Como cada año, queremos escribir nuestra reflexión sobre el Aberri Eguna. Llevábamos días pensando en cómo enfocar esta entrada de nuestro blog, cuando una foto y un comentario a la misma nos han ayudado a tener claro qué queremos comentar este año.

Porque este Aberri Eguna se celebra en un año muy especial, en el que conmemoramos el 80 aniversario de la constitución del primer Gobierno Vasco. Fue un año escaso de vida, en tierra vasca, el que tuvo esta institución en aquellos años trágicos, teniendo que continuar su labor en el exilio. Pero aquel Gobierno demostró como los vascos podían organizarse y estructurarse en torno a sus propias instituciones de una forma extraordinaria.

Nunca recordaremos suficiente que una de las primeras medidas de ese Gobierno Vasco, con las tropas franquistas cercándoles, fue constituir la Universidad Vasca. Lo mismo que nunca será suficientemente recordado cómo ese Gobierno creó una estructura de apoyo y auxilio a los vascos que se extendió por Europa y América, perdurando durante todo el tiempo en que duró el gobierno insurrecto de Franco.

Para conseguir aquel milagro de un Gobierno Vasco que pervivió, con capacidad de acción, en el exilio hasta la muerte del dictador, fueron necesarios dos elementos clave.

En los años del exilio, el apoyo de los vascos de la Diáspora, fundamentales para mantener toda la estructura de apoyo a los refugiados vascos y a la resistencia del interior. De ese papel fundamental hemos hablado mucho (nunca lo suficiente) a lo largo de nuestro blog.

Durante el momento del levantamiento fascista, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, los miembros de Eusko Gudarostea, del Ejercito Vasco. Con su resistencia heroica al avance insurrecto, permitió a ese Gobierno Vasco que se desarrollara, y durante todo el conflicto contra el totalitarismo en Europa, luchó contra el fascismo.

Fue un ejército de arrantzales, agricultores, comerciantes, profesionales liberales, estudiantes y obreros, que constituyeron aquel ejército improvisado, sin formación y sin equipamiento. Un ejercito de civiles que bajo las ordenes del Gobierno Vasco y del Lehendakari Aguirre, defendió, con heroísmo, la parte de El País de los Vascos que no quedó bajo el yugo de los delincuentes golpistas que se alzaron contra la República en 1936. Fueron aquellos hombres y mujeres, al unirse al campo de la libertad y la democracia los que con su sacrificio,  y la pérdida de sus bienes, de su libertad, e incluso de su vida, sembraron de futuro nuestra Patria.

Una generación entera de vascos que tuvieron que dejar sus casas y sus trabajos para formar un ejercito de hombres libres defendiendo la Libertad.

Una generación que, además, conecta a los primeros abertzales vascos  a la primera semilla de la nación vasca que por primera vez entendieron y asumieron la idea de “Euzkotarren Aberria Euzkadi da“, con la generaciones del post-franquismo. Ellos son el puente que permitió salvar el  negro abismo de aquellos años ominosos del franquismo,  Ellos han cargado con las responsabilidades de luchar por la Libertad, vivir los duros años de la represión franquista, y transmitir a los más jóvenes el amor a la Patria.

Por desgracia, cada día estamos más convencidos de que las generaciones del post-franquismo hemos sufrido una especia de infección de “adanismo”, que nos ha hecho olvidar y no respetar ese esfuerzo y esa herencia, convencidos, infelices de nosotros, de que nada antes de nosotros merecía la pena.

Todo eso nos ha venido a la cabeza, cuando hemos visto la fotografía de uno de los gudaris que aparece incluida en la exposición El Ultimo Batallón. Una colección de fotografías del chileno Mauro Saravia (nieto de exiliados vascos y catalanes), que recoge la más completa muestra de excombatientes del Eusko Gudarostea, el Ejército vasco de 1936. Una exposición queque se puede ver hasta el 9 de abril en la Sala de exposiciones de Las Juntas Generales de Bizkaia.

Una de las fotografías, la del gudari gipuzkoano Gerardo Bujanda, ha llamado la atención por la fuerza y la dignidad de su mirada.  Algunas personas han realizado comentarios resaltando la expresión de esa mirada.

Luis de Guezala, doctor en Historia, y una persona que conoce muy bien esos años duros de la Historia de los Vascos, lo definió en un texto que nos parece el mejor resumen de lo que esos hombres deben suponer para los patriotas vascos en 2016:

Fueron gudaris unos meses y no han dejado de serlo nunca, por muchos años que la vida concediera a los más veteranos, en contraste con los miles que perdieron la vida defendiendo nuestra tierra en aquella guerra maldita.
Es lo que a mí me sugiere esa mirada, recuerdo de la propia y larga vida y de los compañeros de armas que murieron, etérnamente jóvenes. Recuerdo del deber cumplido y de ser y haber sido todo un hombre, también en los momentos más difíciles. De haber perdido una guerra, pero nunca la dignidad.
Como dijera de ellos Steer “Mientras el laurel brote de la tierra generosa, héroes, habrá hojas para honrar vuestra memoria”.
Agur eta ohore gure gudariei.

Poco más se puede decir. Sólo esperar que su memoria y su sacrificio florezca en los que les seguimos.

Con este recuerdo y esta reflexión:

A todos los que desde cualquier posición ideológica quieren a este Pueblo y desean que sea dueño de su propio futuro.  A todos los que sueñan con una Euzkadi libre de Hombres libres. A todos vosotros, compatriotas, en este día en el que soñamos con la Resurrección de nuestra Patria,  os queremos mandar nuestros mejores deseos. Y no se nos ocurre ninguno mejor que éste:

SALUD Y REPÚBLICA VASCA!

GORA EUZKADI AZKATUTA!

Gerardo Bujada, miembro de Euzko Gudarostea. Gudari
Gerardo Bujada, miembro de Euzko Gudarostea. Gudari
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