Hemos hablado en numerosas ocasiones del grupo organizado de vascos más antiguo en América, la Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima. Para tener una visión general, recomendamos repasar este artículo en el que, con motivo de su 406 aniversario, explicámos con detalle su importancia y su historia.

Hoy en día, este comunidad de vascos que se originó en Perú y que ahora está repartido por toda América, tiene como uno de sus objetivos mantener viva la memoria y los objetivos de aquella Hermandad fundada en 1612 por los «caballeros hidalgos la nación Vascongada» en Lima. Desde la hermandad han organizado, también, una euskoetxea, «Limako Arantzazu Euzko Etxea».

Tanto la Hermandad, como la Euzko Etxea, han realizado, y realizan en los últimos años una labor de difusión tanto de su historia como grupo organizado de vascos, como de recuerdo y reivindicación de algunas de las actuaciones más importantes de miembros de nuestro país en Perú: la presencia de los Pasionistas vascos en la Amazonía peruana desde hace más de 100 años, y su labor de defensa de su población.

Una labor de más de cuatro siglos, en la que la defensa de la huella vasca en el Perú han tenido un papel fundamental.

Es por ello fácilmente comprensible la indignación que sienten al ver como la bóveda situada bajo la Capilla de Aranzazu en la Iglesia de San Francisco,  donde la Hermandad enterró durante dos siglos a los vascos fallecidos en aquella ciudad, ha sido violentada para convertirla en parte de una atracción turística consistente en la visita a las catacumbas de Lima.

Los restos de los enterrados se convierten en una atracción turística y son expuestos
Los restos de los enterrados se convierten en una atracción turística y son expuestos

Capilla y bóveda sepulcral fueron adquiridas a los Franciscanos por la Hermandad a principios del siglo XVII. Con el pago de 10.000 pesos, los vascos de Lima organizados en esta comunidad, se hacían con la propiedad de capilla y cripta, que como decimos estaba destinada a enterrar a los miembros de la nación vascongada fallecidos en Lima.

Así fue durante dos siglos. En la capilla se instaló una Andra mari de Aranzazu, traída desde Tierra vasca, y en la bóveda se enterró a los vascos, miembros de la Hermandad o no, en tumbas todas iguales, como indicaban los estatutos de la Hermandad.

El siglo XIX cambió las cosas. Primero, en 1804 se impidió los enterramientos en el interior de la ciudad, lo que hizo que la Hermandad adquiriera un panteón en el nuevo cementerio para seguir con su objetivo de dar digna sepultura a los vascos que murieran en Lima.

En 1808 se dio un paso más. Se dio la orden de clausurar y sellar los enterramientos de las iglesias. Incluyendo la eliminación de toda indicación de que allí había enterramientos. La Hermandad obedeció la orden. Retiro una lápida de bronce a la puerta de la cripta, instalada en 1693–,en la que aparecía la siguiente inscripción: «Aquí yacen los muy nobles y muy leales hijos y descendientes de la Provincia de Cantabria» y sellaron la bóveda. Eso sí, dejaron un documento en que se señalan una serie de precisas instrucciones para quienes en el futuro quisieran reabrir la bóveda eliminando los sellos colocados, concluyéndose del siguiente modo: «Esta explicación y noticia se pone aquí para los venideros (…); en caso necesario es fácil quitarla y dar entrada a la bóveda».

Desde entonces la bóveda quedó sellada y los vascos allí enterrados no pudieron ser ya visitados.

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Petición pública de la Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima de que no se siga profanando este lugar de enterramiento de los vascos

Ahora la situación ha cambiado de forma radical. Los Franciscanos que habían decidido convertir en una atracción turística las catacumbas que se encuentran bajo esta iglesia, en su afán por crear un circuito turístico, han violentado la bóveda de la Hermandad, convirtiéndola en parte de dicha atracción turística.

Se trata, como es evidente, de una apropiación indebida de un bien que no pertenece ni al Ayuntamiento de Lima ni a los Franciscanos. Además de una ruptura del acuerdo que los Franciscanos sellaron con la Comunidad vasca, esta decisión es responsable de la profanación reiterada del lugar de descanso de esos vascos con dichas visitas turísticas.

La Hermandad de Nuestra Señora de Aranzazu de Lima ha iniciado una serie de acciones con el objetivo de que «la bóveda de los vascos», vuelva a ser cerrada y salga de ese circuito turístico. Entre dichas acciones están las de solicitar a instituciones y representantes vascos su colaboración, que se concretaría en peticiones a las autoridades peruanas y a los Franciscanos de que dicha bóveda vuelva a ser sellada.

Nosotros nos sumamos a dicho movimiento y pedimos a las autoridades de Lima y a los Franciscanos de esa ciudad que reconsideren su decisión y restituyan a los vascos allí enterrados el respeto y la dignidad que merecen, sacando de ese recorrido turístico a una bóveda que, además, es propiedad de los vascos de Lima.

boveda de los vascos abierta al turismo 2

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