La capital del País de los Vascos, la Vieja Iruña, es el objetivo de un reportaje de un diario canadiense. En él, se habla de dos elementos que han influido de una forma substancial en la ciudad. Uno, el Camino de Santiago, que, durante siglos, ha convertido a Pamplona en el paso de millones y millones de peregrinos, en ese río de difusión de la cultura en que es la peregrinación a Santiago de Compostela. El otro, los San Fermines, que ha dado una fama universal a Iruña gracias, en buena parte, al amor que sintió el escritor norteamericano Ernest Hemingway por la fiesta más importante de esta ciudad vasca.

Casualidades de la vida, que siempre nos sorprende con estas coincidencias, las fiestas que Pamplona celebra en honor del co-patrón de Navarra (que comparte ese honor con San Francisco Javier), coinciden en el tiempo con el punto álgido anual de la peregrinación a Santiago. Con lo que, por unos días, en sus calles se mezclan, y en muchos casos se unen, los peregrinos que van camino de Santiago de Compostela, y los que están en la ciudad para participar en las fiestas.

De eso, y de más cosas, nos habla este interesante reportaje de un diario de Vancouver.

The Province – 26/3/2011 – Canada

Grandeur without the bull


Like a supersized Brigadoon, Pamplona rises out of the mists every July for the world-famous Running of the Bulls. After the adrenalin, alcohol and farewell anthem fade, the city recedes into the everyday mosaic of northeastern Spain. (sigue)

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