The Smithsonian Institution, no necesita mucha presentaciones. Fundada en 1846, es el mayor museo y complejo de investigación del mundo y consta de 19 museos y galerías, el Parque Zoológico Nacional y nueve centros de investigación.Todo ellos administrado y financiados por el gobierno de los Estados Unidos. Desde esta institución se publican dos revistas: una mensual llamada Smithsonian y otra bimensual, denominada del Aire y el Espacio.

La primera de ellas, Smithsonian, acaba de publicar en su web un amplísimo reportaje, en su sección de viajes, sobre la gastronomía tradicional vasca en los USA. Un magnífico reportaje que habla de la forma en la que los vascos que emigraron al oeste de ese país, adaptaron la cocina tradicional y popular vasca al nuevo entorno. Habla de lugares y restaurantes a los que ya nos hemos referido en esta web en numerosas ocasiones. Cita a la ciudad californiana de Bakersfield, del Hotel Noriega, de la poblacion de Los Baños, de los vascos en Nevada, de Boise,  del Basque Hotel de Fresno, de Elko, y de otros sitios que aun no hemos referenciado nunca aquí.

Su descripción de la comida vasca en los USA no puede ser más atractiva para el lector:

American Basque food is famous less for its refinement than for its heartiness, often a dozen or more courses served family style from enormous platters on long, communal tables protected with worn oilcloth. The places where it appears are often the remnants of a once-great archipelago of Basque hotels, built to serve as a bit of home for immigrant sheepherders, stretching from Southern California all the way up to Boise, Idaho (La cocina vasca estadounidense es famosa tanto por su refinamiento como por su cordialidad, a menudo una docena o más de platos se sirven al estilo familiar de enormes bandejas en las mesas largas y comunales protegidas con hule usados. Estos lugares  a menudo son los restos de lo que una vez fue un gran archipiélago alguna  de hoteles vascos, construido para servir como un poco de casa de pastores inmigrantes, extendidos desde el sur de California hasta Boise, Idaho)

Pero el artículo contiene muchas más cosas interesantes. Habla de la gastronomía de Euskadi, y de su economía, con auténtico entusiasmo:

The Basque Country is kind of the obsession of the food world at the moment, home to a concentration of Michelin-starred restaurants that could make Paris blush in envy, a variety of local seafood perhaps unmatched in the world and a culture of eating that demands high quality and innovation in smoky cider houses as well as temples of cuisine. It is one of the most prosperous regions of Europe, and its government supports the culinary arts nearly as assiduously as it does its famous museums. (El País Vasco es una especie de obsesión del mundial de alimentos en el momento, el hogar de una concentración de restaurantes con estrellas Michelin que podrían hacer sonrojar de París en la envidia, una gran variedad de pescados y mariscos locales quizá sin igual en el mundo y una cultura de consumo que demanda de alta calidad y la innovación tanto el las humeantes sidrerías, como en los templos de la cocina. Es una de las regiones más prósperas de Europa, y su gobierno apoya las artes culinarias tan asiduamente como lo hace sus famosos museos).

Un reportaje que debe llenar de orgullo a los vascos  y en particular a los de la diáspora de los USA. Que una publicación del prestigio y la importancia de este magazine les dedique un reportaje en un gran logro, y que, además, en este reportaje no haya ni una sombra, ni un pero, ni un solo elemento que distorsione la imagen de los vascos en los USA o en euskadi es algo extraordinario.
Así que, totalmente felíces no podemos menos que darles las gracias a los vascos de la diáspora (la de los USA y la de todo el mundo) por mantener tan alta la imagen de todos nosotros.
Eskerrik asko, bihotz bihotzetik.
Nota: gracias a esta información, hemos detectado más informaciones relevantes sobre los vascos en esta revista de la Smithsonian Institution. Pueden verla aquí
Smithsonian – abril/2012 – USA

Indulging in American Basque Cuisine

Family-style dinner at the Noriega Hotel includes cabbage soup, pickled tongue and bowls of spicy Basque salsa.

There are a lot of reasons to go through Bakersfield, California, even if you don’t happen to be in the oil business or on your way to a mountain lake. Bakersfield is where the “western” in country and western was forged, and you can still hear the spiritual descendants of Merle Haggard and Buck Owens in the clubs. Dewar’s, out near the high school, may be the best unreconstructed ice-cream parlor in the country, famous for its banana splits and its peanut butter chews; the lunches of pasta and beans at Luigi’s, in business since 1910, speak of traditions that had faded in New York by the start of the First World War. But when you find yourself in Bakersfield, either accidentally or on the way to somewhere else, the first thing you’ll look for is likely to be a Basque restaurant—one of the old restaurants out by the Union Pacific station just east of town. The late Chief Justice Earl Warren, son of a railroad hand, grew up in a modest house a few blocks away.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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