No es la primera vez que hablamos de libros sobre la presencia, e influencia, de los vascos en Cuba. Ya en 2012 citábamos el libro  “El roble y la ceiba. Historia de los vascos en Cuba“, y en 2014 recogíamos la presentación del libro “La Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia y otras entidades Vasco-Cubanas”.

El libro que referenciamos en esta ocasión está realizado por el profesor estadounidense William A. Douglass, uno de los pioneros de los estudios vascos en la diáspora, que ha coordinado la publicación de esta publicación que recoge las ponencias presentadas en el XI Seminario Internacional Euskal Herria Mugaz Gaindi, celebrado en enero de 2015 en la capital cubana (de las que ya hablamos en su momento).

Siempre que pensamos en los Vascos y Cuba, nos viene a la cabeza la historia que escribimos sobre la inauguración del primer fronton de La Habana, en 1901, y la interpretación del Gernikako Arbola. Lo mismo que nos acordamos de las aventuras vividas por los pelotaris vascos y sus relaciones con Hemingway.

La presentación de este libro nos la relata en la web cubana Cuba Ahora,  en un artículo firmado por Edel Lima Sarmiento, que entrevista al profesor William A. Douglass, director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Reno.

En este artículo no hemos podido menos que sentir un escalofrío al encontrarnos una cita a una de las frases  sobre los vascos de Jorge Luis Borges de las que ya hemos hablado y que demuestran que ser un gran escritor no tiene como condición imprescindible ni ser buena persona, ni tener una inteligencia suficiente como para no hablar de lo que se desconoce.

En concreto, la frase citada en la que el autor argentino asegura que “el pueblo vasco ha vivido al margen de la historia” es un claro ejemplo de su ignorancia, o de una infame animadversión hacia los vascos, que le hacía decir verdaderas barbaridades totalmente alejadas de la verdad y la realidad.

El libro tiene como portada un sello cubano en el que se reproduce el “Templete de la Habana” que es una reproducción del que en Gernika, se sitúa junto al Roble juradero, uno de los símbolos de las Libertades Vascas. En el caso del monumento cubano, el árbol que se sitúan al frente del edificio es una ceiba.

Cuba Ahora – 26/6/2016 – Cuba

Al rescate de la cultura vasca en Cuba

La presencia vasca es innegable en Cuba. Desde el descubrimiento de la isla por Cristóbal Colón en 1492, cuando algunos de los marineros que lo acompañaban eran de esa región del norte de España, hasta nuestros días, en que no son pocos los descendientes de aquellos inmigrantes peninsulares tan particulares que transitan por nuestras calles, la huella de los vascos, pese a no haber sido ellos numéricamente significativos dentro de la emigración española a estas tierras, es apreciable en la historia y la cultura cubanas.

(Sigue) (Traducción automática)
anuncio-productos-basque-728x85-2