Me había prometido soportar la presión de los medios. Me había jurado que la masiva presencia de información sobre fútbol vasco en los medios de comunicación internacionales no iba a influirme para caer en la tención de escribir sobre ello. Lo he intentado, pero he caído de pleno en aquello de lo que intentaba escapar. He caído, he pecado, pero no me arrepiento. Voy a hablar de fútbol. Sí. Pero no de resultados; ni de goles; ni de cómo han dormido los jugadores de tal equipo o si en el entrenamiento, uno de esos superpagados jovencitos cojeaba o no se esforzaba de forma adecuada. No voy a hablar de estadísticas, ni de “gol averages”, ni de cómo se llamaba el primo del tío del que paso el balón que dio la victoria a no se que equipo en la eurocopa del 1956. No. Aunque me imagino que no podré evitar eso en algún momento, Dios me libre de caer en la tentación. Pero ahora en este estreno de los asuntos futbolísticos me voy a dar el gustazo de abrir mi sección “balompédica” con un reportaje de los que quitan el hipo.

Yo fui, confieso, un hincha de la Real en los años en que uno tenía que ser rebelde de algo y escogí a la Real Sociedad de San Sebastián como mi equipo, por aquello de que era más pequeña y los donostiarras tienen un savoire-faire que me hipnotizaba. También es verdad, lo confieso, que el fútbol no me ha gustado nunca, ni tan siquiera como elemento de estudio sociológico. Ese amor mío por los blanqui-azules se desmoronó cuando dejaron entrar jugadores extranjeros al equipo. Aquel día la Real perdió, no solo una forma de ser especial, sino un hincha.

Me contaron que para convencer a los socios y aficionados realistas, la directiva que tomó la decisión de abrir la puerta del Equipo a jugadores no nacidos en el País de los Vascos, se basó en una encuesta cuya principal cuestión era del tipo:

Prefiere usted que la Real vaya a tercera, o prefiere que entren en el equipo jugadores no vascos

Eso es lo que se llama una encuesta no dirigida.

Después de la Real, Osasua y Alavés (no recuerdo el orden) los otros equipos vascos de esta parte sur de los Pirineos, siguieron el camino de la Real y abrieron sus puertas a jugadores “de fuera”.

Todos ellos han visitado la segunda división tras esa decisión. el Athletic de Bilbao (para los de aquí, solo Athletic) es el único de los cuatro principales equipos vascos del sur que no abandonó una decisión heroica que había marcado su espíritu desde el día de su nacimiento hace más de cien años. Y a pesar de eso en toda su historia nunca ha visitado la división de plata. Es verdad que últimamente nos da mas sustos que una película de Freedy Kruger. Pero ahí está jugando, el la liga “más importante del mundo” sólo con jugadores vascos.

Y es que ya lo suelo decir yo, cada partido del Athletic es un partido de los vascos contra el mundo. Más aun, cuando la liga española tiene la mayor concentración de superestrellas internacionales del fútbol de todo el planeta. Que me perdonen mis amados equipos del resto de mi amada Euskal Herria, pero es que lo del Athletic tiene su miga. Tanto, que de vez en cuando alguien de ese resto del mundo mundial mira extrañado y escribe cosas como la que sigue. Y entonces…¿Quién no se siente orgulloso de la diferencia?

Spiegel Online – Berlin,Germany

ATHLETIC BILBAO
How a Proud Basque Team Is Resisting Globalization

Athletic Bilbao is Europe’s most exotic football club. For 80 years, the legendary club has managed to keep itself in Spain’s top division, fielding players recruited exclusively from the Basque region. But how long can the fiercely independent club continue to resist the trends of globalization? (+)

anuncio-productos-basque-728x85-2