Es extraordinario la capacidad de evocación que tiene una canción. Hoy escribimos esta entrada, todavía “tocados” por el reencuentro que hemos tenido con una canción y un grupo, que siempre se muestra capaz de llevarnos, de golpe, a un momento muy importante de nuestras vidas.

Evidentemente no vamos a recoger una información internacional sobre los vascos, sino que vamos  escribir unos de esos “off topics” que incluimos en la sección “Mundo vasco” en la que encajamos las cosas que nos parecen interesantes, pero que no son “estrictamente” temas “About Basque Country”.

Esto que les contamos pasó hace 30 años, cuando aun éramos “jóvenes e indocumentados“. Cuando éramos unos recién salidos de la universidad. Sucedió en un tiempo en que que nos sentíamos, especiales, afortunados y puede que perfectos.

Además en nuestro país, en el País de los Vascos, los ciudadanos éramos protagonistas principales, por primera vez en muchos años, a la hora de marcar el camino para salir del agujero en el que nos había metido una dictadura larga, dura y sangrienta. Las cosas estaban muy complicadas (cuando nos hablan de que ahora hay una crisis terrible, nosotros decimos que la de finales de los ’70 y los ’80 del pasado siglo, sí que lo fue). Pero, a un tiempo, era un momento de profunda esperanza. Sentíamos que algo estaba pasando. Algo grande, y en el que nos iba a tocar a nosotros ser actores protagonistas de ello.

Eran los primeros pasos de un camino que nos ha llevado a una sociedad mucho más desarrollada, cohesionada y avanzada, de lo que siquiera nos podríamos haber imaginado cuando a principios de los ’80 los vascos peninsulares recuperábamos parte de nuestros derechos como pueblo. Eran, además, los primeros pasos de un camino que nos ha hecho avanzar en la consolidación de una conciencia nacional vasca en la mayor parte de la población que hoy habita nuestro país. En definitiva, eran tiempos de esperanza para unos jóvenes que acababan de salir al mundo.

Entonces, un día, en la radio, sonaron unos acordes y una voz que nos hicieron sentirnos conectados a aquella música. Era uno de esos grupos británicos que tanto nos fascinaban. Uno de aquellos grupos con una estética tan diferente a la que estábamos acostumbrados y que “olía a libertad“. A una “libertad vivida por largo tiempo”, y que nosotros apenas estábamos aprendiendo a respirar. Se llamaban Immaculate Fools y el tema llevaba ese mismo nombre.

Muchos años después, cuando nuestra cuadrilla de amigas y amigos, después de cenar en la casa de cualquiera de nosotros, charla de lo divino y lo humano mientras oímos música, si suena esta canción, siempre hay un silencio, y todos notamos la emoción de sentir el regreso a aquellos años gloriosos, unida a la melancolía de saber que nos separan 30 años de aquel momento en que empezábamos a sentirnos co-protagonistas de verdad de la marcha de nuestra sociedad.

Pero siempre es un momento de dulce y hermosa melancolía, que tenemos que agradecer a Kevin Weatherill y a su grupo, que son los que durante tantos años nos ha hecho sentir esa sensación con sus canciones y en especial con ésta. Para muchos, se ha convertido en una especie de himno que nos recuerda una parte esencial de nuestras vidas.

30 años después, como ya hemos comentado, sentimos que se ha avanzado mucho más de lo que podríamos haber imaginado, pero mucho menos de lo que hubiéramos querido. Ser 30 años más viejos no sabemos si nos hace más sabios, pero si nos hace ser mas conscientes de las oportunidades perdidas.

Por todo eso no vamos a perder la oportunidad de asistir a uno de los conciertos que el grupo, refundado por Kevin Weatherill, va a ofrecer en directo en nuestro país. Que van a ser:

Para los que no les conocen (por ser muy jóvenes), para los que los conocieron y nos los recuerdan de nombre, o para los que recordándoles quieren disfrutan en estos momentos de su música, les dejamos su más popular tema en dos versiones.

La primera es la original de 1985,  que suena dentro de un vídeo montado por Ira MusiK Love  de una forma magistral, con imágenes de la película “Eclisse”. La obra dirigida por Michelangelo Antonioni, y protagonizada por Alain Delon y Monica Vitti.  Una película realizada, curiosamente, en 1962. Es decir, en el año en que nacieron muchos de los y las que, en 1985, salíamos de la Universidad, sintiéndonos especiales, afortunados y puede que perfectos, dispuestos a “cambiar el mundo“.

La segunda es la versión actual con la nueva configuración de la banda.

Tienen mucha más información en su web.

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