Nos hemos encontrado con la historia de un escritor mexicano, nacido en la capital y «exiliado» de forma voluntaria a la península de Baja California que es un modelo de lo que tantas veces contamos. Nos referimos a la fuerza y la persistencia de las raíces vascas entre aquellos de nuestros compatriotas que provienen de familias que emigraron, a veces y como en este caso, hace varias generaciones a todos los rincones del mundo.

Luis de Basabe, era un ingeniero y un reconocido escritor que, en buena parte de su obra incluía historias y referencias a la tierra de sus mayores, el País Vasco.  Incluso su sobrino-nieto, el también escritor Daniel Salinas Basave (este con «v»), nos cuenta cómo su querencia por la tierra de sus antepasados le hizo cambiar la grafía de su apellido, y adoptar la forma vasca.

Este arraigo en la distancia es más significativo aún si tenemos en cuenta que su familia habita en México desde, al menos, los inicios del siglo XIX. Tal y como se puede comprobar en la web Geni, donde se puede seguir su línea familiar.

Hemos encontrado referencia de él en un artículo firmado por Gabriel Trujillo y publicado en el diario mexicano El Imparcial. Buscando más datos de este autor hemos encontrado el artículo que le dedica su sobrino-nieto Daniel Salinas Basave en su blog. En ambos casos uno de los aspectos relevantes del personaje, y en el que se centran ambos textos, es junto a la calidad de su obra, su sentimiento de pertenencia a «lo vasco», y la presencia constante en la misma de temas relacionados con ello.

Como siempre decimos, y nunca nos cansamos de repetir, no deja de admirarnos la fuerza de atracción que la tierra y la cultura vasca ejerce sobre sus hijas e hijos. Incluso sobre aquellos a los que les separan largas distancias y tienen entre sus ascendientes generaciones de vascos nacidos lejos de su patria de origen.

El Imparcial – 21/10/2021 – México

Luis de Basabe: un vasco bajacaliforniano

Hacia la década de los años sesenta del siglo XX, Baja California ya cuenta con decenas de escritores de todas las tendencias. En su mayoría son recién llegados y buscaban conocerse entre ellos, saber qué estaban escribiendo unos y otros. Esta tendencia la captó bien Rubén Vizcaíno Valencia, quien para 1964 creó la Asociación de escritores de Baja California para que el gremio literario se unificara y así, como una sola fuerza, diera voz a las reivindicaciones de sus miembros y tuviera influencia en los círculos del poder estatal. La visión de Vizcaíno no se concretaba a Tijuana, la ciudad en que residía, sino que buscó a los escritores de Tecate, Mexicali y Ensenada para hacer causa común y lo logró.

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Eterno retorno – 28/7/2012 – México

Un vasco exiliado en la Cenicienta

El árbol genealógico suele ser una planta de follaje abrupto, a veces laberíntico e impenetrable. Basta con tratar de explorar sus ramas para darnos cuenta de lo poco que sabemos sobre nuestros antepasados. Cuando uno se sumerge en exploraciones semejantes, suele encontrar sorpresas.

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Foto de cabecera: Fotografía de Luis de Basabe y una vista de Ensenada, México