Coincidiendo con los 510 años del descubrimiento del Archipiélago de San Andrés y Providencia, realizado por el vasco Lope de Olano y su tripulación en 1510, el Vicerrector Universidad La Gran Colombia, Hernán Alejandro Olano García ha publicado un artículo sobre este vasco y su azarosa historia, en la que una de las huellas más persistentes es la falsa acusación de traición que aun mancha su memoria. Se ha publicado en la web colombiana  EJE 21, que ya habíamos citado en otra ocasión con motivo del desafortunado artículo que sobre la historia de un hidalgo vasco firmaba Víctor Zuluaga Gómez.

La historia de Lope de Olano es una de esas historias de vascos en los primeros años de la colonización de América. Una historia con claros y oscuros, con mucha aventura, viajes, naufragios, luchas y ansias de riqueza. Podemos encontrar en la Enciclopedia Auñamendi una aproximación a la biografía de este navegante vasco, piloto de Cristobal Colón en su tercer viaje a América, emparentado con San Ignacio de Loiola, y miembro de  una familia muy cercana a los reyes de Castilla en aquellos momentos.

Hernán Alejandro Olano García relata en su artículo cómo este vasco descubrió unas islas caribeñas que pertenecen hoy en día a Colombia, y que están situadas a más de 700 millas náuticas de la costa Colombiana y a apenas 150 millas de la costa de Nicaragua. Algo que no puede sorprendernos cuando tenemos muy cerca ejemplos como los de Nueva Caledonia o los de Saint-Pierre-et-Miquelon.

Con el relato de las aventuras americanas de Lope de Olano, y de su descubrimiento de estas pequeñas islas caribeñas, el autor nos recuerda cómo este azkoitiarra fue acusado en 1510 falsamente de traición por Diego de Nicuesa, que había sido nombrado en 1508 gobernador de Castilla de Oro (Panamá).

El acusador, que en un principio incluso intentó ahorcar a Olano, algo que no pudo realizar ante la oposición de sus capitanes, que defendieron a Olano. Pero no cejó en su empeño y aparte de intentar humillarle con un castigo público, solicitó la expedición de una cédula real, en la cual se pidió el envío del vasco a Castilla para ser juzgado. No ocurrió eso, porque poco después (marzo de 1511) su acusador moría en un naufragio. Olano fue liberado por el Alcalde de Santa María Antigua del Darién, el vasco de Bilbao Martín Sánchez de Zamudio, y el nuevo gobernador de Castilla de Oro, Pedrarias Dávila, le encargó la fundación en 1515 de la villa de Acla y lo nombró como primer alcalde. En esa ciudad moriría en 1516 durante un ataque de los aborígenes.

Posteriormente, los cronistas e historiadores asumieron como cierta la denuncia de traición realizada por Nicuesa y, por encima, agregaron que Lope de Olano había participado en la rebeldía del alcalde Francisco Roldán Ximénez contra Diego de Colón en 1497. Algo imposible, porque Olano había llegado a América en 1498.

Esta mala imagen de Lope de Olano le tiene preocupado al autor del artículo. Lo cual entendemos. No sólo porque comparta apellido con el protagonista de esta historia, sino porque el honor de una persona es lo único que cuenta con el paso de los años.

Consecuencia de esa preocupación, escribió en diciembre de 2009 una carta al rey de España implorando clemencia para el vasco. En ella le pedía que se perdonase en forma póstuma al Capitán Lope de Olano, acusado injustamente de traición por el Gobernador Diego de Nicuesa.

No lo entendemos. Olano no necesita ni clemencia ni perdón, y mucho menos que esto se implore a un rey de España. No hay que pedir perdón por algo que no se ha cometido y mucho menos implorar por la justicia. Al menos hoy en día. Eso era cosa de las monarquías absolutas, como la del Reino de Castilla del siglo XVI, donde los súbditos no tenían derechos. Pero incluso en aquellos tiempos de arbitrariedad, Olano estaba protegido por su hidalguía, que le concedía derechos en unos tiempos en que estos no existían para la mayoría de la población.

Ni el rey de España tiene que perdonar a Olano, ya que es un rey sin capacidad de decisión sobre esos asuntos, ni podría perdonar a alguien por algo que no ha cometido.

Restituir la dignidad de Olano, acusado y condenado injustamente, no se consigue ni con un «perdón», ni implorando justicia. Se consigue dando a conocer su historia, poniendo su nombre a calles o plazas, dando conferencias o, como en este caso, escribiendo artículos que expliquen quién era y qué hizo. Porque aporta mucho más en la restitución del honor de Olano este artículo publicado en un diario colombiano, que todas las cartas a un rey que no tiene nada que decir en este asunto.

A los interesados en la apasionante vida y aventuras de este navegante y explorador, de este vasco de Azkoitia que se codeó con Colón, Balboa o Pizarro, hay un libro del oñatiarra  Edward Rosset titulado «El Capitán Olano» que puede ayudarles a conocerle mejor. También incluimos una entrevista realizada a un estudioso de su vida, el Dr. Jaime Gómez-González, publicada originalmente en la web Euskosare en 2008 (ahora no la encontramos en ella) y que está recogida en el blog Boletín Olano.

Eje XXI – 16/9/2020 – Colombia

510 años del descubrimiento del Archipiélago de San Andrés y Providencia, 1510-2020

Muy pocos saben que el capitán Lope de Olano descubrió el Archipiélago de San Andrés y Providencia. La mayor parte de los autores lo atribuye a Colón. Unos pocos han leído un viejo libro del General Francisco Javier Vergara y Velasco sobre San Andrés y Providencia publicado en Bogotá en 1888, en el cual, el eximio cartógrafo e historiador se basó posiblemente en documentos encontrados por su amigo y compañero de armas General Antonio Cuervo en el Archivo de Indias en Sevilla, que no fueron incluidos en la edición de Documentos inéditos para la Historia de Colombia editado por Vergara y Velasco después de la muerte del General Cuervo.

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Boletín Olano  – 25/11/2008 – 

De explorador a traidor, Lope de Olano en la zona insular colombiana

En América es ya conocida la participación de los vascos en las empresas de conquista que tuvieron lugar en el siglo XVI durante la fase continental. Éstos conquistadores, marineros, regentes, militares o religiosos vinieron desde tierras lejanas y se toparon con un mundo nuevo jamás imaginado. El Dr. Gómez González, se ha interesado por la figura de uno de ellos, el conquistador vasco, Lope de Olano.

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PDF del artículo de Boletín Olano


imagen de cabecera: Lope de Olano. Mapa del siglo XVI de la Capitanía de Castilla de Oro