No es la primera vez que en este blog hablamos de la selección de fútbol de Euzkadi. Aquel grupo de futbolistas que llevaron el nombre y la imagen de El País de los Vascos en unos tiempos tan difíciles.

Lo que no nos habríamos imaginado nunca es que íbamos a recoger otra entrada relacionada con ese equipo refiriendonos a un artículo publicado por The Cairo Review of Global Affairs, la publicación periódica de the School of Global Affairs and Public Policy (GAPP) de la American University in Cairo.

En el artículo, firmado por Kanishk Tharoor, se analiza el enorme poder de creación y de proyección de sentimiento de pertenencia que posee este deporte, así como el uso que se da para aunar voluntades en la sociedades, para proyectar una mejor imagen de países con gobiernos dictatoriales, o para transmitir la imagen de comunidades que no encuentran otra forma de comunicar su existencia.

Un interesante análisis en el que la Selección de Euzkadi adquiere un papel protagonista, cuando analiza el papel de este deporte para las “naciones que aún no existen”  y “para los pueblos que aún no han encontrado un lugar en la comunidad tradicional de las naciones

Una interesante reflexión que da una visión amplia de lo que es y significa el fútbol más allá del puro deporte.

The Cairo Review of Global Affairs – 17/2/2014 – Egipto

THE BEAUTIFUL GAME

Children Playing Soccer
Children playing sandlot football, Burkina Faso, Feb. 1, 1998. Christian Liewig/ TempSport/Corbis

By some measures, nearly half the planet—3.2 billion people in 204 countries—watched the 2010 World Cup in South Africa. Even more will tune in this year when the 2014 World Cup kicks off in São Paulo.  Such staggering numbers prove the cliché that football is the ‘world’s game.’ It is the simplest, most democratic of major team sports, boasting the lowest threshold for entry. No sport is as visible as football, played scrappily in public by people of all backgrounds from the beaches of Brazil to the paddy fields of southwestern India. Unlike cricket or baseball, football is largely uncluttered by rules and requires no special equipment. Unlike basketball or American gridiron, it does not discriminate by body type (Lionel Messi, the best player in the world, stands at a colossal 5’7”). No game moves so fluidly and remains as unbroken by repetitive stoppages and contrived commercial breaks. That seamlessness is the key to the joy of football as a spectacle; the game ebbs and flows, the din of the fans rises in pitch and urgency, the intensity builds and builds until it explodes in the ecstatic release of a goal.

(Sigue) (traducción automática)

 

 

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