Meggan Laxalt Mackey acaba de presentar su trabajo final para el “Master of Applied Historical Research” del Departamento de Historia de la Boise State University. Un trabajo, dirigido por el Dr. John Bieter y que nos parece de un extraordinario interés.

Siempre hemos tenido la impresión de que en la Diáspora vasca se ha producido un efecto “boomerang” en relación con el sentimiento de pertenencia de sus miembros a lo largo del tiempo. Puede que ese proceso se haya dado de una forma más intensa en aquellos lugares donde la población vasca ha sido mas pequeña. Es decir más en Filipinas, Australia, USA o Canadá, que en países como Argentina, Chile o Uruguay.  Pero en todos los casos siempre hemos tenido la sensación de que según pasaban las generaciones, primero se ha producido un alejamiento con relación a la tierra de origen, para que posteriormente, en el tiempo “de los nietos”, se haya producido una vuelta a los orígenes de aquellos que, en la inmensa mayoría de los casos, nunca han tenido un contacto directo con la tierra de sus antepasados.

Meggan Laxalt Mackey  en su trabajo, titulado Lekuak: The Basque Places of Boise, Idaho, analiza ese proceso en esta parte concreta de los USA, presentándonos este proceso en tres etapas alas que ha denominado: Amerikanuak, Tartekoak y Egungoak. 

En el prímer grupo, Amerikanuak, el de los inmigrantes de primera generación que llegaron entre finales del XIX y principios del XX, la relación con lo vasco está marcada por su origen. Es decir por haber nacido en una tierra y haber emigrado a otra. Llegan para trabajar y hacerse una nueva vida realizando para ello un proceso de “inmersión” intensivo. De forma que mantienen sus relación entre compatriotas, debido a su origen común y a la necesidad de crear lazos colaborativos que les ayudase a incorporarse a la sociedad de acogida.

En el segundo, Tartekoak, el de la primera generación de descendientes, se detecta la potenciación de los “americano” sobre lo “vasco”. Con una relaciones basadas en las en ámbito de lo privado y basadas en las líneas de descendencia y familiares.

Por último el grupo más actual, Egungoak, los miembros de la “tercera generación” y siguientes,  tienen como características principales la recuperación de sus raíces, y un cambio de visión de los parámetros que determinan la pertenencia al mundo vasco. Pasando del origen “étnico” a otro mucho más “actual” (coincidente, además, con el cambio que se ha dado en el país de origen) de lo que es ser parte de El País de los Vascos,  al priorizar la “voluntad de ser”, o el “sentimiento de pertenencia”. Todo ello alimentado por unas estructuras comunitarias,  educativas, y de difusión claves para conservar la conexión con unas raíces que se encuentran en el otro extremo del mundo.

El trabajo realizado por Meggan Laxalt Mackey nos parece especialmente interesante ya que, con todas las puntualizaciones necesarias en función de las características propias de cada diáspora concreta, puede servir como una de las bases de reflexión para entender lo que es la realidad de los “vascos de fuera” en el siglo XXI.

Boise State University – 12/2015 – USA

The Basque Places of Boise, Idaho

Lekuak (“Places”) traces how Basque places in Boise reflect the evolution of each generation’s expression of ethnic identity in response to American societal forces of the times. The first-generation Amerikanuak (late 1800s to 1920s) predominantly expressed their ethnicity as an internally-focused, solely-Basque ethnic group and built places such as boardinghouses and frontons that met communal needs.

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