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En esta ocasión traemos una curiosa historia de “Vascos en el mundo”. Una historia casi increíble que tiene dos protagonistas: un vasco franquista y Fidel Castro.

Hoy el escritor y analista politico venezolano Fausto Maso, escribía en su columna del diario venezolano El Nacional un artículo en el que recordaba un suceso que puso frente a frente a Fidel Castro, y al embajador español ante Cuba, Juan Pablo de Lojendio. Un diplomático español, nacido en San Sebastián, y entusiasta franquista.

No es difícil darse cuenta al leer el texto del Sr. Maso, que no le gusta Fidel Castro, ni lo que hizo. Algo que es muy respetable, ya que la perspectiva que nos da mirar desde 2016 aquellos acontecimientos nos permite saber que (simplificando demasiado) fue la cabeza, y el alma, de un regimen autoritario que gobierna la isla caribeña desde el derrocamiento del dictador Batista el 1 de enero de 1959.

Lo que nos resulta desconcertante es que para reforzar su critica utilice un acontecimiento ocurrido al año del triunfo de la Revolución cubana, en el que el embajador del gobierno franquista se enfrentó al primer ministro de aquel gobierno recién constituido.

No lo entendemos porque resalta como positiva la actuación de un hombre, el embajador Lojendio, que era un reconocido franquista, miembro durante la República española de un partido de corte fascista, y defensor del golpe militar y del gobierno ilegal y dictatorial que oprimió con mano de hierro a España durante 40 años.

Fidel criticó por televisión al gobierno del insurgente Franco, lo cual molestó en sobremanera al embajador. Le molestó tanto que, herido en sus más íntimas creencias, se dirigió a la televisión cubana para interrumpir la retransmisión y pedir a Castro el derecho a responder a lo que él consideraba una ofensa.

Tuvo suerte Castro. Porque si esa ofensa la hubiera cometido un español en territorio controlado por la dictadura franquista, sin duda habría acabado en la cárcel o en una fosa común.

También tuvo suerte Lojendio. Porque si en vez de interrumpir a Castro hubiera interrumpido al dictador Franco durante una de sus retransmisiones radiofónicas o televisivas, sin duda habría acabado en la cárcel o abatido por su servicio de seguridad.

Como es lógico, la falta de diplomacia de ese diplomático tuvo consecuencias. Pero unas consecuencias muy diplomáticas: fue expulsado de Cuba.  Nadie se preocupe por su carrera profesional, siguió en destinos de primer nivel para acabar falleciendo mientras realizaba las labores de embajador del régimen de Franco ante la Santa Sede.

La vida política y profesional del Sr. Lojendio es realmente reveladora. Diplomático de carrera, desarrolló su actividad política durante la República española dentro de la CEDA, un partido de corte fascista. Fue entusiasta defensor del golpe militar que derrocó a la República española y del gobierno totalitario que instauró. También fue co-autor de un panfleto titulado “Discursos a los vascos de América;[discursos pronunciados por el Dr. Carlos Ibarguren, don Juan Pablo de Lojendio y Monseñor Gustavo Franceschi en Buenos Aires, el día 17 de julio de 1937 con ocasión de la liberación del País Vasco por el ejército del General Franco];”.

En definitiva, en aquel enero de 1960, ni los 20 años de ilegalidad y dictadura del gobierno de Franco, ni la trayectoria personal de su embajador en Cuba, parecen la mejor contraposición a la actuación de Fidel Castro, que hacia un año justo que había participado en el derrocamiento de un regimen dictatorial.

Tampoco lo parece el comportamiento del embajador, que demostró su incapacidad para realizar una labor diplomática. Al menos representando a un gobierno legítimo y democrático. Ciertamente como representaba a una dictadura que ya tenía sobre su conciencia colectiva una guerra civil y 20 años de dictadura, puede que su comportamiento fuera del gusto de la “escuela diplomática” de aquel régimen.

No tenemos duda de que el autor podría haber encontrado otros acontecimientos o comportamientos validos para “afear” las actitudes y decisiones de Fidel Castro. Porque si la ofensa que las palabras de Fidel ocasionaron al Sr. Lojendio tuviesen algún valor, ese valor, sin duda, sería positivo para el Sr. Castro.

No parece, tampoco, que la “melee” fuera como se narra en el artículo. Pero también es verdad que en las imágenes sólo podemos darnos cuenta del “arroz con magno” (tremenda confusión en “cubano”) que se formó aquella noche en el plató de Tele Mundo.

Por cierto, para el que quiera verlo les dejamos un video en el que se ve el momento del “enfrentamiento” Lojendio-Castro, recogido por las cámaras de TV. Les recomendamos escuchar el comentario que hace el primer ministro del gobierno de Cuba después del incidente.

El Nacional – 3/12/2016 – Venezuela

El gran susto de Fidel Castro

Los guerreros no mueren en la cama, como cualquier hijo de vecino. Entregan la vida en el campo de batalla, después de lanzar una consigna patética. Al grito de patria o muerte muchos latinoamericanos cayeron en la guerrilla o asesinados en las ciudades. El inventor de la frase falleció anciano, achacoso, buscando excusas para su final, convertido, fatalmente en un abuelito bueno, olvidado por su verdadero enemigo, Estados Unidos, abriéndoles las puertas de la isla a los que podían sacar de abajo a su país, los turistas.

(Sigue) (Traducción automática)

 

El embajador de Franco, Juan Pablo de Lojendio, interrumpe una entrevista en TV a Fidel Castro (a partir del minuto 26:55)  (el comentario en directo de Fidel Castro a lo sucedido está a partir del minuto 28:55)

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