Jean Claude Larronde
Jean-Claude Larronde (Baiona, 1946) es abogado emérito del Colegio de Baiona. Es Doctor en Derecho por la Universidad de Burdeos, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de Burdeos y licenciado en Historia por la Universidad de Pau. Desde la época de su tesis doctoral en Derecho defendida en 1972 sobre el nacimiento del nacionalismo vasco en la obra de Sabino Arana Goiri, se interesa profundamente por la historia contemporánea del País Vasco y, más en particular, por la historia del nacionalismo vasco, tanto al norte como al sur del Bidasoa.

Luis de Guezala, historiador
Luis de Guezala. Doctor en Historia y Máster en Archivística por la Universidad del País Vasco. Responsable de la Hemeroteca “Uzturre” y de la Biblioteca del Archivo del Nacionalismo de Sabino Arana Fundazioa.

En esta nueva entrega de nuestra serie dedicada al bicentenario de las independencias americanas, vamos tratar un tema doblemente interesante y que, estamos seguros, va a generar una cierta polémica: la posición del primer nacionalismo vasco, y en concreto la de su fundador Sabino de Arana y Goiri, en relación con el colonialismo y con las guerras de independencia Cuba y Filipinas.

Queremos agradecer, en primer lugar, la disposición del doctor Jean Claude Larronde y del doctor Luis de Guezala para realizar este video, así como las facilidades que nos ha dado Sabino Arana Fundazioa.

Es un tema que nos parece interesante, porque en el se va a tratar sobre los postreros intentos del Reino de España de mantener sus últimas grandes colonias: Cuba, Filipinas y Puerto Rico.

Además, como decíamos en la presentación de esta serie, a estas guerras contra los independentistas cubanos y filipinos tuvieron que ir, por primera vez, los jóvenes vascos peninsulares obligados, tras la abolición foral por la fuerza tras la última guerra carlista.

Solo se libraban de ir a aquellos «mataderos» los jóvenes cuyas familias eran capaces de pagar el dinero que les libraría de cumplir el servicio militar, o si formaban parte de alguna de las familias de combatientes liberales que lucharon contra el carlismo y a las que se les concedió ese privilegio.

También es interesante porque, al revés de lo que pasaba en el Reino de España y en la mayor parte de Europa, el movimiento nacionalista vasco mostró, desde sus inicios, una oposición radical al colonialismo y una posición favorable a la independencia de las últimas colonias que conservaba, a tiros, el Reino de España. Algo que incluso causó la cárcel y el enjuiciamiento de Sabino Arana.

Es un anticolonialismo que defiende con vehemencia del derecho de los pueblos a gobernarse a sí mismos, sin tener que soportar la imposición de gobiernos ajenos. Una posición que se basa en que no hay ni razas, ni culturas, ni ideologías superiores que tengan derecho a gobernar y sojuzgar a otros pueblos o razas.

«LOS SEUDO-CIVILIZADORES A tan alto grado de intensidad llega la caridad de las naciones europeas, que ya no se contentan con ejercitarla en sí mismas, sino que las lleva al sacrificio por civilizar a los hombres de color. De ahí la conquista de las Américas por los españoles y las demás conquistas llevadas a cabo por la raza blanca. Que hay un país cuya posesión promete, o por sus riquezas agrícolas o minerales, o por sus ventajas marítimas o estratégicas… Pues allá se mandan un par de cañoneros que planten e icen el pabellón nacional. Si el indígena protesta, se le acribilla el cuero; lo cual, como no dispone de cañones rayados ni fusiles de repetición, es fácil hacerlo. Y se dan los invasores tal traza de buenos profesores en instruirle al natural del país en los elementos de cultura, que para cuando pueda enterarse de la manera de explotar las minas, de cultivar los campos, de construir puertos o de establecer industrias, mira en su rededor y ve extinguida su familia y usurpado su hogar, se mira a sí mismo y observa que la dignidad humana es patrimonio de la raza blanca y vese rebajado a la condición del bruto. (…)»
Sabino de Arana,
“Bizkaitarra”, nº 4, 17-XII-1893.

Se opuso con energía a la presencia de bóeres y británicos en Sudáfrica, o a la presencia de tropas del Reino de España en el Rif, durante su esfuerzo por mantener presencia colonial española en aquella parte del norte de Afríca.

La imagen construida desde el nacionalismo español de Sabino Arana

Antes comentábamos que convencidos de que este artículo va generar polémica. Y lo estamos porque va en contra de  «la imagen simplificada y caricaturesca de Sabino Arana ha sido fabricada por los defensores del estado español y, también tenemos que decirlo, por unos sectores de la izquierda abertzale», como comenta durante el vídeo el doctor Larronde.

En pocas ocasiones está más claro, que en el caso de Sabino Arana, ese intento de desprestigiar una ideología o unos planteamientos políticos en base a aspectos tangenciales, a afirmaciones descontextualizadas, o incluso a simples y llanas mentiras. Sus planteamientos en muchos temas, eran los predominantes en la época. Pero solo a él, de todos sus políticos o intelectuales coetáneos, se le analizan algunas de sus ideas del siglo XIX a través de un prisma del siglo XXI. Y son esas ideas descontextualizadas, en exclusiva, las que se usan para describirle y para desacreditar la ideología nacionalista vasca.

Por ejemplo, nadie juzga la obra y el pensamiento de Cánovas del Castillo por sus opiniones sobre los negros. Pero sí se juzga el «todo» de Arana por sus descripciones de los españoles.

Esta es la base en la que se asienta de la imagen que desde el nacionalismo español, incluyendo su «academia», se ha creado en torno a Sabino Arana. Todo vale para desprestigiarle, porque su pecado principal no es ser racista, ni misógino, ni conservador. Su pecado, para los nacionalistas españoles, es  ser un «enemigo de España».

Los políticos, historiadores y «opinadores» de recia adscripción nacional española que han creado es imagen deformada de Arana siguen, hoy en día, los mismos principios que guiaron al juez que le juzgó por su «delito de ataques a la integridad de la Nación Española»:

«…Manda la ley que el resumen lo haga con imparcialidad el presidente y que no sostenga tesis que puedan influir en la deliberación del jurado. De ahí que diga que es inútil, o por lo menos dificilísimo para el presidente cumplir este precepto de la ley. Aquí se trata de una cuestión social, de una cuestión patriótica: ¿es que el presidente no ha de ser español? Aunque la ley lo mandaría, yo no la obedecería en este punto…»

Algo que en 1907 describió con maestría Miguel de Unamuno, un rival intelectual de Arana, y al que todo el nacionalismo español le presentan como la antítesis “abierta y universalista” de Arana, es decir como a un buen vasco-español. A él, a Unamuno, la presentan como un vasco universal, un intelectual capaz de entender que el futuro de nuestro país pasaba por la desaparición del «diferencial vasco» y su total integración en esos «modelos de modernidad» que eran el estado español o francés.

Pues bien, en 1907 Miguel de Unamuno escribía esto de Sabino Arana, fallecido en 1903:

«Lo mismo ha pasado en mi Tierra vasca… En esta poesía mecí yo los ensueños de mi adolescencia, y en ella los meció aquel hombre singular, todo poeta, que se llamó Sabino Arana y para el cual no ha llegado aún la hora del completo reconocimiento. En Madrid, en ese hórrido Madrid en cuyas clases voceras se cifra y compendia toda la incomprensión española se le tomó a broma o a rabia. Se le desdeñó sin conocerle o se le insultó. Ninguno de los desdichados folicularios que sobre él escribieron algo, conocían su obra y menos su espíritu. Y sacó  a colación a Sabino Arana, alma ardiente porque tiene un parentesco con Rizal, y como Rizal, murió incomprendido por los suyos y por los otros.
Y como Rizal filibustero, filibustero o algo parecido fue llamado Arana»

114 años después de este texto, parece que aun no ha llegado la hora de Sabino de Arana. Puede que sea porque atendemos demasiado a los seguidores de aquel juez, para el que «ser español» era mas importante que «hacer justicia».

Su delito, el de Arana, fue enseñar a los vascos que son un pueblo con derecho a decidir su futuro; que no estaban condenados a desaparecer; y que su destino estaba en construir Euzkadi, la Patria de los vascos. el que tenía miedo de «ser el último vasco», con su compromiso y su trabajo, fue «el primero» de los vascos empeñados en construir la patria vasca..

Nosotros, lo reconocemos con orgullo, somos sus seguidores y tambien tenemos un empeño: el de que, por fin, «llegue su hora», y con ella la hora de nuestra patria.


Les dejamos el vídeo con los doctores Jean Claude Larronde y Luis de Guezala hablando del anticolonialismo de Sabino de Arana.

Como complemento al vídeo les dejamos un artículo de Luis de Guezala, publicado en 2010, en el que se analiza el affaire del telegrama de Arana felicitando la presidente de los USA por la independencia de Cuba.

Sabino Arana. Un líder anticolonialista


La felicitación de Sabino de Arana por la independencia de Cuba le supuso cárcel, pese a ser cargo público electo y estar gravemente enfermo

Luis de Guezala
(Deia, 03/06/2010)

La cada vez mayor pujanza en el desarrollo del primer movimiento nacionalista vasco liderado por Sabino de Arana desde la última década del siglo XIX tuvo siempre en guardia a las autoridades españolas. Ilegalizaciones de organizaciones políticas, clausuras de periódicos y sedes, que también fueron asaltadas, detenciones y penas de prisión y multas fueron la reacción de la administración española ante el primer nacionalismo vasco, pacífico y que no se salía de los cauces legales establecidos por el corrupto sistema político vigente.

La presión policial y judicial sobre los primeros nacionalistas vascos fue tal que llegaron a dudar sobre la viabilidad de su proyecto. Un simple texto de recepción a los tripulantes del velero escuela argentino Presidente Sarmiento por parte de los concejales nacionalistas vascos en el Ayuntamiento de Bilbao había servido de excusa nada menos que para su suspensión como tales por el «Gobernador civil».

Este funcionario razonaba así la suspensión de los once concejales nacionalistas vascos elegidos por el pueblo de Bilbao: «Felicitar a una nación extranjera en nombre de un partido o fracción que usa el adjetivo nacionalista sin añadir español, ataca a la Constitución, una e indivisible, que no señala ni admite denominaciones parciales de las diversas regiones que forman el Estado».

Con lo que había costado conseguir su elección dentro de los cauces de un sistema político fraudulento, caciquil y controlado por los dos grandes partidos políticos españoles que se repartían el poder, Sabino de Arana se lamentaba tras la suspensión pensando que al final hubiera sido mejor recibir el trato de los anarquistas, a los que no se les permitía presentarse a las elecciones.

El pueblo vasco caminaba hacia su desaparición como tal, en ese contexto político, sin capacidad aparente de reacción al proceso de asimilación y españolización desarrollado por las autoridades. Arana no veía solución, en el final de su vida, con sus escasas fuerzas y recursos, ante la abrumadora superioridad del nacionalismo español que construía un Estado en el que los vascos no tendrían reconocimiento ni lugar como tales.

Ayuda de Estados Unidos

Una de sus iniciativas para eludir lo que parecía inevitable fue invocar la ayuda o intervención exterior de la potencia que poco tiempo antes había terminado con los sueños imperiales españoles, liberando sus últimas colonias ultramarinas: los Estados Unidos de América.

Con motivo del reconocimiento de la independencia de Cuba por el Gobierno norteamericano, Sabino de Arana, el 24 de mayo de 1902, se dirigió a su presidente Theodore Roosevelt con las siguientes palabras: «Nombre partido vasco nacionalista, felicito por independencia Cuba federación nobilísima que presidís que supo librarla esclavitud. Ejemplo magnanimidad y culto justicia y libertad dan vuestros poderosos Estados desconocido historia e inimitable para potencias europeas, particularmente latinas. Si Europa imitara también nación vasca su pueblo más antiguo que más siglos gozó libertad rigiéndose constitución que mereció elogios Estados Unidos sería libre

Telegrama de Sabino de Arana, del 24 de mayo de 1902, dirigido al presidente de los USA Theodore Roosevelt. Nunca se envió y le costó a Sabino Arana la inmediata «prisión provisional sin fianza alguna» por «delito de ataques a la integridad de la Nación Española»
Telegrama de Sabino de Arana, del 24 de mayo de 1902, dirigido al presidente de los USA Theodore Roosevelt. Nunca se envió y le costó a Sabino Arana la inmediata «prisión provisional sin fianza alguna» por «delito de ataques a la integridad de la Nación Española»

El telegrama nunca llegó a su destino porque el funcionario que debía realizar su envío desde la oficina de telégrafos lo retuvo, remitiéndolo al Gobierno Civil, desde donde se reenvió al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Bilbao, que no encontrando a Arana en Bilbao, requirió al Juzgado de Gernika para que lo localizara en Sukarrieta. La Administración española en Bizkaia reaccionaba así a la felicitación por la independencia de Cuba.

Interrogado el 30 de mayo por el juez Mauro Santiago Portero, Sabino de Arana reconoció haber sido el redactor del telegrama por lo que el magistrado decretó su «prisión provisional sin fianza alguna» por «delito de ataques a la integridad de la Nación Española». No tuvo en cuenta el señor Santiago al determinar este ingreso en prisión ni el grave estado de salud que presentaba el reo, que fallecería al año siguiente, ni su condición de cargo público, como diputado vizcaino. Una felicitación como aquella se le antojaba, a todas luces, un delito terrible. Y Arana fue encarcelado en la prisión de Larrinaga.

Desde la prisión, el líder del nacionalismo vasco mantuvo su idea inicial de buscar una ayuda desde el exterior y el 10 de junio hizo depositar en la oficina de telégrafos otro telegrama felicitando esta vez a la reina de Inglaterra por el final de la guerra en Sudáfrica:

9.000 firmas

El estado de su salud era sin embargo cada vez más precario, agravado por el encarcelamiento, por lo que el 19 de julio sus abogados solicitaron su libertad bajo fianza. Llegaron a reunirse 9.000 firmas solicitando su liberación dirigidas al Gobierno español, pero el 14 de octubre el Consejo de Ministros presidido por Práxedes Mateo Sagasta acordó no acceder a la solicitud. En esta reunión debieron pronunciarse las poco humanitarias frases «la tranquilidad de España bien vale la vida de un hombre» y «será más gallardo para él que muera en la cárcel.»

El caso es que, finalmente, el 7 de noviembre de 1902 se inició el juicio contra Sabino de Arana, en el que estuvo defendido por los abogados Daniel de Irujo, padre de Manuel, quien sería ministro de Justicia durante la Segunda República, y Teodoro de Agirre, padre de José Antonio, quien sería el primer lehendakari. Los asistentes eran tan numerosos que incluso el fiscal, Hipólito Valdés, al que no le debía sobrar presencia precisamente, tuvo problemas para que se le permitiera acceder a la sala.

Arana, contestando las preguntas del presidente del tribunal, tras asumir nuevamente su autoría, acabó justificando el texto de su telegrama destacando que las potencias europeas latinas, España y Francia, habían sido «las menos generosas y menos amantes de la Libertad y la Justicia, como nos demuestra la Historia». Esto fue aplaudido por el público asistente y el presidente, Fermín Moscoso, reaccionó ordenando a los guardia civiles y ujieres presentes detener a quien volviera a manifestar su apoyo al acusado.

El fiscal concluyó su intervención amenazando a Bizkaia con perder «el resto de sus privilegios» y afirmando la «unidad nacional» española. Estos argumentos no parecieron convencer mucho a los miembros del jurado popular, por lo que al día siguiente Fermín Moscoso parece que se decidió a realizar una intervención que como poco puede ser calificada como antológica para ser pronunciada por el presidente de un tribunal de justicia: «(…) El señor Moscoso empieza manifestando la repugnancia con que se cumple el deber que la ley le impone como ineludible de hacer el resumen de lo manifestado por las fuentes. Dice que en su opinión los resúmenes son por completo inútiles. Nadie, agrega, me prohíbe a mí tener mi opinión en este punto. Manda la ley que el resumen lo haga con imparcialidad el presidente y que no sostenga tesis que puedan influir en la deliberación del jurado. De ahí que diga que es inútil, o por lo menos dificilísimo para el presidente cumplir este precepto de la ley. Aquí se trata de una cuestión social, de una cuestión patriótica: ¿es que el presidente no ha de ser español? Aunque la ley lo mandaría, yo no la obedecería en este punto».

No caben comentarios, tan sólo preguntarse hasta qué punto ha perdurado hasta nuestros días, y ha sido determinante a lo largo de todo el siglo XX y lo que llevamos de XXI, en la administración de justicia en el Estado español, el pensamiento manifestado por el señor Moscoso.

Justicia «a la española»

Pero como los miembros del jurado popular eran vascos Sabino de Arana y Goiri resultó absuelto finalmente. No le quedaba ya mucho tiempo de vida, fallecería un año más tarde. Previniendo una nueva detención, se refugió en el País Vasco bajo administración francesa. Pasó así sus últimos meses entre la cárcel y el destierro.

Ni los Estados Unidos de América ni el Reino Unido de la Gran Bretaña atenderían las peticiones vascas de ayuda y justicia. En eso los telegramas para la libertad de Arana resultaron un completo fracaso.

Pero la denuncia, encarcelamiento y procesamiento injustos que tuvo que sufrir a consecuencia de su iniciativa le supusieron a Arana su consolidación como líder del nacionalismo vasco, le hicieron ganar la simpatía de muchos vascos ajenos todavía a este movimiento político y le permitieron defender públicamente su pensamiento, dando ejemplo a la vez de su honestidad y de su capacidad de sacrificio.

Para la administración de justicia del Reino de España había sido un proceso judicial más. Para los vascos, Sabino de Arana y Goiri pasaba a la historia como su primer héroe nacional.


La serie bicentenario de las independencias americanas, en un proyecto de La Asociacion Euskadi Munduan,  Limako Arantzazu Euzko Etxea, la Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu de Lima, y el Fondo Editorial de la Revista Oiga.

En este artículo agradecemos la colaboración de Sabino Arana Fundazioa.

Sabino Arana Fundazioa