Este es un día que desde hace años dedicamos a recordar un acontecimiento histórico que en 2022 cumple 80 años: la gira americana del Lehendakari Aguirre. En el artículo anterior, que también hemos publicado hoy, hablamos de la importancia estratégica que ésta tuvo para la defensa de la Causa del Pueblo Vasco y en su lucha contra el fascismo en una época tan complicada como la que se vivía en esos momentos. Nunca hay que dejar de recordar que en 1942 parecía que el totalitarismo defendido por las fuerzas del Eje se iba a comer el mundo.

Ahora volvemos a referirnos a este tema gracias a artículo que amablemente nos han hecho llegar Alberto Irigoyen Artetxe y Xabier Irujo Ametzaga, sobre la visita a Uruguay que realizó el Lehendakari en el marco de esta gira, y sobre las conclusiones que recogió, tras finalizar ésta, en el «Informe Aguirre».


 

El “Informe” Aguirre

Alberto Irigoyen Artetxe*
Xabier Irujo Ametzaga*

(Este artículo es parte de la obra La hora vasca del Uruguay: génesis y desarrollo del nacionalismo vasco en Uruguay, 1825-1960)

El 15 de agosto de 1942, hace exactamente ocho décadas y al año siguiente de que su cinematográfica huida de la Gestapo lo llevara al continente americano, donde abandonó su falsa identidad de José Andrés Álvarez Lastra, sus gafas y su bigote, el lehendakari Aguirre inició un largo periplo que lo llevaría a México, Panamá, Perú, Chile, Uruguay, Argentina, Venezuela, Puerto Rico, Santo Domingo y Cuba, persiguiendo dos objetivos fundamentales: la puesta en marcha de una red administrativa vasca de acción exterior y de colaboración cuyos pilares iban a ser las delegaciones del Gobierno de Euskadi en las diversas capitales americanas y la activación del servicio de información vasco. Según recordaba Andoni Astigarraga muchos años después, Eduardo Díaz de Mendibil cumplió este rol en Perú, donde mantenía estrecho contacto con los marinos mercantes vascos que recalaban en Callao.

Todo ello iba encaminado a permitir la supervivencia política y económica del Gobierno Vasco en el exilio y a encauzar la lucha contra el franquismo y, en general, contra las ideologías totalitaristas imperantes en Europa, en la pugna diplomática que ya en 1942 se adivinaba en el ámbito internacional. La Carta del Atlántico, fruto de la reunión en Platentia Bay en agosto de 1941 entre Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill y las posibles conclusiones de la Conferencia de Arcadia, así como los primeros contactos entre el Consejo General Vasco de Londres y los servicios secretos británicos y franceses o los iniciados por Aguirre con la Office of Strategic Services (OSS) estadounidense en octubre de 1941, presagiaban la intensa polémica que desataría el denominado “Caso España” en el seno de las Naciones Unidas tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Había que poner en marcha por tanto la compleja maquinaria administrativa y diplomática vasca en América.

Ya en abril de 1942 Aguirre había comunicado a los miembros del Euzkadi Buru Batzar, con sede en Redhill, su intención de visitar las colectividades vascas sudamericanas. En carta fechada en New York el 7 de ese mes, el lehendakari decía,

Nuestra acción en este continente adolece de falta de profundidad por falta de recursos. Yo quiero hacer este verano una gira larga para preparar y coordinar definitivamente todo este enorme caudal de hombres y de simpatías con que contamos en la extensa colonia vasca. Afortunadamente la reacción se produce consoladora, pero no se entiende aun el lenguaje de la contribución porque se cree todavía que es alimentar vagos. Contra este ambiente no existe más que la labor personal. Antes quisieron que me quedara allí. No pude porque tenía que ocupar el puesto que a Dios gracias me otorgaron aquí señalándome excepcionalmente. De lo contrario estaría peor que Uds. En cambio mi viaje ahora creo que será muy fructífero bajo todos los aspectos. Sigue, nuestra gente con la fiebre monumental. En Chile se anuncia la construcción de un nuevo edificio para el que se ha recogido cerca de dos millones de pesos. De la Habana me anuncian que quieren construir un Centro para inaugurarlo cuando yo llegue. Yo no he puesto un reparo a todo ello porque si lo pusiera no harían ni lo uno ni lo otro…

En respuesta a estas noticias, Elías de Etxebarria señalaba,

Créanos que al enterarnos de que existen vascos dispuestos a invertir millones en la construcción de edificios más o menos recreativos y que otros compatriotas pueden disponer sin sacrificio ninguno de cientos de libras mensuales mientras los mejores ciudadanos de Euzkadi están expuestos a morirse de tuberculosis, nos llena de honda pena y preocupación. Qué podríamos hacer, con urgencia, para llevar un pequeño alivio a aquellas gentes[1]

Como era de prever, el arribo de Aguirre a Montevideo originaría una nota de la Legación del estado español. Ésta, fechada el 12 de septiembre, decía,

José Antonio Aguirre llegó esta Capital para dictar ciclo conferencias inaugurándolo con una patrocinada por entidades rojas españolas en Ateneo acerca de “Impresiones su estadía seis meses en zona ocupada alemana”.
No tocó problemas España salvo defensa cargo incautación valores y alhajas de bancos vascongados que dijo fueron entregados todos a legítimos propietarios.
Ha visitado a Ministros y Presidente República siendo recibido con carácter particular por éste y Ministro Relaciones según me expresó éste al protestar verbalmente por presencia Ministro Hacienda en acto Ateneo lo que manifesté sólo podía atribuir y achacar a debilidad senil ese miembro Ejecutivo de Origen vasco.
No juzgué prudente presentar protesta escrita por considerar aquella advertencia suficiente y por estar algo exacerbados ánimos contra alemanes especialmente Ministro Relaciones que me expresó termos enérgicos su disgusto por no haber recibido ni siquiera contestación Notas protestando hundimiento Montevideo y Maldonado[2].

Aguirre, junto a las autoridades departamentales, en el Centro Democrático de Florida
Aguirre, junto a las autoridades departamentales, en el Centro Democrático de Florida

No obstante las protestas del legado franquista, Aguirre fue recibido por las más altas magistraturas del país que, al igual que la colectividad vasca y los republicanos españoles, se prodigaron en atenciones. A su regreso a New York, sus colaboradores elaborarían un detallado informe[3] para ser presentado ante diversos organismos oficiales del gobierno norteamericano en Washington, dando cuenta de los contactos realizados en América. En este informe se detallaba los países visitados, las conferencias dictadas y las “directrices ideológicas” de las mismas según se tratara de público sudamericano, vascos, catalanes y gallegos o demócratas españoles. Sobre los temas tratados cuando el público era sudamericano apuntaban que elegía de propósito temas culturales que, arrancando de la historia vasca, llevasen a la actualidad. La simpatía del problema vasco hacía posible tratar a continuación de temas del día de palpitante interés… En cuanto a los vascos agregaban: …Los vascos que tienen numerosas colonias y potentes organizaciones recibieron al Presidente Aguirre con extraordinario entusiasmo. Los temas (de las conferencias) para los vascos giraron en torno a la libertad que persiguen, excitándoles a una perfecta unión y armonía entre sí, a la vez que a trabajar con entusiasmo por la causa de las naciones Unidas. En el ítem “Impresión general por países”, refiriéndose a Uruguay, exponían,

Es el país de más inquietud democrática. Fue recibido oficialmente por el Gobierno. De las detenidas conversaciones con el Sr. Guani, Ministro de Relaciones Exteriores, dedujo la consecuencia de que es un entusiasta y leal amigo de la causa aliada. Coincide con otros políticos sudamericanos en las causas antes apuntadas para el examen de la posición espiritual de aquellos territorios.
El Presidente General Baldomir es también decidido partidario de la causa aliada. Asistió personalmente a las conferencias del Dr. Aguirre. Se entretuvo con él largamente. Estaba muy preocupado del giro de los acontecimientos en la Argentina.
Tuvo ocasión de conversar con todos los ministros del gobierno uruguayo y con el futuro Presidente Dr. Amézaga[4]: extraordinariamente inteligente, gran demócrata, todos esperan de él una excelente presidencia. Es de ascendencia directa vasca, incondicional de la causa aliada.
El Presidente de la Corte Suprema de Uruguay, en la recepción solemne que organizó al presidente Aguirre, declaró lo siguiente: que era la primera vez que se organizaba un acto semejante, pero que vivimos en tiempos en los que la estatua de la justicia necesitaba quitarse la venda de sus ojos para ver que en el mundo dominaba la violencia. El pueblo vasco es un símbolo de justicia y de derecho. En la persona del Presidente Aguirre, el pueblo uruguayo veía la representación de los pueblos pequeños avasallados por la fuerza.
Revistió gran importancia el banquete que le fue ofrecido por los elementos católicos del Uruguay, precedido de la visita al Club Católico de Montevideo. En la mesa, además del último embajador uruguayo ante el Vaticano, Sr. Secco, se sentaban entre otras personalidades, los diputados Drs. Regules y Brena, este último director del periódico católico “El Bien Público”. Es singular el contraste, porque este periódico había sido famosamente franquista y ahora, en gran parte a la acción de los vascos, ha cambiado de postura, colocándose del lado de las democracias.
Aprovechando el ambiente cordial y culto de la reunión, el Presidente Aguirre lanzó la idea de celebrar en Sudamérica, concretamente en Buenos Aires, un congreso de políticos, diplomáticos, pensadores y escritores católicos, que en sus conclusiones situaran definitivamente al mundo católico al lado de la libertad, interpretando los puntos de Pío XII. El congreso de Buenos Aires haría un llamamiento al mundo protestante y cismático para celebrar en Washington o en Londres un Congreso mundial de la Cristiandad, aceptando como las iglesias de Londres los puntos básicos del programa papal, y añadiendo las preocupaciones sociales y de restauración económica de la post guerra, así como el problema de la libertad y coordinación de los pueblos.
Finalidad: que el programa y la acción cristiana organizada sean hoy una garantía por su doctrina y por su volumen a tanta multitud equivocada, egoísta, adversa a la libertad, y en la post guerra constituya una fuerza de tipo positivo y constructivo que influya en la sociedad futura con criterio de avance político y social, apartando den obras el peligro comunista, que tanto asusta a muchos sectores. La fuerza de la Cristiandad organizada, mirando con generosidad y de frente al futuro, sería de tal naturaleza que su representación guiaría la humanidad del porvenir.
Estas ideas fueron acogidas con entusiasmo y se acordó realizar gestiones y celebrar reuniones con los católicos de Chile y Argentina para llegar a la realización del congreso en la primavera próxima.
Por último, hemos de consignar que el Presidente Aguirre fue recibido en sesión solemne por las convenciones de los partidos batllista, nacionalista independiente y por los socialistas.

La lectura de la totalidad del informe arroja la enorme diferencia entre la acogida dispensada a Aguirre en los distintos países del cono sur americano. Sin la menor duda destaca Uruguay con enormes diferencias. Que esto es así quedaría públicamente consignado cuando, dos años más tarde, la editorial Ekin de Buenos Aires editaba Cinco Conferencias pronunciadas en un viaje por América (1944)[5]. En el Preámbulo, el editor advertía,

La recapitulación de estas cinco conferencias no es todo lo que hubiéramos querido publicar, pero creemos que es suficiente como definición de una doctrina y de una conducta consecuente con los principios que se aceptan y proclaman.
Esperamos que nuestros amigos sabrán perdonar si la modestia de este libro limita tanto las ilusiones que concibieron. Sin embargo, para que se puedan advertir las proyecciones obtenidas en todas las Repúblicas que visitó, nos vamos a permitir destacar algunos hechos significativos a que dio lugar la permanencia del señor Aguirre, tomando como ejemplo típico, lo acaecido en la República Oriental del Uruguay. El señor Aguirre llegó a Montevideo en vísperas de las elecciones presidenciales que determinaron el triunfo de la candidatura del actual presidente de la República Oriental, don Juan José de Amézaga. A las naturales exaltaciones pasionales del momento actual, en un país de plenas libertades democráticas, como el Uruguay, se sumaba la circunstancia de ventilarse en dichas elecciones un delicado y complejo problema constitucional. A pesar de ello, el Parlamento Uruguayo acordó reunirse en sesión extraordinaria para dedicar al pueblo vasco, en la persona de don José Antonio de Aguirre, el homenaje que consideraba obligado, y el señor Aguirre, beligerante vencido en una de las primeras y más cruentas batallas en que se está despedazando la humanidad, pudo experimentar la satisfacción de ver que al conjuro del pueblo vasco y de su persona se desvanecían todas las violentas diferencias que dividen la familia uruguaya y que en esta memorable y quizás única sesión parlamentaria en la historia del mundo de estos últimos años, le significaron igual cordialidad los diputados que hicieron uso d la palabra en nombre de todas, absolutamente todas, las minorías parlamentarias desde la extrema izquierda, hasta la extrema derecha. En el diario de sesiones se hallan registrados los discursos del representante del Partido Socialista, señor Emilio Furgón, el representante de las distintas fracciones del Partido Colorado, don Julio Iturbide; el de los Nacionalistas Herreristas, señor Pedro Casal; el del Partido Comunista, señor Eugenio Gómez; y el de los diputados católicos, señor Tomás G. Brena, como elocuente expresión de las adhesiones que el señor Aguirre recibió.
Y por si la jerarquía del homenaje consignado no fuera suficiente expresión de los sentimientos del pueblo uruguayo, se celebró en honor del señor Aguirre una reunión especial de toda la magistratura y de todos los abogados de Montevideo en la Alta Corte de Justicia, en la cual su presidente, don Julio Guani, manifestó que por primera vez en la historia de la Alta Corte del Uruguay tenía lugar una reunión de esta naturaleza en honor de un político, porque cuando la humanidad libra una batalla decisiva entre la libertad y la esclavitud, la perversión y la honestidad, la Justicia no podía permanecer ciega ante el drama y tenía el deber de poner la espada que lleva como símbolo al servicio de la dignidad humana, representada por hombres como el señor Aguirre, vencidos en la primera parte de la batalla de una contienda en la que terminarán por triunfar las fuerzas del bien (…).
Hemos tomado como ejemplo típico, repetimos, lo acaecido durante la permanencia del señor Aguirre en el Uruguay.

Pero lo cierto que esta última afirmación resultaba, cuando menos, aventurada, ya que ningún otro de los países visitados había recibido a Aguirre con tanto cariño y entusiasmo, habiendo casos como el de Argentina, donde sumados los problemas de agenda del presidente Ramón S. Castillo a las maquinaciones del subsecretario presidencial –entusiasta franquista y totalitarista, según expresa el informe- le fue imposible concretar la proyectada entrevista; o como el de Venezuela, donde el gobierno se negó a recibirlo y censuró su conferencia “Mis impresiones sobre Alemania”.

El informe de once páginas, finalizaba con siete conclusiones:

    1. No existe para la democracia y el triunfo aliado en Sudamérica problema más importante que la incorporación definitiva de los católicos latinoamericanos al lado de la libertad.
    2. Es urgente en Sudamérica la necesidad de una propaganda llevada por quienes, no pudiendo ser tachados de extremistas en lo político y de discrepantes proselitistas en lo religioso, puedan unir un hondo sentido religioso católico con un profundo sentimiento de libertad y democracia.
    3. El espíritu sudamericano siente gran inquietud y se conmueve cuando se expone una doctrina de libertad y de democracia con sinceridad, sin otras miras materiales de
    4. En Sudamérica se comprende la necesidad de un planteamiento claro y definitivo de estos problemas universales, compatibilizando su sentido de civilización cristiana con su sentido de libertad.
    5. Nada pueden en aquellos países los temores diplomáticos ante la gravedad del momento presente. Al contrario, se desea concluir con las situaciones de confusión y
    6. Al comprender el enorme peligro que supone la infiltración del espíritu totalitario a través de regímenes latinos de dictadura, reaccionan contra ellos en forma pública, oficial y extraoficial, demostrando un perfecto conocimiento de las inquietudes actuales en la mayoría de los hombres de todos los pueblos en lucha por la libertad.
    7. El éxito del viaje del Presidente Aguirre se debe a que: por ser católico, recibió homenaje de los elementos católicos más destacados; por ser demócrata, de los demócratas de todos los matices; por ser vasco y haber representado a un pueblo que llegó al máximo sacrificio en defensa de esos ideales, el respeto de todos. Un eminente religioso belga, el Padre Charles, que pronunció en Buenos Aires tres conferencias a la alta sociedad, daba esta consigna a los católicos que le pedían una orientación: “Sigan Uds. a los vascos”.
Aguirre en la«Piedra Alta» de Florida, donde se firmó la declaratoria de la independencia uruguaya
Aguirre en la«Piedra Alta» de Florida, donde se firmó la declaratoria de la independencia uruguaya

Transcurrida la estadía del lehendakari en Montevideo, el representante de la dictadura franquista en esta capital, refiriéndose a las conferencias brindadas por Aguirre en el Ateneo de Montevideo, informaba, con fecha 20 de septiembre, al ministro de asuntos exteriores en Madrid,

Es verdad que el señor Aguirre en sus conferencias y declaraciones se presentó como el campeón de la libertad y de la defensa de la democracia, polilla que tiene trastornadas a tantas personas y personajillos por estas latitudes, y que por ello se apresuraron muchos a adherirse a esos agasajos con un fin político y por temor también de ser tildados de no adherirse a una manifestación o agasajo de “tendencia democrática”[6].

Pero la misión de Aguirre no habría terminado con su regreso a los Estados Unidos, ni con la presentación del informe a su gobierno, pues, según se desprende de la carta escrita en octubre de 1943, Anton Irala se hallaba aún en Sudamérica. En ésta, dirigida a Elías Etxebarria y Arredondo, en Redhill, y fechada en New York el 8 de octubre, Aguirre decía,

Para dentro de pocos días espero a Antón que regresará de su largo viaje por todo Sudamérica en donde el contacto directo con toda clase de grupos y organizaciones me proporcionará –esa era una de las finalidades del viaje- toda aquella auténtica y directa información necesaria para dirigir con acierto las cosas. Ella completará la muy importante obtenida en mi viaje del año pasado. Y no hay que perder de vista que en estos territorios están los núcleos más poderosos de nuestro pueblo. Al mismo tiempo ha quedado perfeccionado nuestro ya viejo entendimiento con Jon Axuria y sus amigos que espero sea dentro de poco espléndido en resultados.

Todavía al año siguiente la gira del lehendakari y la multitudinaria adhesión a su figura sería rescatada desde filas muy lejanas al nacionalismo. Los autores del El péndulo patriótico recogen la nota que el monárquico José María Gil Robles envió al general Asensio, ministro del ejército, conminándolo a dimitir y prestar su apoyo a la solución monárquica que por esa época se manejaba como una salida válida a la dictadura de Franco. Desde una perspectiva monárquica Gil Robles exponía algunas inquietudes sobre los logros y el carisma del lehendakari en su gira americana: En toda Sudamérica, la hostilidad a la España oficial es insuperable. Es que Ud. no sabe que Aguirre ha sido recibido con flores y colgaduras en Uruguay y homenajeado en el Club más aristocrático de Buenos Aires; que en Montevideo no se pudo izar la bandera española en la embajada; que en Venezuela lo “rojos” ocupan los puestos más destacados[7].

[1] Archivo del Nacionalismo Vasco. Carta de Elías Etxeberria a José Antonio Aguirre, junio 26, 1942.

[2] Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (España). Telegrama Nº 138/139/140, septiembre 12, 1942.

[3] Archivo del Nacionalismo Vasco. Informe del viaje del Presidente José Antonio Aguirre a Sudamérica. New York, noviembre 4, 1942.

[4] El presidente Juan José Amezaga era hijo del inmigrante bizkaino Juan José Amezaga llegado a Uruguay en 1880.

[5] Este libro recoge, entre otras, la conferencia Mis impresiones sobre Alemania, pronunciada en el Ateneo de Montevideo el 10 de septiembre de 1942.

[6] AZCONA, José; MURU, Fernando; GARCÍA ALBI, Inés, Historia de la emigración vasca al Uruguay en el siglo XX, Ministerio de Educación y Cultura (Uruguay), p. 214., Montevideo, 1996.

[7] DE PABLO, Santiago; MEES, Ludger; RODRÍGUEZ RANZ, José Antonio, El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco (1936-1979), II, Crítica, p. 130, Barcelona, 2001.


 

* Alberto Irigoyen Artetxe

Alberto Irigoyen

1959 Montevideo (Uruguay)
Ha sido presidente de la Euskal Etxea de Durazno de 1993 a 1995, y vicepresidente de la misma en los tres años siguientes. En 1996 fue delegado de Uruguay al I Congreso de Colectividades Vascas, celebrado en Gasteiz. En 1998 acudió como ponente al Congreso Basques in the Contemporary World, celebrado en la Universidad de Nevada (EEUU). En 1999 publicó el libro Laurak bat de Montevideo, primera Euskal Etxea del mundo, recibiendo el premio Andrés Irujo, otorgado por el Gobierno vasco. Ha publicado, asimismo, diversos artículos de historia en Eusko Ikaskuntza, el instituto Jerónimo de Uztariz, la Revista de los Vascos y El Tranvía de Montevideo.

* Xabier Irujo Amezaga

Xabier Irujo

1967 Caracas, Venezuela
Es director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, Reno, donde es profesor de estudios de genocidio. El autor ha sido el primer Guest Research Scholar del Manuel Irujo Chair Fellowship de la Universidad de Liverpool e imparte asiduamente cursos sobre genocidio y genocidio cultural en Boise State University y University of California, Santa Barbara. Irujo ha dictado conferencias sobre este tema en diversas universidades americanas y europeas. Licenciado en Filología, Historia y Filosofía, posee dos doctorados en Historia y Filosofía. Ha dirigido numerosas tesis doctorales y forma parte de los comités ejecutivos de cinco editoriales académicas y universitarias. Es autor de más de diez libros y diversos artículos en revistas especializadas y ha recibido premios y distinciones a nivel nacional e internacional.


 


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