Hay veces, la verdad es que por suerte muchas, en que nos encontramos con vidas que hacen sentir que la esperanza en un mundo mejor, tiene sentido. Vidas de personajes extraordinarios, pero que viven en la más absoluta humildad y normalidad, que dedican su vida a la defensa de los derechos y la dignidad de los más débiles.

Hoy en nuestra búsqueda diaria nos hemos encontrado en la web de Prensared realizada por el CISPREN (Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba)   con un repaso a la vida de compromiso y entrega de Justo Hilario Irazábal, el “Cura Vasco” en la ciudad argentina de Córdoba.

Leer la vida de este hombre extraordinario su esfuerzo y su sacrificio en su compromiso con los más pobres, en su entrega a la Iglesia de Jesús de Nazaret, no puede dejar a nadie impasible. Merece la pena dedicar unos minutos para saber qué hacen los hombres buenos en cualquier lugar del mundo para evitar que el Mal triunfe.

Porque, como sentenció Edmund Burke. “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” . Y está claro que este sacerdote no estaba dispuesto a que su  inacción ayudara al triunfo del Mal.

Una curiosidad, este hombre,  Justo Hilario Irazábal, el “Cura Vasco“, porque él eligió que le llamaran así, nació el 26 de mayo de 1927, en Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Sus padres eran argentinos descendientes de vascos, lo que significa que él era un vasco de tercera generación. Así que junto a su compromiso con los más pobres, nos emociona su compromiso y su vinculación con la tierra de sus mayores.

Falleció en 2012. Pero leyendo esta referencia en la web de  CISPREN, está claro que está muy presente en la memoria de muchos ciudadanos de Córdoba.

Prensared -27/5/2016 – Argentina

El Cura Vasco eligió vivir con los pobres  y predicar con el ejemplo

Justo Hilario Irazábal nació el 26 de mayo de 1927, en Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Sus padres, argentinos descendientes de vascos, criaron a varios hijos con lo que producían en aquella zona rural cercana al poblado. Justo Hilario Irazábal probablemente hubiese sido un médico destacado, porque la pasión por cuidar la salud de la gente perduró hasta el final de sus días. Pero a Justo Hilario Irazábal lo conoció muy poca gente. En su infancia y juventud, los compañeros de escuela y del Centro de Formación política que el partido comunista tenían instalado entonces en aquella ciudad bonaerense.

(Sigue) (Traducción automática)

 

 

anuncio-productos-basque-728x85-2