Mañana es Aberri Eguna. Un año más es un Aberri Eguna especial ya que está condicionado por la situación sanitaria tan compleja que vivimos a nivel global.

Pero es Aberri Eguna. El día en que los patriotas vascos reivindicamos que nuestra nación pueda ejercer su derecho de tener un lugar, como igual, entre las naciones del mundo y que la Ikurriña ondee en las explanadas de las instituciones europeas o de la ONU.

Creemos que es un momento de reflexión. Un momento en el que hay que recordar quiénes sembraron la idea de la libertad de los vascos, como ciudadanos de un estado moderno y no como súbditos de ningún reino. A finales del XIX, a ambos lados de los Pirineos, en el País Vasco continental y en el País Vasco peninsular,  uno grupo de patriotas vieron qué era recuperar las Libertades Vascas y se empezaron a plantear, bajo los parámetros que habían forjado las naciones-estado modernas, la idea de una comunidad nacional vasca estructurada como estado.

Aberri Eguna. Logo de los años 30 con los escudos de los territorios vascos y el lema del renacimiento de la Patria
Aberri Eguna. Logo de los años 30 con los escudos de los territorios vascos y el lema del renacimiento de la Patria

En la parte continental se definió la idea del Zazpiak Bat por parte de unos pioneros del renacimiento vasco en aquella parte del País, que tanto sufrió con la imposición del jacobinismo unificador. Mientras, en la parte peninsular y tras la tragedia de la abolición foral por parte de los liberales, el foralismo empapaba todas, o casi todas, las sensibilidades sociales y políticas vascas. Pero se daba un paso más allá, el paso fundamental, cuando Sabino de Arana y Goiri iniciaba un movimiento político que significaría el despertar de nuestra patria como una comunidad política con voluntad de constituirse como una realidad nacional soberana.

La izada de la primera Ikurriña, que se ha convertido en referente de la Patria Vasca y de la Libertad, significó el inicio de un camino que debe llevar a los vascos a constituirse como un estado confederal, formado por seis/siete territorios que se unen como iguales y de forma voluntaria. Tal y como lo representa el Zazpiak Bat.

Sin ese paso, sin esos primeros patriotas, nada de lo que pensamos y somos sería igual. Lo más probable es que se habría cumplido la predicción de Élisée Reclus y habríamos desparecido como Pueblo.  En buena parte empujados por aquellos que nos invitaban a dejar de sentirnos vascos y sentirnos sólo españoles o franceses, porque eso era «lo moderno».

Ese sentimiento de construcción nacional se extendió por la Diáspora vasca como la pólvora. Reflexionábamos sobre eso en un artículo en el que contamos cómo sólo cuatro años después del fallecimiento de Sabino de Arana, una delegación del Centro Vasco de Buenos Aires acudía a un acto de homenaje en Sukarrieta. Y no era una excepción.

Porque los miembros de la Diáspora, desde los inicios de su presencia en las colonias americanas, entendieron que la supervivencia de los vascos y la defensa de sus intereses pasaba por agruparse, organizarse y reconocerse como iguales, como miembros de la «Nación vascongada». Lo hicieron desde 1612 cuando se constituye la Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima que agrupaba a los miembros de la «nación vascongada» de Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Esta Hermandad fue parte principal de la red de hermandades y cofradías vascas que se extendieron por el mundo, con el objetivo común de defender los intereses de los vascos.

Esta forma de organizarse se iba a modificar a lo largo del siglo XIX con el nacimiento de las repúblicas americanas (en cuya formación y desarrollo los vascos jugaron un papel protagonista); de la unificación jacobina de Francia, trágica para los vascos continentales; y de las Guerras Carlistas y la Abolición foral. Con la especial relevancia de exilio masivo que ambos cambios políticos y sociales trajeron para los vascos.

Puede que el más claro ejemplo de ese cambio, y de cómo se organizan los vascos, es el nacimiento de los centros vascos tal y como los conocemos hoy en día. Muchos de ellos nacidos, como las hermandades y cofradías coloniales, como lugar de protección social apoyo mutuo. Entre ellos un referente y modelo fue el Laurak Bat de Buenos Aires, que nace como reacción a la abolición foral.

A partir de esto, y con el refuerzo humano e ideológico que supuso la llegada de los vascos del exilio franquista, la comunidad vasca de la Diáspora no sólo debe ser considerada como una parte de nuestra Nación sino que debe ser tomada como clave en lo social y en lo político.

Eso es algo que tenemos que tener muy en cuenta en un evento tan importante y simbólico como Aberri Eguna.

Por eso, aparte de poner a disposición de todos nuestros lectores unas imágenes de ikurriñas para poder ser utilizadas en las diferentes redes sociales, nosotros, como el año pasado, compartimos un manifiesto que ha emitido Lima Arantzazu Euzko Etxea –  Lima Basque Center con motivo de este Aberri Eguna.

Limako Arantzazu Euzko Etxea. Manifiesto Aberri Eguna 2021
Limako Arantzazu Euzko Etxea. Manifiesto Aberri Eguna 2021

 

Este Centro Vasco nos comunica algo que nos parece importante. Dos vasco-argentinas comprometidas con la difusión de nuestra cultura, Gracela Estela Luna y Valeria Vallejo Luna, han sido designadas como representantes de esta Euzko Etxea en Argentina, con la misión de crear conexiones y buscar puntos de colaboración y apoyo.

Este es un paso inicial, pero muy importante, en este proceso de la creación de redes que tiene como proyecto esta Euzko Etxea. Después de todo Argentina es un referente para todos los vascos en América. Tanto por el número de vascos que allí habitan, como por su compromiso con el mantenimiento de la cultura y el «Ser» vasco.

Ellas se van a encargar, además, de ofrecer las clases de danzas vascas que esta Euzko Etxea va a poner en marcha y que estarán dirigidas a toda América, a través de internet.

Un paso importante, así nos lo parece a nosotros, en el camino correcto de tejer redes globales de apoyo y colaboración entre vascos  y que conecten a los centros vascos entre si, ayudándoles a sumar esfuerzos, compartir experiencias y difundir las mejores prácticas.

 

Limako Arantzazu Euzko Etxea – Lima Basque Center

Manifiesto del Aberri Eguna 2021

Euzkadik bear zaitu Aberri eguna 2021
Euzkadik bear zaitu Aberri eguna 2021

 

Este domingo 4 de abril los vascos conmemoramos el Día de la Patria. Como cada Domingo de Resurrección desde 1932, todas las personas que creemos en la idea de que «Euzkadi es la Patria de los Vascos», tenemos una cita de manifestación y renovación de nuestro compromiso.

Conmemoramos el momento en que Sabino Arana entendió que el único camino que tenían el Pueblo Vasco para sobrevivir era el de ser una nación en pie de igualdad con el resto de las naciones. En 1882 inició un camino que le llevó a definir, poco después, la idea de Euzkadi como una república confederal en la que los territorios vascos estén unidos como hermanos, libres e iguales.

Porque en 1882 él, como bizkaino, pensó que este territorio vasco debía liberarse del yugo que España le había impuesto tras las Guerras Carlistas. No tardó mucho en entender que esa idea de Libertad debería extenderse a todos los territorios vascos, a los sometidos por la República francesa y a los sometidos por el Reino de España. Marcando un camino de Libertad que llevará a constituir ese Estado confederal, Euzkadi, que una a todos los vascos, respetando sus historias y tradiciones particulares.

Tenía 17 años. En los pocos años que separan ese momento, en que entendió que un vasco no debe ser ni francés ni español, hasta el día de su muerte, apenas pasaron 20 años. En ese corto espacio de tiempo, y a través de una ingente labor, despertó a la Patria y puso en marcha un movimiento de liberación nacional que salvó a nuestro Pueblo de la condena de diluirse en la Historia como les ha pasado a tantas naciones barridas por las aquellos que las vencieron. Él, evitó nuestra derrota.

Este es también va a ser un año complicado debido a la crisis sanitaria global que padecemos. Los vascos de todo el mundo no podremos reunirnos para celebrar el día en que reconfirmamos nuestro compromiso con la «Causa del Pueblo Vasco». Este Aberri Eguna tampoco va a ser fácil. Por eso, de nuevo debemos llenar ventanas, balcones, redes sociales y corazones, de Ikurriñas. La enseña de nuestra Nación.

Euzkadi nos necesita. Nos necesita cada día en nuestro compromiso, y en este Aberri Eguna nos vuelve a necesitar de una forma especial. Nos necesita iluminando nuestras calles y nuestras redes sociales de nuestros colores nacionales: el rojo, el verde y el blanco.

Gora Euzkadi Azkatuta

 

Y nuestro deseo para todas y todos:

Salud y República Vasca

«Porque fueron, somos; porque somos, serán»
¡La cadena no se rompe!


«Los vascos deben ser en su tierra de acogida, de entre todos, los mejores ciudadanos»

«Los centros vascos del mundo son la representación de nuestro País»

José Antonio de Aguirre. Lehendakari