favor de la independencia/autodeterminación. Si las encuestas que maneja este diario son las mismas que nosotros conocemos, mal van. Si, por ejemplo, los datos del Euskobarómetro patinan de una forma tan notable a la hora de determinar los resultados electorales, ¿Por qué vamos a darle una mayor fiabilidad a los referentes a la voluntad de los vascos en otros asuntos?

Lo que sí esta claro es que los ritmos de Escocia, Cataluña y Euskadi son diferentes. Entre otras cosas porque están en situaciones diferentes. Escocia tiene a un Primer ministro enfrente con una cultura democrática muy marcada, como le ocurre a Quebec. Cataluña está en una situación desesperante desde el punto de vista económico ya que durante decenios han sido expoliados de una manera inmisericorde y se les ha acabado la paciencia. En el caso vasco, por contra, existe el handicap de que durante la transición las fuerzas anti-vasquistas se encargaron de dividir a los vascos peninsulares en dos cumunidades autónomas diferentes, lo que dificulta de una manera extraordinaria cualquier actuación al estilo de lo propuesto por el President de la Generalitat Catalana.

Resulta también muy curioso ver cómo el analista de The Economist califica, por un lado,  de “ambigua ante la independencia” la política que ha seguido EAJ-PNV durante los treinta últimos años, de avances continuos en la capacidad de autogobierno mientras que poco después afirma que

His manifesto talked of “becoming less dependent every day until we achieve independence.” Wherever he comes down, both the PNV and EH Bildu demand an explicit right to self-determination that Spain’s constitution does not permit.
(Su manifiesto hablaba de “llegar a ser menos dependientes de todos los días hasta lograr la independencia.” Dondequiera que se reduce, tanto el PNV y EH Bildu exigir expresamente el derecho a la libre determinación que la constitución de España no permite.)

El manifiesto al que se refieren en The Economist no dice nada diferente a lo que el PNV ha dicho en los últimso 30 años, osea que no es muy lógico que califiquen una política determinada de una cosa y su contraria a un tiempo.

Eso sin entrar en asuntos de educación (o de falta de ella), como la de calificar de estridente la política de Artur Mas. O afirmar que los partidos nacionalistas vascos si no se salen con la suya van a incrementar la tensión. Eso, señores de The Economist, se llama política. Uno usa las herramientas políticas que están en su mano para conseguir sus objetivos. No les extraña, por contra, que la Constitución española prohiba el derecho a la libre determinación; ni que haya militares que estén haciendo sonar sus sables  para recordar que es el ejercito el responsable de garantizar la sagrada unidad de España. Algo de lo que, curiosamente, ni hablan. No se si alguien se imagina a oficiales del ejercito de Gran Bretaña anunciando en medios de comunicación que los independentistas escoceses se deberían andar con cuidado.

Por cierto, tan interesante ( o más) que el artículo, es la larga lista de comentarios que han ido incluyendo los lectores

The Economist – 27/10/2012 – Gran Bretaña

A Basque case

SPAIN’S prime minister, Mariano Rajoy, is a man with many problems. Germany’s chancellor, Angela Merkel, wants European funds intended to rescue Spain’s banks to be funnelled through government accounts, meaning that they will increase the country’s already mushrooming national debt still more. Next month he will face both a general strike and elections in Catalonia, where separatism is on the rise. And he must soon decide if Spain needs a politically damaging bail-out.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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