Hay dos cosas extraordinarias en esta información que nos han llamado la atención poderosamente. La primera es que, parece que en esta ocasión sí han entendido lo que es el Efecto Bilbao, o, la menos, han tenido una visión que va mucho más allá al simplista binomio edificio singular=éxito internacional. la segunda es igual de extraordinaria, al  menos para los parámetros de iniciativa al que estamos acostumbrados en el Sur de Europa: el origen de la propuesta. No nace de un ayuntamiento, ni de una región, de un gobierno. La propuesta nace de Hay dos cosas extraordinarias en esta información que nos han llamado la atención poderosamente. La primera es que, parece que en esta ocasión sí han entendido lo que es el Efecto Bilbao, o, la menos, han tenido una visión que va mucho más allá al simplista binomio edificio singular=éxito internacional. la segunda es igual de extraordinaria, al  menos para los parámetros de iniciativa al que estamos acostumbrados en el Sur de Europa: el origen de la propuesta. No nace de un ayuntamiento, ni de una región, de un gobierno. La propuesta nace de Michael Parker, un analista de renta variable de Wellington, quien ahora trabaja en Hong Kong para una firma de investigación estadounidense.

Pues bien, esta persona, miembro de la sociedad civil, ha escrito un libro titulado The Pine Tree Paradox , en el que plantea  un plan destinado a mejorar a largo plazola riqueza de de Nueva Zelanda. su teoría es simple, con las formas tradicionales de generación de riqueza del país, no se puede esperar una mejora de su posición relativa internacional, ni de su riqueza. No se puede incrementar la producción de pinos de forma suficiente para garantizar un desarrollo económico adecuado, ni se puede hacer eso mismo con las ovejas. El afirma que el futuro está en el conocimiento.

La presentación de sus propuestas ha sido capaz de atraer a una parte importante de las fuerzas vivas de Nueva Zelanda, o al menos de su capital. propuestas que han sido recibidas  con división de opiniones, pero si dejar indiferente a nadie, y está claro que ha abierto un interesante debate sobre el camino a seguir  en el futuro por Nueva Zelanda.

Su propuesta, en pocas lineas esta en cambiar de mentalidad, dedicarse a la innovación. Para conseguir eso, el propone crear una universidad first class, que sea capaz de crear en su entorno una red industrial apoyada en los profesionales que salen de la universidad y que, a su vez, impulsen a la universidad. Es decir crear un circulo virtuoso, que se realimente y genere energía suficiente para impulsar ese cambio de mentalidad social.

¿Qué por que les contamos todo esto, si estamos hablando, literalmente, de nuestras antípodas? Porque Michael Parker sí ha mirado a sus antipodas y ha encontrado en el Efecto Bilbao, el modelo a seguir para que Auckland, la principal población de Nueva Zelanda, pueda conseguir avanzar en ese camino. El ha entendido que el Museo Guggenheim no es la causa del cambio, sino, en todo caso, un indicador, un modo de proyectar el cambio de mentalidad. El Museo ha servido para que Bilbao diga al mundo:

Ey!!!!!, estamos aquí, estamos cambiando, somos un lugar a tener en cuenta, porque somos capaces de reinventarnos, y crear una estructura nueva adaptada a las nuevas necesidades. ¿Quieren ver cuánto hemos cambiado? ¿Quieren saber por qué debemos ser tomados en cuenta? pues bien, aquí lo tienen. Hemos cambiado tanto que somos capaces de deslumbrar al mundo con este proyecto. Pero debemos ser tomados en cuenta, porque detrás de este proyecto hay mucho más y esto sólo es el principio. Vengan y compruebenlo.

Eso es lo que la mayor parte de los que han intentado repetir el Modelo Bilbao no han sido capaces de ver. Se han centrado en la accesorio y no han entendido lo principal. Parece que nuestro admirador si ha ido más allá. El propone hacer un cambio de paradigma en su país y para decirse a si mismos y al mundo que lo están haciendo, proponer repetir la experiencia Bilbao: Vestir ese cambio de modelo con un edificio que ayude a propios y extraños a ser conscientes del cambio. Una especie de declaración de principios en forma de icono único. El dice:  Hagámoslo a lo Bilbao. Es un proyecto de 30 años. Empecemos ahora.

La verdad es que nos ha resultado muy satisfactorio escribir por una vez de alguien que parece que ha visto más allá de lo obvio en el Modelo Bilbao. Les dejamos algunas informaciones aparecidas sobre la conferencia-debate y una entrevista en dos partes en la que explica su teoría.

(atentos al fotomontaje)

Stuff.co.nz – 24/8/2011 -Nueva Zelanda

Top-class Auckland waterfront university

As big ideas go, this one is an attention grabber – build a world-class university on Auckland’s waterfront and make it as bold an architectural statement as the Bilbao Guggenheim. Its proponent is Michael Parker, an equity analyst from Wellington who now works in Hong Kong for an American research firm. Is he serious? Absolutely.

(Sigue) (Traducción automática)

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Expat Forum – 29/8/2011 – USA

Expat calls for more innovation in New Zealand

An expat from New Zealand has created controversy by suggesting that his home country is not up to scratch and is calling on expats to help create a new showcase university in Auckland as part of a drive to make it more innovative.

(Sigue) (Traducción automática)

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Unlimitad.co.nz – 24/8/2011 – Nueva Zelanda

Waterfront university could make Auckland a centre of innovation

Calling for expat kiwis to put money into the tertiary sector is possibly a good thing but telling them to invest in a showcase private university is misguided. Kiwi expat Michael Parker is doing just that in a newly released book The Pine Tree Paradox: why creating the New Zealand we all dream of requires a great university.

(Sigue) (Traducción automática)

Entrevista a Michael Parker (en tres partes y en inglés)



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