Raphael Minder, un “viejo conocido” de nuestros lectores, publica este fin de semana en el New York Times (nuestro querido New York Times que no deja de sorprendernos con su capacidad de hablar con criterio propio de los vascos) un artículo en el que analiza las claves que explican que la gastronomía vasca haya conseguido situarse en lo más alto del firmamento gastronómico global en estos últimos 40 años.

El gran “secreto” que se esconde dentro de ese éxito espectacular de la Cocina vasca consiste en la “colaboración“.

La suma de saberes, compartiendo experiencias y conocimientos han sido fundamental. La genialidad de todos los cocineros, se han sumado para crear un efecto multiplicador que ha colocado a la cocina vasca, y a todos sin integrantes, en una posición imposible de conseguir de otro modo.

Darse cuenta de que “colaborando a que todos mejoremos es beneficioso no sólo a nivel colectivo, sino también a nivel individual“, se esta convirtiendo en un planteamiento imprescindible para la supervivencia de la sociedad vasca. Los clusters que aglutinan a diferentes empresas de un mismo sector, con el objetivo de que entre todas puedan tener músculo suficiente para la investigación o para competir en mercados globales, e sun ejemplo claro.

Al final, lo que han hecho los cocineros es crear un cluster que ha impulsado la investigación, la calidad y la proyección global de nuestra Cocina.

Estaría bien que las instituciones y las “sociedades” que conviven dentro de la Sociedad vasca, se “apliquen el cuento”.

Se han hartado de decir a las empresas, a las universidades, a los centros de investigación, a los cocineros, que sólo la colaboración y el trabajo en común les garantiza el futuro.

Se han hartado de presentar al mundo las maravillosas cooperativas vascas como ejemplo del espíritu de nuestro país como ejemplo de un camino que se aleja de os principio del neoliberalismo y de la economía deshumanizada.

Todo ello muy cierto. Pero ¿Cuándo van a hacer propios los consejos que dan a los demás?. El País de los Vascos vive una realidad de fragmentación interna en la que la sociedad de cada Territorio mira a las demás como “competidores”, en vez de como aliados.

Una actitud que, alimentada desde hace mucho por las fuerzas empeñadas en que los vascos no se conviertan en una nación con objetivos comunes, impregna todos los ámbitos de nuestra vida. Desde el deporte hasta las instituciones, todo está manchado de ese elemento de desunión.

Es bueno que desde el New York Times descubran al mundo, y nos recuerden a nosotros, cuál ha sido la clave del éxito de la gastronomía vasca: colaboración confianza, generosidad y sentido común.

Si un grupo de cocineros, extraordinarios pero muy pocos, han sido capaces de lograr eso, qué no podría lograr una Sociedad vasca empeñada en su conjunto en la aventura de avanzar en una misma camino.

New York Times – 19/3/2016 – USA

Chefs’ Camaraderie Lifts Basque Cuisine

Still relatively young chefs when they went to France 40 years ago, Juan Mari Arzak and Pedro Subijana were determined not only to learn, but also to lift Basque cooking and then spread their know-how. At the time, despite the bounty of seafood and produce in their home region on the lush and mountainous northern coast of Spain, Basque cuisine was not particularly renowned worldwide.

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