Kate Fennell reflexiona en el Irish Times sobre la situación de el gaélico, la lengua de Irlanda, y para ello mira a la situación y evolución del euskera. Haciendo un interesante análisis.

Pero creemos que hay cosas que ha obviado y que son importantes. La principal, y nada desdeñable, es que  (usando el refrán en gaélico que ella incluye en su artículo) para la mayor parte de los irlandeses la frase tiocfaidh ár lá (muestro día llegará) no es futuro, es presente. Es decir consiguieron hace casi un siglo la independencia de la mayor parte de la isla. Aunque parece que para ellos eso se haya convertido en algo transparente. Ocupan su asiento en la ONU; forman parte de la Unión Europea en el mismo nivel de igualdad que sus antiguos ocupantes, Gran Bretaña; tienen embajadas; y sus políticas, buenas o malas, son responsabilidad de ellos mismos. Puede que sea algo transparente, pero evidentemente, no es un asunto menor.

Comparar su situación y su capacidad de actuar en la recuperación de una lengua, y en otros muchos campos, con la de los vascos, es casi un chiste. Entre otras cosas porque los vascos no usan dos idiomas, sino tres: el euskera, el castellano y el francés. Además de que los vascos tienen su territorio dividido administrativamente en tres partes diferentes, adscritas a dos Estados diferentes, que, con las diferencias formales que se quieran, al final son dos Estados con una profunda mentalidad jacobina y unificadora.

De esas tres entidades sólo una, el Gobierno de la Comunidad Autónoma del País Vasco, está claramente comprometida con la conservación y recuperación de la lengua de los vascos. Hasta el punto de que dedica recursos propios a apoyar los esfuerzos en la conservación del idioma en zonas que no en su ámbito territorial de actuación, como es Iparralde.

En esa situación ampliar la base de los vasco-parlantes, de los euskaldunes, no es un logro importante…es un  milagro. Un milagro que sólo puede ser explicado con el compromiso de la sociedad vasca para con su idioma. Incluidos el de muchos que no son vasco-parlantes, pero que quieren crear un futuro de vascos que sí lo sean.

Irlanda, al igual que el resto de los países europeos que en el último siglo han logrado su soberanía y su reconocimiento internacional, parece que han cambiado de amigos. El caso de los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) es paradigmático. Antes de lograr su reconocimiento internacional eran buenos amigos de los vascos que tenían el mismo objetivo para su país, y recibieron mucho apoyo, no sólo moral, de estos. Una vez conseguido, sus intereses variaron, abandonando sus viejas amistades, convertidas en poco recomendables, para hacerse amigos de los Estados que impiden a los vascos gobernarse a sí mismos.

Sin duda, un país sin lengua es un país sin alma. Pero el alma de un país está en muchos más sitios que en su lengua. Por ejemplo en mantener vivos los principios y los valores que le llevaron a ser lo que es. Utilizando una cita bíblica, que por algo vascos e irlandeses tienen muy interiorizada la cultura católica, ¿de qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mateo 16:26)

Irish Times – 15/4/2014 – Irlanda

A lost language twin

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Young dancers perform at a fiesta in Hernani in the Basque Country. Photograph: Paddy Woodworth

Debate surrounding the Irish language has recently been bubbling up again on this page. It is heartening, however, to remember that we are not alone with our minority language challenge. As part of my research into Basque/Spanish language policy with the University of Deusto in Bilbao several years ago I discovered that the tapestry of people who had passionate thoughts and feelings about Basque was as rich and varied as that at home concerning Irish.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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