Jean-Claude Larronde

Jean-Claude Larronde. Efectuó sus estudios universitarios en el Instituto de Estudios Políticos y en la Facultad de Derecho de Burdeos. En 1972, sostuvo su tesis doctoral de Derecho sobre los orígenes del nacionalismo vasco. Esta tesis vería la luz en Donostia-San Sebastián (Txertoa) en 1977 como El nacionalismo vasco. Su origen y su ideología en la obra de Sabino de Arana-Goiri, primera obra del género. Ejerce desde 1975 en Angelu (Laburdi) como consejero jurídico de sociedades comerciales.

Hace unos días escribíamos sobre la donación de dos importantes archivos familiares al Archivo Histórico de Euskadi. Los de Andrés de Irujo y del vasco-filipino Manuel de Ynchausti.

Al referirnos a este último, reconocíamos una de los muchos vacíos que aun tiene nuestro blog: la poca presencia en éste de los vascos de Filipinas. Somos muy conscientes de la importante actividad, influencia y proyección de la comunidad vasca en aquel país, tanto en la época colonial, como tras el final de ese periodo con la Guerra hispano-estadounidense de 1898.

Por eso nos hemos comprometido a buscar la forma de rellenar ese hueco, y recoger retazos de esa importante parte de la historia de nuestro Pueblo.

Entre los vascos de esta sobresaliente comunidad vasca, destaca Manuel de Ynchausti. Cuya biografía nos presenta a un hombre extraordinario, que actuó de forma extraordinaria en un complicado momento de nuestra historia. El diario escrito por el Lehendakari Aguirre durante su evasión del fascismo a través de toda Europa, lo demuestra.

No podia haber por lo tanto mejor forma de empezar nuestro acercamiento al mundo de los vascos de Filipinas que dedicando un espacio a esta persona extraordinaria.  Y por ello nos hemos dirigido a una persona que lo ha estudiado en profundidad: Jean-Claude Larronde.

Jean-Claude Larronde es uno de los historiadores vascos que más y mejor se han estudiado la historia del País Vasco del siglo XX y, de forma más concreta, la historia del nacionalismo vasco. Un estudio hecho, además, desde unas premisas muy lejanas a las nacidas del «unionismo» español o francés. Es decir, una historia vasca hecha desde una perspectiva vasca.

Entre sus trabajos está el libro «Manuel de Ynchausti (1900-1961) Un mecenas de gran elocuencia». Por eso le hemos pedido un artículo que nos sirva para tener una idea de este extraordinario personaje, y que sirva para reivindicar su figura que, como las de otros muchos grandes vascos, es muy poco conocida para la mayor parte de nosotros.

 

MANUEL DE YNCHAUSTI, UN PATRIOTA VASCO

Jean Claude Larronde

Manuel de Ynchausti
Manuel de Ynchausti

Manuel de Ynchausti permanece para mu­chos aún hoy como al­guien desconocido. Es que, como era modes­to y discreto, no era hombre a hacerse ver.

Todo lo largo de su vida, Manuel de Ynchausti aparece como un hombre inspirado por la fe en Dios, su amor al País Vasco, su voluntad de construir, de organizar sin dejarse derrumbar por los contratiempos y siempre en un torbellino de ideas.

Los orígenes y el exilio vasco

Fue el abuelo de Manuel de Ynchaus­ti, natural de la provincia de Gipuzkoa, quien se instala en Filipinas, en Manila, hacia el año 1850. Poco tiempo después crea una sociedad que, a partir del co­mercio marítimo, no tarda en desarro­llarse y diversificarse hasta el punto de llegar a ser pronto un grupo de dimen­siones importantes.

Cuando Manuel de Ynchausti nace en Manila en 1900, hacía menos de dos años que el archipiélago filipino ha pa­sado bajo la dominación de los Estados Unidos.

En 1933, Manuel de Ynchausti decide realizar una gran parte de sus activos industriales de su empresa y viene a ins­talarse en Donostia. Una vez declarada la Guerra Civil, es de aquí que le eva­cúan con su familia el 26 de julio de 1936. Se instala del otro lado de la mu­ga, en Ustaritze, la antigua capital de la provincia de Lapurdi, e inmediatamente se pone a la disposición del Gobierno de Euzkadi.

En la tragedia del exilio, consecuen­cia de la Guerra Civil española, está contento de estar al lado de su pueblo, de esas familias vascas rotas, de esos ni­ños separados de sus padres, y de apaci­guar los males en la medida de sus posi­bilidades. Durante más de dos años, en Jatxou, crea, financia y organiza una co­lonia de 34 niños vascos con un sólido entusiasmo y una atención de calidad.

La Liga Internacional de los Amigos de los Vascos

La L.I.A.B. constituye de lejos la obra más importante creada por Manuel de Ynchausti, y en particular, su sección francesa: todo el mérito de la inspiración y de la fundación de esta Liga le pertenece.

El diputado democratacristiano Ernest Pezet junto a Manuel de Ynchausti, uno de los principales promotores de la LIAB. (Sabino Arana Fundazioa)
El diputado democratacristiano Ernest Pezet junto a Manuel de Ynchausti, uno de los principales promotores de la LIAB. (Sabino Arana Fundazioa)

La Liga va a coordinar todas las accio­nes concretas hacia los refugiados vas­cos y va a participar de manera impor­tante en denunciar el régimen instalado por Franco. Reúne ‘en su seno a presti­giosas y diversas personalidades, entre las cuales se encuentra François Mauriac, Jacques Maritain, el Cardenal Verdier, Edouard Herriot,…

El período americano

De 1939 a 1947, Manuel de Ynchausti y su familia van a vivir en los suburbios de Nueva York. En el otoño de 1941 tie­ne la alegría de recibir en su casa a su amigo José Antonio de Aguirre, presi­dente del Gobierno Vasco en el exilio. A pesar de una grave enfermedad cardiaca que le afecta desde el año 1942, sigue con su acción. Ayuda materialmente a la Delegación del Gobierno de Euzkadi en Nueva York, y proclama sin cansan­cio la causa del pueblo vasco acerca de las autoridades eclesiásticas y de los in­telectuales americanos.

Manuel Ynchausti with Lehendakari Agirre at Mr. Ynchausti’s home in White Plains, New York, November 1942. Photo: Ynchausti Foundation Archives.
Manuel Ynchausti with Lehendakari Agirre at Mr. Ynchausti’s home in White Plains, New York, November 1942. Photo: Ynchausti Foundation Archives.

También en Estados Unidos trabaja en dos proyectos que le salen del cora­zón: la creación de un Socorro Católico Internacional y la creación de una Unión Mundial de los Vascos.

La acción cultural en el País Vasco continental

De vuelta a Ustaritze, Manuel de Yn­chausti renueva rápidamente los lazos con los más eminentes representantes de la cultura vasca de los dos lados del Bidasoa, la mayoría de los cuales son amigos suyos.

Juega un papel importante en la or­ganización del VII y VIII Congresos de la Sociedad de Estudios Vascos —Eusko-Ikaskuntza (Biarritz, setiembre 1948, Bayona, julio a setiembre de 1954).

Nombrado consejero del Museo Vas­co de Bayona en marzo de 1951, conci­be y realiza la sala de la diáspora vasca por el mundo.

En abril 1961 la enfermedad puede con su corazón cansado.

Para muchos de sus compatriotas, que no le han olvidado, deja el recuerdo de un patriota clarividente, de un cris­tiano ejemplar y de un «mecenas inspi­rado».

Jean-Claude Larronde: Manuel de Ynchausti (1900-1961). Ediciones Bidasoa-64330 Villafanque (Lapurdi), 139 pp.