El diario La Nueva, de Bahia Blanca (Argentina) ha publicado una apasionante historia escrita por Hernán Guercio, en el que se nos relata la historia de Juan Ayerbe, un emigrante vasco que llego a aquellas tierras a inicios del siglo XX. Llego, como la mayoría de los vascos, con “una mano delante y otra detrás”. Como la mayoría de los vascos trabajo mucho. Y como algunos vascos, ese trabajo dio buenos frutos consiguiendo situarse en una buena posición económica y social.

Una vez conseguida está buena posición, y con esto entramos ya en la leyenda local, decidió volver a su Gipuzkoa natal en busca de su amada. Lo que pasó al llegar allí, a pesar de no haber amada muerta durante la espera,  es digno de una canción.

La historia nos ha recordado al zortziko que tantas veces escuchamos de niños. Entonces se escribía “Maitechu mía” y nos hablaba de los males que acompañaban a la emigración. Un tema más de los muchos que nos hablan de las penurias y tristezas que, durante siglos, han vivido los muchos vascos, y vascas, obligados a emigrar.

Les dejamos, como “bonus”, el tema cantado por Mocedades y Plácido Domingo, hijo de Pepita Embil que formó parte del Coro Eresoinka creado por el Gobierno Vasco para transmitir una imagen real de los vascos en el mundo durante la lucha guerra contra el franquismo.

La Nueva – 12/8/2018 – Argentina

Zubiaurre, el castillo y el vasco con el corazón roto

El nombre de ella ya no importa; nadie lo sabe y quienes sí lo conocieron, ya no están. A esta altura, 100 años después, su identidad pasó a un segundo o tercer plano.  El imaginario, la leyenda, la historia que se contó y se cuenta la ubican en España, en el País Vasco, a principios del siglo pasado. Cada cual la dibuja en su mente como quiere: alta, morena, ojos dulces necesariamente verdes para quien escribe y una figura estilizada escondida tras un corsé y kilos y kilos de tela, para hacer más hollywoodense el relato.

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