Para nosotros, que siempre hemos defendido que la lengua en la que estamos escribiendo en estos momentos es el castellano y no el español es una alegría encontrar un artículo así. No nos importa cómo denomine a este idioma la Real Academia de la Lengua Española (RAE) o la Constitución española, o cualquier otra ley u organismo. La verdad, la lógica y el sentido común no guían, evidentemente,  a una cultura que intenta convertirse en dominante, eliminando a las otras que existen en el territorio en el que quiere se hegemónica.

Hemos discutido muchas veces sobre este asunto y es muy habitual que, confundiendo los conceptos, nos hayan acusado muchos de nuestros  interlocutores de que no queremos llamarla español, porque, como muchos vascos o catalanes, sentimos una inexplicable aversión a usar palabras que provengan del término fenicio-latino hispania.

Resulta muy difícil intentar hacer entender unos contertulios una serie de argumentos técnicos, cuando estos están convencidos de que oscuras razones políticas-separatistas guían la línea argumental que se presentan, y que todas las razones que se presentan, no son mas que señuelos para engañarles y hacerles perder el recto camino. Es decir, ven el debate como que están manteniendo, como el que mantuvo Jesús con Satanás en el desierto cuando tuvo que superar las tentaciones que le presentaba el diablo. Ni que decir tiene que  el papel que se asignan es el de Jesús, y el que asignan a los defensores del uso del término castellano, es del del Diablo.

Los defensores del uso del término español para denominar a la lengua castellana, lo usan, muchas veces, como un elemento de defensa de una unidad nacional, que no puede depender de un idioma que es oficial en decenas de países en todo el mundo.

Por eso nos ha alegrado tanto encontrar este artículo de Isaac Bigio en Bolpress. ¿Por qué? Porque que alguien tan poco sospechoso de están contaminado por los nacionalismos disgregadores que amenazan a la unidad de España, con un curriculum tan extraordinario, y defensor convencido de la importancia de la lengua castellana, no puede ser calificado por los defensores del uso del termino español, como un diablo pervertidor de las esencias patrias, empeñado en acabar con la sagrada unidad nacional (entre otras cosas porque es originario de un país que ya hizo eso de romper España – a través de una guerra de independencia–  hace dos siglos).

Bopress – 21/8/2012 – Bolivia 

Idiomas hispánicos

Hoy por hoy el idioma de los mercados, la ciencia y la política globales es el inglés, el mismo al cual pueden comprender uno de cada cinco de los siete mil millones de humanos, pero que solo lo hablan como lengua materna una cantidad 4 a 5 veces aún menor. De hecho el chino tiene entre 2 a 3 veces más hablantes nativos que los 330 a 350 millones de quienes se comunican primordialmente en inglés.No obstante, el chino es una lengua regional, la misma que, a su vez, es una colección de idiomas, algunos de los cuales solo pueden entenderse mutuamente mediante un alfabeto de miles de símbolos ideográficos. Después del chino y levemente por encima del inglés el mayor idiomamaterno del mundo es el castellano, el cual no debería llamarse español por dos motivos.

(Sigue) (Traducción automática)

 

 

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