En un dia como hoy, el Día de la Raza Española, nos sentimos más fuertes en nuestro convencimientos. Nuestra raza, es la humana, nuestra nación, Euskadi.

Para nosotros, en un dia como el de hoy, los vascos, y los amigos de los vascos, no celebrarán una fiesta. No lo haría ni Sabino Arana, ni el Lehendakari Aguirre, ni el periodista Steer, ni el Presidente de los Estados Unidos de América del Norte, John Adams. Estamos seguros que estos personajes históricos, entre otros muchos, no celebrarían el 12 de octubre. Como no lo hacen los pueblos originarios de toda América.

No lo celebramos porque como vascos también tenemos algo que ver, en lo negativo, en los desmanes de la Conquista de América. Aunque también tengamos que ver, y mucho, en la defensa de esos pueblos originarios, y en la liberación del yugo del Imperio español de las naciones sudamericanas.

No es tampoco un día para celebrar, porque el 12 de octubre de 1492, los castellanos no descubrieron nada. América ya estaba descubierta por sus pobladores originarios, y los europeos llevaban mucho tiempo visitando sus costas (incluidos los vascos).

En definitiva. No. Para nosotros hoy no es un día de fiesta y por ello queremos recoger 4 artículos publicados originalmente por nuestra web hermana BasqueVision y que hemos recogido en neustra web.

Por último, no nos podemos resistir, e incluimos un artículo firmado por Sabino Arana, sobre la conquista y colonización que realizaban las naciones europeas

LOS SEUDO-CIVILIZADORES

A tan alto grado de intensidad llega la caridad de las naciones europeas, que ya no se contentan con ejercitarla en sí mismas, sino que las lleva al sacrificio por civilizar a los hombres de color. De ahí la conquista de las Américas por los españoles y las demás conquistas llevadas a cabo por la raza blanca

Que hay un país cuya posesión promete, o por sus riquezas agrícolas o minerales, o por sus ventajas marítimas o estratégicas… Pues allá se mandan un par de cañoneros que planten e icen el pabellón nacional. Si el indígena protesta, se le acribilla el cuero; lo cual, como no dispone de cañones rayados ni fusiles de repetición, es fácil hacerlo.

Y se dan los invasores tal traza de buenos profesores en instruirle al natural del país en los elementos de cultura, que para cuando pueda enterarse de la manera de explotar las minas, de cultivar los campos, de construir puertos o de establecer industrias, mira en su rededor y ve extinguida su familia y usurpado su hogar, se mira a sí mismo y observa que la dignidad humana es patrimonio de la raza blanca y vese rebajado a la condición del bruto.

Si se opone a recibir ese influjo de la cacareada civilización, le expatriarán a cañonazos; si lo consiente, le pisarán como a asqueroso sapo.

Algo nos podrían decir, por ejemplo, aquellos infelices pieles rojas que vagan allá por las incultas praderas de la América del Norte, desterrados de su patria y reducida su numerosa raza a unas cuantas tribus, que viven miserablemente y son cazadas de continuo por los blancos.

Luego, tras tantas invasiones, que en los tiempos presentes, gracias a los fáciles medios de comunicación, se verifican en mayor escala y más variamente que en los antiguos, suelen ocurrir aberraciones como la de Cuba, a cuyos actuales moradores les ha dado por alzar la bandera. separatista, como si no habitaran territorio extraño y no fuesen hijos de españoles y africanos.

¡Cuánta paz habría en el mundo, si cada pueblo adoptara un non plus ultra irrevocable, no material o debido a un error geográfico, como el ibérico, sino moral y de derecho de gentes.

Pero concretémonos al caso actual. ?Qué clase de cultura podrán llevar los españoles al Riff?

¿Les podrán instruir a los bereberes en el arte militar, para que sepan defenderse contra quien los atacare? Tal vez, pero lo cierto es que hasta ahora son los riffeños quienes pueden dar lecciones a los españoles: pues visto está que tiran mejor que sus civilizadores y que mientras ellos no tardaron más que unos días en levantar en armas 30.000 hombres (según los periódicos españoles), España empleó dos meses para enviar a Melilla 20.000.

¿Les enseñarán acaso a cultivar los campos? Para convencerse de lo contrario, no hay más que recorrer las inmensas llanuras de España, condenada a perpetuo barbecho, y recordar el principio de que nadie puede dar lo que no posee.

¿Podrán darles ejemplos de piedad o al menos de respeto a la religión? Seguramente: enseñándoles, verbigracia, a blasfemar.

Pero ¿les podrán enseñar algo siquiera de educación natural: por ejemplo, cómo al enviado extranjero se le ha de recibir con risotadas y mofas, y si a mano viene, se le ha de dar una pedrada en las narices? ¡Oh, esa cultura sí! En eso están fuertes los españoles.”

Sabino Arana. Bizkaitarra. 17 de diciembre de 1893

 

La serie de artículos:
Yo no celebro el Día de la Raza (I). Sabino Arana, o todo lo que no le contará un historiador español sobre un patriota vasco.
Yo no celebro el Día de la Raza (II). Jose Antonio de Aguirre. Lehendakari
Yo no celebro el Día de la Raza (III). George L. Steer. Periodista
Yo no celebro el Día de la Raza (IV). John Adams. Padre fundador de los USA y Presidente de los USA
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