Hace tres años, en estas mismas fechas, dedicábamos un artículo a recordar la gira americana que en 1942 realizó el Lehendakari Aguirre visitando la mayoría de los países de Iberoamérica. En aquel largo periplo, realizado en el momento más duro para las democracias enfrentadas al totalitarismo del Eje en la II Guerra Mundial, el presidente de los vascos visitó  Guatemala, Panamá, México, Argentina, Uruguay, Venezuela, Perú, Colombia, Brasil, Bolivia, República Dominicana, Cuba y Chile.

El Lehendakari Aguirre
El Lehendakari Aguirre

En esta ocasión, a falta de un año para la conmemoración del 80 aniversario de ese periplo, volvemos a recordar aquel viaje y lo que significó. Lo hacemos dentro de nuestra serie dedicada al bicentenario de las independencias americanas.

Se trata, en realidad de una especie de continuación del artículo que publicamos hace unos días y en el que se recordaba otro periplo del Lehendakari Aguirre: el que de forma previa hizo por todo el corazón de la Europa dominada por los nazis para poder llegar a la seguridad que ofrecía, en aquellos duros años, América.

En esta ocasión vamos a centrarnos en la imagen y el prestigio que aquel joven presidente de los vascos tenía entre todos los demócratas iberoamericanos. Entre todos aquellos que eran enemigos de los totalitarismos y que se negaban a ser influenciados por la propaganda de los insurrectos franquistas y no se sentían seducidos por el atractivo hipnótico de lo que parecía el imparable triunfo de los totalitarismos.

Aquella gira de 1942 tenía un objetivo mucho mayor que el de crear y reforzar las redes que conectaban al Gobierno Vasco con los vascos que apoyaban la democracia en todos aquellos países, ya de por sí muy importante.

Era un movimiento, muy bien planificado, para que una persona con una poderosa red de apoyo extendida por todo el continente y de un elevado prestigio entre importantes sectores políticos y sociales de Iberoamérica, difundiese un mensaje de resistencia frente al fascismo; de apoyo a la democracia; y de posicionamiento activo contra los intentos del Eje de convertirse en el poder dominante a nivel global.

Los vascos podían ofrecer, además, una red de informantes e inteligencia, capaz de recoger información sobre las actividades de los fascistas a lo largo de toda América y en el Continente europeo. Una red de la que, al menos en parte, ya hemos hablado, y que se mostró muy eficaz ofreciendo un aporte significativo a la lucha que se mantenía contra el Eje.

Pero, al contrario de lo que puede parecer lógico, el apoyo vasco al esfuerzo bélico y logístico para acabar con el Eje, no fue aceptado por todos los Aliados con facilidad, ni con los brazos abiertos. Había una clara prevención de los norteamericanos y británicos en aceptar el apoyo, o mostrar cercanía, con aquel gobierno en el exilio de un pequeño país, que ni tenía estado.

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Miembros del batallón Gernika, en Montalivet (Gironda). Abril de 1945. Foto, Archivo Pedro Ordoqui

La razón de esa postura, que retrasó la puesta en marcha de una colaboración eficaz, era el miedo de los dirigentes de ambos países de que un apoyo claro a los vascos demócratas en el exilio, o un simple acercamiento, pudiera molestar a los líderes franquistas. Y entonces era importante que el gobierno del dictador se mantuviera neutral. A eso hay que unir la simpatía, poco disimulada, del gobierno británico con los franquistas. Después de todo, pensaban, eran gente de orden y anti-marxistas.

Para conocer ese compromiso de los vascos republicanos en la lucha de los Aliados contra el Eje, y que fue buscado intensamente por las autoridades vascas, compartimos un trabajo de David Mota, titulado:

«Unidos en la lucha contra el Eje. El Gobierno Vasco, las agencias de información estadounidenses y el tour propagandístico de José Antonio Aguirre por Latinoamérica de 1942»

En él se analiza los esfuerzos que realizaron para colaborar con el esfuerzo bélico en el bando Aliado y describe este viaje que realizó el Lehendakari Aguirre por Sudamérica en 1942. Con ello nos acerca a una historia insuficientemente conocida: las actividades de información, lobbying político y propagandismo a favor de los Aliados que realizaron los exiliados vascos en América.

A lo largo de este artículo, se analizan las relaciones mantenidas entre vascos y estadounidenses en materia de información y propaganda, destacando el tour de Aguirre como punto de inflexión para el mantenimiento en el tiempo de dichas relaciones. También, se aportan datos sobre el pacto entre ambos en materia de espionaje y se considera esta gira como el paso previo al establecimiento de células del servicio vasco de información en Latinoamérica.

Por otro lado, y para entender el prestigio y la imagen que tenía en toda América el Lehendakari, como cabeza visible de los vascos republicanos y antifascistas, traemos un documento que nos ha parecido especialmente  interesante.

Es una transcripción de una sesión del Congreso del Perú en la que se recoge el debate sobre las acciones que se debían realizar desde esa institución y desde el Gobierno del Perú, con motivo de la llegada a Lima del Lehendakari Aguirre durante esa gira, un 30 de agosto de 1942.

Recibimiento al Lehendakari Aguirre en Lima durante su gira americana de 1942. FONDO EDITORIAL REVISTA OIGA
Recibimiento al Lehendakari Aguirre en Lima durante su gira americana de 1942. FONDO EDITORIAL REVISTA OIGA

A nosotros, como decimos, nos ha parecido un documento de un enorme valor. Tanto por  la importancia que le dan a la llegada de Aguirre, como por las referencias de un similar posicionamiento de otros gobiernos americanos a su visita.

Esta transcripción forma parte de los fondos del archivo de la Hermandad de Nuestra Señora de Arantzazu de Lima, la primera institución de vascos en América y que fue fundada en 1612. Los miembros de esta Hermandad jugaron un papel principal, clave, para que las 12 horas de aquella escala del Lehendakari en Lima se convirtieran en un maratón de encuentros y recepciones:

    • Fue recibido por el Presidente Manuel Prado Ugarteche, descendiente de una renombrada familia vasca. Era el mandatario que lideraba los países de Iberoamérica que apoyaban a los Aliados, y cuyo compromiso con la democracia fue fundamental para que las naciones americanas se alinearan con el bando anti-fascista.
    • Se le recibió por las cámaras de diputados y senadores del Congreso peruano.
    • Fue tratado como huésped de honor en la Universidad de San Marcos, la más antigua del continente americano.
    • Ofreció una conferencia radiada a través de la Radio Nacional de Perú.
    • Fue homenajeado en una recepción multitudinaria.
    • Se le ofreció una cena en el Club Nacional.

Para entender las razones que explican esta forma de volcarse de Lima con el Lehendakari Aguirre, es bueno leer ese debate mantenido en el Congreso del Perú. Pero nos va a servir, sobre todo, para entender el prestigio y la consideración que Jose Antonio de Aguirre y Lecube tenía entre todos los demócratas. Una imagen que fue inmune a todas las mentiras que los fascistas españoles y sus amigos sudamericanos, que los tenían, lanzaron contra él.

Una imagen de estadista se la forjó por su integridad, y su compromiso con la libertad, la democracia y la justicia social. Pero que también se debe a la inmensa red de «amigos de los vascos» que se creó a nivel internacional y que permitió contrarrestar las mentiras del fascismo.

Compartimos también el artículo que, con la firma de Raúl de Mendiburu, fue publicado en el diario peruano La Crónica el mismo día de la llegada del Lehendakari.

Artículo de Raúl de Mugaburu en el diario peruano Las Crónica el día en que llegó el Lehendakari Aguirre
Artículo de Raúl de Mugaburu en el diario peruano Las Crónica el día en que llegó el Lehendakari Aguirre