Uno de nuestros lectores no ha recordado que en 2018 se cumplen 30 años de la primera ocasión en el que un lehendakari del Gobierno Vasco era recibido en la Casa Blanca por un presidente de los USA.

En marzo de 1988 el lehendakari Ardanza realizó un viaje que le llevaba a recorrer a lo largo de dos semanas algunos puntos de los Estado Unidos con una mayor presencia de vascos. Era la primera vez que un máximo representante del Gobierno Vasco visitaba los Estado Unidos en una situación de «normalidad». Jose Antonio Aguirre estuvo viviendo en aquel país como presidente del Gobierno Vasco en el exilio durante los años de la Segunda Guerra Mundial y tras haber huido, en Europa, de franquistas y nazis.

Durante ese viaje de Ardanza se habían concertado reuniones con el Departamento de Estado y con representantes del congreso de aquel país. Pero Paul Laxalt, ex-gobernador de Nevada, Senador de los USA, e íntimo amigo personal de Reagan, consiguió que el presidente de los Estados Unidos recibiera al Lehendakari en un encuentro en el que fue acompañado tanto por el propio Laxalt como por Pete Cenarrusa, secretario de estado de Idaho y un activo miembro de la comunidad vasco-americana. Una reunión que no gustó a las autoridades del Reino de España, en aquellos años era presidente de su gobierno Felipe González, y que intentaron evitar que se produjera.

De aquel encuentro quedan recogidas fotografías y un vídeo realizado por el propio personal de la Casa Blanca. Un encuentro de más de 10 minutos en el que el lehendakari regalo una makila al presidente Reagan.

A lo largo de la historia de los USA se han dado encuentros muy especiales entre presidentes de los USA y los vascos. Algunos de los cuales hemos ido recogiendo en nuestro blog. Sin duda habrá otros que se queden «fuera» de esta lista, pero sin una buena representación de cómo una pequeña nación ha tenido un espacio de significativa influencia en la historia presidencial de los USA.

La primera conexión se produjo en el mismo nacimiento de la República americana. John Adams, Padre Fundador y segundo presidente de los USA, no solo conoció a vascos que como Diego Gardoqui fueron claves para la Independencia de los USA, sino que él mismo visitó el país de los vascos e incluyó en su libro «Una defensa de las Constituciones de Gobierno de los Estados Unidos» un capitulo, una de sus «cartas» a la «República foral de Bizkaia». En el viaje que realizó a Europa y que le llevó a  Bilbao, John Adams iba a acompañado de su hijo John Quincy Adams, que fue el sexto presidente de los USA.

El segundo «punto de conexión» que hemos ido recogiendo en nuestro blog se refiere a los telegramas que envió (o intentó enviar) Sabino de Arana y Goiri al presidente Theodore Roosevelt. El primero de ellos, en el que le felicita por su nombramiento com presidente y que incluso es publicado por el New York Times. El segundo, en el que le felicitaba por acceder a la independencia de Cuba, nunca lo recibió Roosevelt porque no fue enviado por el servicio telegráfico del Reino de España. Este telegrama le costó la cárcel al patriota vasco.

 Anna Eleanor Roosevelt acogió a Kerman Mirena Iriondo, un «niño Vasco de la Guerra» que con 8 años abandonó Euskadi a bordo del «Habana» para huir de la violencia franquista y que «adoptado» por la primera dama para impulsar el compromiso de la sociedad de su país con los niños que sufrían los desastres de la guerra en Europa.

Durante su campaña a la presidencia de los USA, Barack Obama mantuvo un discurso de defensa de los planes para reducir las causas del Calentamiento global. Una de sus principales intervención sobre el tema se hizo desde la factoría que la empresa vasca Gamesa tiene en Pensilvania. De este presidente hay que recordar también, cómo llevó tanto el Pimiento de Espelette a las cocinas de la Casa Blanca, como las almendras producidas en California por un vasco descendiente.

Y aunque aun no haya sido visitada, aun, por un presidente de los USA, no podemos dejar de citar la ya tradicional «basque barbecue» que cada año organiza Adam Paul Laxalt, hijo de antes citado Paul Laxalt, a la que se invita a los aspirantes republicanos a presentarse a las elecciones presidenciales.

La proyección internacional, los aliados, son fundamentales para una nación, y más aun si es una nación sin estado. Cuanto más débil eres, más importancia tiene tener a tu lado amigos fuertes. Esa es una realidad incuestionable. Pero cuando hablamos de administraciones y gobiernos, la amistad no se hace con los «entes» sino con las personas. Una parte de la «diplomacia» se basa en las relaciones personales, que junto con los intereses económicos, son los principales elementos que la definen y determinan.

Algo que el lehendakari Aguirre y su gobierno entendieron muy bien. Lo que le llevó a mantener, en la medida de las posibilidades que la dura situación que vive un gobierno en el exilio, a mantener una intensa política de relaciones y alianzas. En las que, una vez más, la comunidad vasca en el mundo tuvo un papel fundamental.


 

El presidente Reagan recibe al lehendakari Ardanza en la Casa Blanca. Ante la atenta mirada de Paul Laxalt, senador de los USA, y de Pete Cenarrusa, secretario de estado de Idaho. Ambos miembros de la comunidad vasco-americana (marzo de 1988)
El presidente Reagan recibe al lehendakari Ardanza en la Casa Blanca. Ante la atenta mirada de Paul Laxalt, senador de los USA, y de Pete Cenarrusa, secretario de estado de Idaho. Ambos miembros de la comunidad vasco-americana (marzo de 1988)
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