Seguramente para los más jóvenes de nuestros lectores ese grupo de música nicaragüense no les suene a nada, aunque igual al oír alguna de sus canciones los reconozcan. Para los que tenemos unos años y vivimos los duros e ilusionantes primero años de la Transición (esa que aun no ha acabado y que no acabará mientras que no se rompa con todas las estructuras políticas que dejó “atadas y bien atadas” el dictador Franco) fueron como un soplo de aire fresco proveniente de una nación que también sabía lo que era una dictadura, la de Somoza.

Su “Misa Campesina” pensada desde los principios de la “Teología de la Liberación” y desde la visión de “un Jesus de Nazaret, hermano de los oprimidos y desfavorecidos” fue todo un mensaje revolucionario en una sociedad que aun vivía bajo una Iglesia que llevaba al dictador “bajo palio“. Ofrecía una visión del mensaje de Cristo que no gustó ni al dictador nicaragüense ni a una parte importante de la estructura de la Iglesia Católica. Lo que le ocasionó, la persecución política y la prohibición religiosa.  Es decir pasaba lo mismo que con el mensaje de Jesús de Nazaret, que ni gustaba a los gobernantes ni a los dirigentes religiosos de Israel.

Pues a aquellos desarrapados revolucionarios, enfrentados con un dictador de crueldad implacable, pero “muy creyente”, se los trajo (literalmente) a lo que estaba a punto de convertirse (de nuevo) en el Reino de España nuestro protagonista. Un sacerdote vasco, de Etxarri-Aranaz, llamado Victoriano Arizti. Aquel apoyo enorme fue una ayuda fundamental para su éxito y a la difusión global del mensaje de estos músicos nicaragüenses, que de otra manera hubiera sido muy difícil.

Algo tenia de “malo” (para las autoridades fascistas de la época) aquel sacerdote nacido en 1948, que se implicó profundamente en el floreciente movimiento de la Juventud Obrera Católica (JOC). Un movimiento obrero muy incomodo para el regimen de Franco, ya que bajo el paraguas de los sectores más progresistas de la Iglesia realizaron (en los años más duros de la Dictadura) una labor de formación y resistencia extraordinaria. Las JOC y la HOAC ayudaron a mantener el movimiento obrero durante aquellos años negros y de ellas salieron muchos cuadros de “sindicatos de clase“.

Decimos que algo de “malo”  tenia nuestro sacerdote protagonista para aquellos insurrectos y sublevados que habían secuestrado las estructuras del Estado, porque acabó las misiones, sin duda  por razones similares a las que  explican la presencia de Ignacio Ellacuría en el Salvador (y con las mismas consecuencias):

“Nos mandaron a América ‒ me decía‒ porque en Euskadi podíamos ser “revolucionarios” en pequeño…, y en América nos hemos hecho partidarios de una revolución universal, en línea de libertad cristiana”.

Es una historia que muchos desconocíamos o habíamos olvidado. Pero es una historia importante. Porque recuerda, de nuevo, el papel fundamental de muchos sacerdotes vascos, en lo que ha sido uno de los movimientos de renovación religiosa (o de recuperacion de las bases del cristianismo) y de compromiso con los pobres más importantes del siglo XX.

No podemos dejar de recordar las alegrías que en muchos (y los disgustos en otros muchos) producía oír en la televisión pública española (única y omnipresente en aquellos años) cantar a un revolucionario nicaragüense cosas como esta:

Yo creo en vos compañero, Cristo humano, Cristo obrero, de la muerte vencedor.
Con tu sacrificio inmenso engendraste al hombre nuevo para la liberación.

Vos estás resucitando en cada brazo que se alza
para defender al pueblo del dominio explotador.
Porque estás vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela,
creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección,

Les dejamos en recuerdo de este hombre y de su papel en la llegada y el éxito del grupo formado por Carlos Mejia Godoy y los de Palacagüina, la referencia del hermoso artículo de Gonzalo Mendieta Romero en el diario boliviano Página 7 y el obituario que publicó el Nuevo Diario de Nicaragua cuando en 2009 falleció nuestro protagonista

Además de un amplio artículo sobre la estancia del grupo España publicado en el blog “El trastero del Palacio“. Donde se cuenta la hermosa historia del gesto que tuvo Victoriano Arizti para con una emigrante española en Mozambique a la que le llevó un poco de “tierra española”. Una historia que Carlos Mejia Godoy convirtió en una canción que se hizo tan famosa en Nicaragua, que llegó a permitir al sacerdote vasco pasar controles militares sólo con decir su nombre.

Victoriano Arizti. Un cura vasco

 

Pagina 7 – 12/12/2015 – Bolivia

Nosotros, los de Palacagüina

Pese a la canción de Los de Palacagüina, Cristo no fue guerrillero ni por obra de Freddy Alborta y sus fotos del cadáver del Che Guevara. Para ser justos, Cristo tampoco fue empresario, jurista o presidente, no aquí. Quién sabe Cristo se esconda entre los presos abandonados por su entorno o por algún Pilatos moderno, o entre los trabajadores sin aguinaldos y con enfermos en la familia. De todos modos, que Cristo no fuera guerrillero les importaba un perejil a Los de Palacagüina, quienes lo coreaban en los años 70 y aún lo hacen por YouTube, congelados en su mediana edad. Lo comprobamos en una pesquisa de un par de abogados que tenemos en casa, cama adentro. Los de Palacagüina cantan ahí: “Maria sueña que el hijo igual que el tata sea carpintero, pero el cipotillo piensa mañana quiero ser guerrillero.”

(Sigue) (Traducción automática)

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El Nuevo Diario – 3/2/2009 – Nicaragua

Fallece Victoriano, el trotamundo vasco

Toda una época parece haberse ido con la muerte del sacerdote español Victoriano Arizti. Quizás, muchos no recuerden a este clérigo, empero, con sólo escuchar las primeras letras del canto “La viejecita de Mozambique”, el nombre se vuelve conocido, querido, entrañable. “Yo soy Victoriano, trotamundo vasco”, dice el tema de Carlos Mejía Godoy, donde se relata el drama de la viejecita. Y Victoriano falleció víctima de un cáncer en la próstata. Sin la presencia del noble religioso, tal vez nuestro compositor no hubiese alcanzado en tan poco tiempo los escenarios españoles.

(Sigue) (Traducción automática)

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El Trastero de Palacio – 4/3/2014 – España

Canciones con historia: “Son tus perjúmenes mujer”. Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina.

Canción autóctona del folklore de Nicaragua, fue el primer tema grabado en España por Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina. Recopilada su letra por “Los Bisturices Armónicos”, un grupo formado por tres prestigiosos médicos, de ahí el término “bisturices”, Mejía Godoy hizo los arreglos musicales que hoy conocemos. De línea divertida, romántica, y ritmo melódico, muy distinta a sus canciones testimoniales contra la dictadura de Anastasio Somoza, irrumpió con fuerza en el panorama discográfico español. Todo un boom comercial en el verano de 1977.

(Sigue) (Traducción automática)

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