MarĂa Agustina de Conejares
Décimo séptimo cuento del confinamiento
La dinastĂa de los Borbones, amĂ©n de sus desvanes familiares, despilfarros econĂłmicos y apropiaciones indebidas han sido y son conocidos, como estirpe dinástica, en estar siempre metidos en juegos estrambĂłticos, orgias y lindezas varias. Felipe V, fue el borbĂłn que importĂł al Reino de España algunos juegos sexuales habituales de la Corte francesa de Versalles, tales como “El Tildo” y “El Impávido”. Dicen que Isabel de Farnesio, la mujer de Felipe V, era especialmente adicta al Juego del Impávido.


En el año 1845, el 31 de Julio, Isabel II de Castilla visitó Navarra, y la jornada matutina la dedicó a reunirse con las autoridades navarras, en la Capital, en Pamplona.
DespuĂ©s de comer, Isabel II y su sequito partieron hacia Tudela. El lugar donde pernoctaron fue el Palacio del MarquĂ©s de Huarte. En aquel viaje acompañaban a la Reina entre otros, Enrique Puig Molto, “El pollo Real”, a sabiendas padre de Alfonso XII, y la Ăntima amiga de Isabel II, MarĂa Luisa de Parma y Saboya.
El Palacio del Marquesado de Huarte está situado ahora en un cĂ©ntrico lugar de Tudela, pero en su dĂa era el extremo de la Ciudad Medieval, adosado a la Antigua Muralla que separaba al Barrio de la MorerĂa desde el año 1119 con el resto de la Ciudad.
El Palacio se construyó por iniciativa de D. Diego Huarte y Francia entre 1742 y 1745, agrupando tres casas medievales. La doble entrada del Palacio atestigua la idea inicial de albergar a dos familias en su seno, a la familia de la madre y a la propia familia del Marqués. La doble escalera y la distribución del Palacio dan fe de esta idea original, y desde luego lo que resalta en este Palacio es la impresionante escalera imperial, considerada como la más bella de Navarra.
El Marquesado de Huarte, es un tĂtulo nobiliario concedido en el año 1796 por el Rey Carlos IV, a D. Diego de Huarte y Escudero, en su escudo de armas se puede ver un roble natural, y a cada lado un lobo en acciĂłn de morder las ramas, y sobre ellos un casco tĂpico de los Tercios de Flandes, el morriĂłn, adornado con plumas.
En el año 1845, el tercer Marques, Francisco Salazar y Zuazo, hacĂa diez años que habĂa fallecido, y quien regentaba el marquesado y por lo tanto su casa, era su segunda esposa, ConcepciĂłn Loygorri y González de Gregorio, nacida en Cintruenigo y madre del menor que ostentaba el tĂtulo de IV Marques, nacido en Tudela, en 1832, JosĂ© FrĂas Salazar Loygorri.
Isabel II llego a las 6 de la tarde, todo estaba preparado para recibir a su sequito, primero fue recibida a la puerta del Palacio, por D. Pedro Ederra y Barazabal, alcalde de Tudela, y seguidamente le agasajaron con su presencia la fuerzas vivas de la ciudad, civiles, militares y religiosas.
La Reina habĂa dejado claro por anticipado y con mensajes expresos al Alcalde y a la Marquesa que solo querĂa descansar en Tudela, y que al dĂa siguiente saldrĂa para Madrid. Se instalaron en sus aposentos, y cuando caĂa la tarde-noche tudelana fueron llegando al Palacio algunas personas, invitadas expresamente para compartir mesa con la Reina y sus acompañantes,todas ellas eran mujeres. MarĂa Luisa de Parma y Saboya, sin que la Reina lo supiera,  ya que le encantaban las sorpresas, le habĂa preparado un juego para despuĂ©s de la Cena. El resto de invitados acabada la cena, incluido “el pollo real”, desparecieron o fueron invitados a desaparecer, y solo quedaron las invitadas tudelanas, La Marquesa, la Reina y MarĂa Luisa de Parma.
Subieron al saloncito que tenĂa la Marquesa en lo alto del Palacio, y allĂ se encontraron una mesa redonda con seis sillones y unas velas encendidas encima de la mesa y sobre un mantel blanco impoluto  tenĂan varias botellas de licores de endrinas y moras, con sus seis copas de plata, colocadas delante de cada sillĂłn.
MarĂa Luisa de Parma, hacia las labores de maestra de ceremonias, ayudada para cuestiones de logĂstica de la Marquesa de Huarte, allĂ estaban además de las susodichas y de la propia Reina, Fabricia Mur y Del Bayo, tudelana casada con el descendiente de la Casa de Labastida, Dolores Egues y Barazabal, prima del Alcalde, soltera, y usufructuaria de las tierras del Soto de los Tetones, Soledad Aperribay y Blasco, soltera e hija mayor de la familia ganadera de reses bravas del mismo apellido, y MarĂa Agustina de Conejares, soltera y hermana de GerĂłnimo de Conejares, Diputado Foral por Tudela.
MarĂa Luisa de Parma, anuncio a la Reina, que el juego que habĂa preparado con la complicidad de la Marquesa, era ni más ni menos, que el Juego de la Impávida. Para ello se habĂa buscado entre los mozos tudelanos a alguno con las caracterĂsticas que el propio juego requerĂa.
Todas estaban en silencio, cuando la Marquesa y MarĂa Luisa salieron a buscar al ya instruido tudelano en el juego real entrĂł, Herminio Vitas, de 22 años, estudiante de medicina en Zaragoza y en verano ayudante de farmacia en Tudela, su ciudad, del cual se decĂa en la Ciudad que tenĂa una lengua más larga que un “samaruco”. Herminio tenĂa buena presencia, desnudo de cintura para arriba, y con los ojos tapados por un antifaz negro, fue introducido debajo de la mesa redonda.
El juego consistĂa en aguantar “impávidas” y sin que se notase, los delirios que con la lengua, Herminio les pudiera producir. Aquella que nadie hubiera notado que tuviera espasmos de placer, movimientos de labios, suspiros o aquello que diera pie a saber que estaba en trance, ganarĂa el juego, y la Reina, si ella no ganaba, dotarĂa a la afortunada del premio correspondiente.
Puestas las reglas del juego sobre la mesa, las tudelanas y madrileñas brindaron juntas por el placer y la vida, se quitaron la lencerĂa interior de cintura para abajo, se subieron las enaguas, y dejaron al aire sus muslos.
Herminio recibiĂł la orden de quitarse la venda de los ojos, y allĂ abajo contemplĂł el espectáculo y empezĂł a deslizar su lengua por las procaces aberturas que allĂ encontrĂł, fueron cayendo una a una, menos MarĂa Agustina de Conejares que permanecĂa inmĂłvil, en una serie de dos vueltas, y a pesar de que la Reina querĂa seguir jugando, MarĂa Luisa de Parma, templo gaitas, y aconsejo a la Reina descansar del juego. Herminio saliĂł del Saloncito con el antifaz en su rostro y fue acompañado a la puerta y dotado de una bolsĂn de monedas.
En el saloncito, solo quedaba, conocer el premio de la Reina, todas comentaban los delirios que les habĂa producido la lengua del “samaruco”, y la impavidez de MarĂa Agustina, y en ese momento en que la noche se habĂa alargado y recordaban que  temprano salĂan  para Madrid, Isabel II anuncio el premio: “MarĂa Agustina, te vienes mañana para Madrid, esta noche prepara las maletas, vas a competir en la Corte con las impávidas reales, y te puedo asegurar que puedes llegar a ser, una autentica campeona”.
Last Updated on Dec 20, 2020 by About Basque Country




