El blog italiano De Architectura, comenta un libro escrito por el sociólogo Giandomenico Amendola en el que, según parece, se defiende la tesis de que lo que se ha venido a llamar el Efecto Bilbao esta acabado. Sin entrar a discutir sobre la posibilidad, o no, de repetir en otros lugares el exito de proyección internacional que ha tenido el proceso de revitalización urbana de Bilbao, pensamos que la visión con la que el sociologo se enfrenta a los objetivos del cambio en Bilbao, está desviada del foco real.

El objetivo principal de la renovación de Bilbao no es el de convertir la ciudad en un referente internacional. El objetivo era, y es, crear una ciudad mejor para sus habitantes, aportando a través de grandes arquitectos, que crean  proyectos únicos, un valor añadido a dicho cambio. De todas las actuaciones urbanas, sólo el Museo Guggenheim puede ser calificado como un proyecto que busca la proyección internacional y su costo no es significativo en comparación con el montante total de lo invertido en este cambio. Bilbao no se transforma para conseguir la atención internacional. Bilbao cambia para ser una ciudad mejor para sus ciudadanos y la lista de lo realizado así lo demuestra.

Otra cosa que nos llama la atención del libro del sociólogo italiano es una afirmación rotunda que hace y que cuanto más la leemos, menos la entendemos: Los mismos casos en Glasgow y Bilbao, hasta ahora considerados como ejemplos de libros de texto de la explosión urbana de la creatividad, están siendo reconsideradas de forma crítica. Las grietas que se han abierto sus economías después de una felíz pero corta temporada de crecimiento,  están mostrando cómo la creatividad  no es suficiente si no desencadena un proceso secuencial, acumulativo y tendencialmente irreversible de innovación productiva, organizativa y politica.

Tenemos la impresión de que hacía tiempo que no leíamos una frase tan vacia de contenido como la expuesta. ¿Reconsiderada de forma crítica la transformación de Bilbao? Quiénes, dónde, por qué. Ninguna de esas preguntas son respondidas en el texto, ya que la afirmación se da como una verdad absuluta e indiscutible.  ¿Grietas en la economía de Bilbao? Sin duda, la ciudad está sufriendo, como toda Europa, las consecuencias de la crisis internacional. Pero ni sufre graves problemas económicos, ni ha soportado peor, mas bien mucho mejor, los zarandeos de los malos momentos que se están atravesando. Es más, el proceso de transformación sigue, y se sigue creando una ciudad más  estructurada, con menos diferencias y más pensada para los ciudadanos.

Volvemos a repetir, el Museo Guggenheim Bilbao no es, en el fondo, sino poco más que un detalle. Muy brillante, pero un detalle. Sin él, sin duda, Bilbao sería menos conocida. Sin él, no vendrian 2 millones de visitantes al Pais Vasco. Si él, simplemente la transformación de Bilbao habría sido sólo para los bilbainos, pero habría sido. Verlo de otra forma es confundir el fondo con la forma, es ser una polilla que piensa que la energía está en la bombilla, sin darse cuenta que la fuerza que da la luz no está en ésta, sino fuera de ella. La energía de Bilbao, el autentico Efecto Bilbao, no está en un Museo, sino en la capacidad de una ciudad, de una sociedad, de reinventarse a sí misma, convirtiendo una crisis que parecía que iba a acabar con todo, en un momento de oportunidad que sirvió para repensar la estructura urbana de Bilbao, pero también la estructura social y económica de todo el País Vasco.

De architectura – 23/1/2011 – Italia

L’effetto Bilbao e’finito, ma si sono dimenticati di dircelo

El "Efecto Bilbao" está en actuaciones como la de Ametzola, que sirven para crear y vertebrar la ciudad

Giandomenico Amendola, sociologo, ha scritto un libro, Tra Dedalo e Icaro, Laterza, sottotitolo: La nuova domanda di città, 2010. Amendola analizza la città sotto 10 profili diversi e ad ognuno di essi attribuisce un nome come si trattasse di città ognuna diversa (sigue)

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