Sin duda ninguna, aparecer en el New York Times es la mejor garantía para asegurar la proyección internacional de cualquier acontecimiento. Por eso, estabamos siguiendo con mucho interés este diario USA, para ver si dedicaban algun artículo al Museo Balenciaga de Getaria. Estábamos seguros de que, dada la importancia y proyección del diseñador vasco, no iba hacer falta mucho tiempo para leer en sus páginas un amplio artículo sobre esta inauguración. Y así ha sido.

New York Times demuestra en este reportaje, una vez más, el exquisito cuidado con el que, desde este periódico, se tratan los asuntos relacionados con el País Vasco. Detalles como la utilización del nombre en euskera del Museo en el texto (Cristóbal Balenciaga Museoa); la referencia a que Getaria es un pueblo costero situado el el País Vasco de España (es decir, hay más país Vasco); o el alejamiento en todo momento de la filosofía que guiaba a textos como el que conformaba la informacion de AFP, en el que se decía que Balenciaga era un diseñador español, hijo de un pescador vasco (ver nuestro comentario a esa noticia); indicá claramente que en ese diario USA tienen una idea muy clara de quiénes somos y dónde estamos.

Nunca se puede estar seguro, pero a partir de este momento, es muy posible que la información de la apertura de este Museo, tenga una mayor repercusión mundial, ya que las informaciones aparecidas en este diario suelen tener eco a lo largo de todo el mundo. Por desgracia, y como es lógico, el artículo no ha obviado los problemas que el proyecto ha tenido que sufrir, debido al pésimo comportamiento de algunos de sus gestores, entre los que parece brillar con luz propia uno de los anteriores alcaldes de Getaria. Unos problemas que se han podido superar gracias, en buena medida, al compromiso de las Instituciones vascas y, sobre todo, al empeño personal del diseñador Hubert de Givenchy. Al que hay que agradecerle, también, sus puntualizaciones sobre la impronta de la personalidad vasca de Balenciaga en su trabajo. Algo que ha dicho, a contracorriente, y cuando  ya estabamos aburridos de leer la existencia de influencias de todo tipo en las creaciones del diseñador, menos, claro esta, la propias y naturales de Balenciaga: las de su país y su cultura.

The New York Times – 13/6/2011 – USA

In Spain, Finally, Homage to Balenciaga

Its granite slab is plain and noble — as are the sculpted dresses displayed in the new Cristóbal Balenciaga Museoa in Getaria, the magisterial couturier’s hometown in the Basque country of Spain. Its granite slab is plain and noble — as are the sculpted dresses displayed in the new Cristóbal Balenciaga Museoa in Getaria, the magisterial couturier’s hometown in the Basque country of Spain. The cream roses on the tomb are a tribute from Hubert de Givenchy, who described Balenciaga as “my idol” and was the founding president of the foundation that has spent a decade working toward creating the bold new exhibition space here, with its sinuous, tinted-glass walls and an iron tracery of flowers, as on an embroidered Spanish mantilla.

(sigue)

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