Winnipeg es la séptima ciudad más importante de Canadá, con una población en su área metropolitana de mas de 700.000 personas. Con un clima que puede ser considerado como extremos (de los -19 grados de media en enero, aunque ha llegado a registrar -45 grados centígrados,  hasta los 20 grados de media en julio), está considerada como una de las grandes ciudades más frías del mundo. Tiene una economía pujante, de las de mayor crecimiento de todo el país. Se trata de una ciudad con una gran actividad cultural: cuenta con dos universidades; cuatro importantes museos que incluyen un planetario; posee una reputada compañía de ballet, un importante teatro; es la sede de varios festivales y de productoras de cine y de TV,… En definitiva se trata de un importante centro cultural, artístico, económico y financiero de Canada.

¿Por qué les contamos todo esto? Porque en Winnipeg se va a abrir el Canadian Museum for Human Rights (Museo Canadiense de los Derechos Humanos) que será el primer museo nacional de Canadá que se construye fuera de la Región de la Capital Federal.  La construcción de este museo ha abierto un debate sobre la viabilidad, o no, de que su puesta en marcha sitúe a esta ciudad canadiense en el centro del interés del turismo internacional. Es decir, de nuevo, se está planteando la posibilidad de que se consiga repetir lo que se ha venido a llamar el Efecto Bilbao. Los planes, o expectativas, que se han creado en torno al nuevo museo es que consiga unos 250.000 visitantes/año.

El Winnipeg Free Press ha publicado una reflexión sobre cuáles son los desafíos que esta ciudad tiene que vencer para conseguir que la apertura de este centro cultural genera un efecto similar  al que produjo la apertura del Museo Guggenheim en Bilbao. Una interesante reflexión que va desde los precios de los vuelos, hasta la necesidad de que la nueva oferta museística se vea acompañada de otras actividades o lo que ellos denominan un ambiente exótico. Además de analizar museos que se han abierto con las mismas pretensiones y que han resultado un fracaso que les ha llevado, en algunos caso, incluso a su cierre.

Sin duda, parte del éxito turístico de Bilbao ha sido que es la principal ciudad de un país que genera interés internacional. Los vascos somos un pueblo exótico en el sentido más profundo de la expresión. Ser una cultura única, situada en el centro de Europa, ha animado a muchos visitantes extranjeros a acercarse a Bilbao, con el objetivo de conocer algo más de esos extraños vascos. Aunque también, no son pocos los que llegan, visitan el museo y salen corriendo. Además, la política del museo de ofrecer de forma permanente grandes  exposiciones temporales ha permitido mantener un interés que en buena parte se alimenta de que la idea de que, si quieres conocer lo más importante del arte y la arquitectura contemporánea hay que visitar Bilbao, se ha instalado en el subconsciente colectivo.

La combinación de cultura única, gastronomía de primer nivel, centro arquitectónico y cultural, y entorno medioambiental de gran calidad, han sido claves para conseguir este efecto. Unido, claro está, a que la propia construcción del museo estuvo acompañada de un  interés internacional de primer nivel. Una combinación que es muy difícil que se repita con facilidad. Por poner un ejemplo, no es muy problable que la CNN  vuelva a realizar la emisión de su informativo central, en directo, desde una ciudad sólo porque ésta inaugura un museo, o que la propia CNN lo incluya dentro de su selección de maravillas modernas (traducción automática).

Winnipeg Free Press – 21/8/2011 – Canadá

Are we Bilbao… or Sheffield?

From the beginning, there have been hopes the Canadian Museum for Human Rights would pay for itself by creating a Bilbao effect in the city, a phenomenon named after the working-class Spanish city that suddenly became a major tourist destination after the Guggenheim Bilbao Museum opened to the public in 1997.

(Sigue) (Traducción automática)
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