Aldana Chiodi y Dino Feldman son un matrimonio argentino dedicados a conocer el mundo y a contarles sus experiencias a todos los que visiten su apasionante blog Magia en el Camino. En él nos encontramos textos llenos de energía y vida, acompañados de fotografías de una calidad extraordinaria.

Ahora tiene un nuevo redactor en su blog. Nos referimos a su hijo, de ¿2 años?, Tahiel, que, desde diciembre de 2014, tiene su propia columna en el blog de su padres.

Él ha sido el responsable de escribir el primer artículo de ese blog dedicado a El País de los Vascos. Un artículo dedicado a relatar la visión que se tiene desde los 50 cm. de altura del Museo Guggenheim Bilbao.

No hemos podido menos que sonreír al leer algunas de las opiniones, descripciones y vicisitudes de este hiper-mega-ulta-joven blogger durante su recorrido pro el exterior y el interior del lugar más conocido a nivel internacional de Euskadi (junto con la Parte vieja de Donostia o la Calle Estafeta de Pamplona)

Un curiosa, amena y divertida forma de relatar,  con una mirada y puna perspectiva diferente, lo que es, y lo que se puede encontrar uno, al visitar este museo vasco. Tan diferente, que cuentan cómo en este museo hay un interesante lugar especialmente pensado para niños desde los 0 años, donde pueden entretenerse y explorar por unas horas su faceta artística.

Esperemos que el joven redactor se capaz de convencer a sus padres de lo interesante que sería dedicar un algo de tiempo a conocer un poco este viejo-moderno-pequeño-gran País Vasco. Un país que dejó, y deja, una huella enorme en la Argentina de la que provienen los autores de Magia en el Camino.

Magia en el Camino – 18/5/2015 – Argentina

Un bebé suelto en el Museo Guggenheim de Bilbao

Mis papás pensaron que me iba a aburrir en el museo, que no me iba a gustar el arte contemporáneo y que los iba a hacer correr por todas partes. Se equivocaron en lo primero, pero adivinaron lo último. Corrí por todas las partes del museo por las que se podía correr. Después dicen que los museos no son para niños.
El día que visitamos el Museo Guggenheim de Bilbao la entrada era gratuita y pensamos que iba a estar lleno de gente, pero nos equivocamos. Eso estuvo bueno porque yo me sentía más libre de andar por donde quería. Obviamente que en las salas donde había obras de arte frágiles me sentaron de prepo en el carrito y me llevaron por donde ellos quisieron. Ya llegará el momento que yo decida también para donde vamos en los museos.

(Sigue) (traducción automática)
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