Vatierra

Valtierra era uno de los bastiones más importantes de la izquierda navarra a la llegada de la República y la mayoría social de valtierranos vivió con esperanza e ilusión la llegada del cambio de Régimen. Una vez más, el reparto desigual de las tierras se venía arrastrando como una losa para las condiciones de vida del proletariado rural valtierrano.

Las elecciones de abril fueron ganadas por la derecha, que obtuvo seis concejales sobre cuatro Republicanos. A pesar de ello, el día 15 de abril con ausencia de los concejales monárquicos se proclama la República desde el balcón del Ayuntamiento y se convoca una manifestación para celebrar el triunfo Republicano en todo el Estado Español.

El ambiente de excitación y la forma en la que se habían desarrollado las elecciones provocan la dimisión de los seis concejales derechistas, alegando motivos de salud, que avala el médico Félix Zapatero.

El 31 de mayo, se convocan de nuevo las elecciones, y al no presentar la derecha ninguna candidatura, el 5 de junio queda constituido un Ayuntamiento compuesto por seis Republicanos y cuatro ugetistas, ocupando la alcaldía Moisés Bobadilla.

Entre sus principales objetivos figuraba la recuperación comunal de las corralizas vendidas en el siglo anterior y que en aquel momento, casi todas, se hallaban arrendadas por el Ayuntamiento y subarrendadas por los vecinos. Las negociaciones sobre las corralizas no llegan a buen puerto por las cifras elevadas que exigen los corraliceros.

A parte de las corralizas, la izquierda plantea la necesidad de obras como el matadero, el lavadero, trabajo para parados, construcción de nuevas escuelas, pensiones de la vejez, casas baratas, recogida de basura, etc.

La Derecha Republicana se crea el 13 de julio con Marcelo Azcaráte, Tomás y Antonio Maeztu y Gregorio Santafé. A últimos de año, nace la Agrupación Socialista de la mano de Faustino Lorente, Claudio Jiménez, Ángel Rubio y varios más.

En 1932 en Valtierra, se da un fenómeno digno de mención, ya que se consigue que los principales terratenientes cedan en arriendo las tierras necesarias para que todos los vecinos pudieran cultivar como mínimo seis robadas en regadío.

En la primavera de 1933 el alcalde, Moisés Bobadilla, se dirige a la Diputación solicitando una convocatoria de todos los Ayuntamientos navarros para tratar el rescate de las tierras usurpadas en el siglo pasado.

El 22 de mayo de 1933, se funda el Centro Agrario Republicano de Izquierdas en la calle Lechuga, nº1. Donato García, Aniceto Guillermo, Isidro Garde, el propio Alcalde y otros muchos son sus socios. En Valtierra también nacerá una sección local de Radio Comunista presidida por Pablo Galilea.

En octubre, la UGT pasa a la acción directa ante la paralización administrativa y comienzan las ocupaciones y roturación de corralizas en más de 40 pueblos navarros.  El 7 de octubre, más de 400 vecinos de Valtierra ocupan la corraliza de Planillos o Norte, ya que seguía dedicada a pastos exclusivamente. El 28 de octubre, se llega a un acuerdo con el propietario para disponer de 1100 robadas en cultivo antes de acabar el año.

En noviembre de 1933 y febrero de 1936, la izquierda seguiría ganando en Valtierra. El golpe militar del 18 de julio traería el fin de las conquistas sociales y de un pueblo que peleó duramente por la justicia social y la distribución equitativa de la riqueza, en aquel momento sus tierras.

Días antes del Golpe Militar se constata que grupos de derechistas armados están haciendo rondas por la noche en los altos del pueblo. Ante la llegada del 18 de julio, la desbandada  hacia montes y pueblo cercanos es general al verse rodeados de grupos facciosos armados. En Alfaro, será asesinado Emilio Zapatería cuando huía de su pueblo. El 19 de julio, será destituido el Ayuntamiento Republicano por la Guardia Civil y será nombrado Castor Montori, acompañado por Manuel Santafé o Valentín Jusué, estos conocidos miembros de la CEDA.

A los ocho días de tomar el cargo el Ayuntamiento Golpista, son destituidos los alguaciles Valentín Castillejo y Domingo Resa, los serenos Antón Jiménez y Tomás Paris, los guardas Agustín Garcés y Felipe Castillejo, y el Secretario Francisco Javier Ancil Oteiza. La primera subvención es para la Falange Local.

El carpintero Eusebio Ricarte “Peraltica” será el primero en morir fusilado. El día 27, detienen a dos jóvenes y los matan en el puente Caparroso y los tiran al rio, apareciendo los cuerpos en Marcilla; eran Isidoro Garde, jornalero, comunista, y Domingo Urmeneta, el cartero. El día 31 de julio, sacan de la cárcel de Tudela a Amadeo Munarriz “santero” y lo asesinan en Arguedas. El 2 de agosto llevaban un grupo a Pamplona y entraron a Traibuenas y fusilaron a todos, entre ellos estaban: Moisés Bobadilla, el alcalde, padre de cinco hijos, Andrés Eneriz, Pablo Galilea, Aniceto Guillorme “alpargatero”,  Máximo Lafuente “rubio” y Juan Torres “baratero”.

Estos asesinatos conmocionan el pueblo y algunos huidos ya no volverán Valtierra, entre ellos Guillorme “Villarta”, Antonio Calonge, su primo el “pregonero” y acabarán en el exilio en Francia. Otros fueron dados por desaparecidos y no encontrados sus cuerpos, ni registrados en ningún juzgado pero sí en la parroquia.

Quedaron enterrados en la Bardena: Máximo Lorente “alfarito”, Juan López “pizorro”, pastor de vacas, Cecilio Rodrigo.  Anacleto Martínez, “refresquero”, escapó cuando lo llevaban atado y tras perseguirle lo mataron, pero su cabeza no apareció nunca junto a su cuerpo. Rufino Cillero “Pancho”, Silvestre Falces”Quinceno” y otros se sabe que los asesinaron en Arguedas. También fueron asesinados Fernando Mateo “alpargatilla” y Santiago Castillejo “Modesto”. A Francisco Marzo lo fusilaron en el Frente Norte cuando intentaba pasar al bando Republicano; era uno de los cinco hijos de Julio Marzo “Rosas”, jornalero de 62 años fusilado en Murillo el Cuende.

El 13 de agosto, asesinan también a Jesús Prat “pescador” en Murillete, y al día siguiente a Ciriaco Castillejo “pelirroyo”. Luego se ensañaron con su familia, salvajemente quemándole la casa, con todas sus pertenencias, salvando su mujer, Melchora Urma, como pudo una vaca y una yegua.

No fue ésta la única casa, ni la única mujer represaliada. La Taberna de Gil, lugar de encuentro de las izquierdas, fue quemada con todo su mobiliario. Alrededor de 30 mujeres fueron rapadas y las pasearon por el pueblo. Las maltrataron, algunas les obligaron a gritar “¡Viva España!”, y otras fueron presas. A Francisca Samanes le hicieron rezar el rosario en medio de la plaza mientras le apuntaban con los fusiles. A Micaela Castillo, aparte de cortarle el pelo, le hacían limpiar la sangre del camión donde llevaban los fusilados. Las explotaron en los peores trabajos y les obligaron a practicar la mendicidad más absoluta. Ellas fueron, aparte de las mencionadas, Carmen Hualde, Juana Guillorme, Carmen Guillorme, Manuela González, Trinidad Cillero, Josefina Marzo, Catalina Merino, Margarita Romo, Encarna Salillas, Milagros Catalán, Alejandra Eneritz, Esperanza Oteiza y su madre Juliana, Juana Rodrigo, Melchora Aznarez, Emiliana Aznarez, Antonia Jiménez, Blasa Pérez, Sabina Urmeneta y su madre Josefa, y Antonia López “Pizorra”, entre otras…

La Iglesia una vez más miró para otro lado y se arrimó al poder establecido, así los coadjutores D. Fermín y D. Saturnino con el sacerdote Julio Laviñeta, que solía vestir de requeté, se acercaron a quienes ostentaban el poder, Ezequiel López, Juan José Laviñeta, los hermanos Samanes…desde el Ayuntamiento y la Junta de Guerra.

Julián Álvarez, padre de siete hijos, cansado de huir y esconderse por los montes, se presentó en Tudela y fue asesinado en Tudela el 2 de septiembre. Emeterio Miranda “Majadero” y Joaquín Santamaría “Caparra” fueron asesinados en Murillo el Cuende dos días más tarde.

En el término de la Cadena, entre Cadreita y Valtierra, fueron asesinados siete valtierranos: Luis Castillejo, padre de seis hijos, Misael Martínez, el concejal Venancio Oteiza, a cuya mujer e hija cortaron el pelo, Agustín Garcés, el guarda, que tenía cinco hijos, Eusebio Romo, Demetrio Castillejo “Melandro” y Silverio Mateo, padre de siete hijos, de quien se dice le cortaron los genitales y llego a dar un mordisco a uno de sus asesinos que tardó largo tiempo en cicatrizar.

Ángel Cordón “Sastre” y Manuel Catalán fueron asesinados en Pamplona. Emiliano Conde “Virgo” y Francisco Castillejo “Quirico”, padre de siete hijos, asesinados en el Ventorrillo. A Ángel Munarriz “santero” lo sacaron de la cama y apareció muerto en Arguedas. Anastasio Sagastibeltza en Murillo y Pedro Merino, maestro, asesinado en Zaragoza.  Así también consta el asesinato de Emeterio Miranda “Tatarile”, que era jornalero.

Una de las muchas veces que habían tirado por encima de la tapia del cementerio los cuerpos de los fusilados, el enterrador encontró a uno vivo recostado contra la pared y pidiendo agua. El enterrador conto muchas veces que cuando pidió agua le contestó: “ya te voy a dar agua”, y lo degolló de un golpe con la pala. Después de acabada la contienda militar en los diferentes frentes, Teófilo Palacios regresó a Valtierra desde Madrid donde había estado desde su inicio; su novia Corpus  había conocido a otro mozo, un sargento de Zaragoza.

Cuando el sargento se enteró de su vuelta, fue a casa de la novia, disparó primero sobre Teófilo y luego sobre Corpus, y dos mujeres que salieron despavoridas, y luego se pegó un tiro, cayendo junto al cadáver de Corpus. En total tres muertos y dos heridos el 17 de agosto de 1939. Dos horas más tarde, comenzaban con total normalidad los bailables en la Plaza: se habían visto cosas peores en Valtierra.

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