Los que escribimos este blog vivimos en vivo y en directo la polémica, intensa, que se creó en torno a la decisión de construir el Museo Guggenheim Bilbao.  Una buena parte de la sociedad vasca no entendía que se dedicasen recursos, siempre escasos, a la construcción de ese edificio (como tampoco se entendía la construcción de Metro Bilbao, del Puerto Exterior, o de otras muchas de las infraestructuras que han conseguido que el Bilbao Metropolitano sea lo que es).

Vivimos con desasosiego como muchos partidos políticos y muchos medios de comunicación se lanzaban a una dura batalla contra la construcción del Museo. No entendíamos cómo se podía tener una actitud tan contraria a este proyecto cuando ni el costo era inasumible, ni las oportunidades que abría se podían despreciar.

Aun recordamos como en una entrevista que le realizó El Correo Español a la candidata del Partido Popular español a la alcaldía de Bilbao, Ascensión Pastor,  ésta aseguraba que: Si soy alcaldesa, lo primero que haré será parar las obras del Guggenheim. O cómo el PSOE sólo apoyó la construcción del museo después de que su superficie fuera reducida a la mitad (con todos los problemas que eso genera ahora a la gestión diaria del mismo). Lo mismo que recordamos como la Izquierda Abertzale se opuso de plano a este proyecto, o como muchos miembros de la “intelectualidad vasca” criticaban despiadadamente la idea de que un museo norteamericano abriese una franquicia en Bilbao, bajo el principio de que los responsables de su construcción eran unos “aldeanos a los que les habían engañado“.

Tomas Krens y Frank Gehry observando los cimientos del Museo Guggenheim Bilbao
Tomas Krens y Frank Gehry observando los cimientos del Museo Guggenheim Bilbao

No tenemos la menor dudad de que si se hubiera hecho una “consulta” para saber si se construía el Museo, o el Metro, o el Puerto exterior (por poner algunos ejemplos), el resultado hubiera sido negativo y ahora no existirían muchas de las infraestructuras de la que tan orgullosos se sienten los habitantes del Bilbao metropolitano.

Mientras eso pasaba “puertas adentro”, a nivel internacional el interés por el proyecto hizo que, desde sus primeros pasos, Bilbao fuera un centro de atención global y que fueran constantes las visitas de arquitectos, de planificadores urbanos, y medios de comunicación de todo el mundo, para saber qué estaba pasando en esta ciudad media europea que se llama Bilbao.

Ese interés fue incrementándose según avanzaban las obras, y cuando el día de la inauguración del Museo la CNN realizó su informativo desde Bilbao todo indicaba que la decisión no había sido un error.  Una inauguración que se realizaba el 19 de octubre de 1997, cinco días después de que el ertzaina Txema Aguirre Larraona  fuera asesinado en un atentado de ETA que iba dirigido al Museo.

El éxito del Guggenheim Bilbao no fue “bien digerido” por una parte significativa de los que se había opuesto a su construcción. No es fácil reconocer el error y ante esa dificultad, muchos se empeñan en persistir en él. A partir de su exitosa puesta en marcha el mensaje cambió, para ser el mismo. La nueva idea que se transmitía por parte de sus detractores era que el éxito era algo temporal y que duraría poco tiempo. Una reacción que se convertía en más sutil ante la evidencia de que la sociedad sí había entendido que le proyecto era todo un éxito.

Curiosamente, 13 años después el interés global por el Museo continuaba intacto. Tan intacto como para que fuera declarado los los lectores de la web de la CNN como el edificio más emblemático del mundo.

Hoy los vascos podemos decir que hemos conseguido algo que parecía un imposible. Les hemos “robado” uno de sus iconos a los habitantes de New York. Si en 1995 se hablaba del Museo Guggenheim, se pensaba en el que diseño Frank Lloyd Wright  en la Quinta Avenida de New York. Hoy en día la mayor parte de las personas cuando se dice Guggenheim, se imaginan el que Frank Owen Gehry diseñó para Bilbao.

Les contamos todo esto porque casi 20 años después de su inauguración. el Museo que puso a Bilbao en el mundo sigue siendo un edificio que centra el interés internacional, como edificio y como museo.  Como lo demuestra que en febrero de este año la publicación de viajes Conde Nast Traveler, lo haya colocado en la cabeza de la lista de los 15 museos más hermosos del mundo, en un artículo firmado por Caitlin Morton.

Hoy mismo nos lo recuerda el diario mexicano El Universal al publicar un artículo sobre el edificio bilbaino bajo el título “¿Ya conoces el museo más bonito del mundo?“.

Como hemos repetido en numerosas ocasiones, el Museo Guggenheim Bilbao, no es la causa, sino la consecuencia del proceso de Transformación de Bilbao. Un proceso que se puso en marcha y que continúa gracias al empeño de un grupo de personas que, como explicaba Richard Armstrong (Director de la Solomon R. Guggenheim Foundation) han sido capaces de combinar: liderazgo político, voluntad de reinventar el País Vasco, y la capacidad de usar con visión estratégica la capacidad de gasto que da el Concierto Económico.

El Universal  – 23/5/2016  – México

¿Ya conoces el museo más bonito del mundo?

¿Qué se siente haber sido elegido como “El museo más bonito del mundo” y quedar por encima de instituciones como el Hermitage de Moscú, o los museos vaticanos? El Guggenheim Bilbao ya tiene varios reconocimientos en su haber, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1999) y el del Museo Europeo del Año 2000. Ahora, acaba de ser elegido como el más bello de todos, por los lectores de la revista Condé Nast Traveler.

(Sigue) (Traducción automática)

Conde Nast Traveler – 26/2/2016 – Gran Bretaña

The Most Beautiful Museums in the World

Be it a Frank Gehry work of asymmetric art or an 18th-century Russian palace, these 15 museums are among the most beautiful in the world, with stately buildings that complement the treasures housed within.

(Sigue) (Traducción automática)
anuncio-productos-basque-728x85-2