Han sido varios los medios internacionales que estos días han relatado la dimisión de Arantza Quiroga, la presidenta del PP de la CAPV. Una dimisión que se ha producida tras la desautorización de la dirección del PP a nivel español de su propuesta para promover un acuerdo sobre convivencia en Euskadi que incluía a todos los partidos, incluida la izquierda abertzale.

Recogemos de todas ellas una que por su origen, Colombia, y que por su formato, el de una opinión que analiza lo sucedido, nos ha parecido especialmente interesante.

Se trata de un artículo de Thilo Schäfer publicado en uno de los diarios colombianos de mayor difusión: El Heraldo. Nos parece especialmente interesante debido a que Colombia está viviendo en estos días un proceso de paz que, con todas las diferencias que existen (y son muchas), mantiene semejanzas básicas que no se pueden obviar.

En ambos casos hay un estado que se enfrenta a una actividad terrorista, en ambos casos hay víctimas, y en ambos casos se está produciendo un movimiento social y político que busca la desaparición de la violencia con unas bases estables que garanticen la consecución de una paz permanente en la que se tengan en cuenta todas las sensibilidades.

Un proceso que lo explica muy bien el abogado, político, y juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,   Diego García-Sayán Larrabure en su artículo, publicado en El País, “Colombia: la paz, derecho humano“:  puede ser una contribución fundamental a la justicia, la verdad, la reparación de las víctimas y la no repetición.

Nos ha parecido interesante recoger esta visión desde un país que ha vivido muchos decenios de una violencia que ha alcanzado una intensidad y extensión desconocida en el caso de la violencia de ETA.

El Heraldo – 15/10/2015 – Colombia

Oportunidad perdida en el País Vasco

Es un gran placer pasearse por las maravillosas playas de San Sebastián en el País Vasco estos días, con un sol algo más suave pero que aún calienta y el Atlántico poniéndose más bravo con los primeros vientos de otoño. La temporada alta de turismo terminó el fin de semana pasado con el puente del festivo de Pilar. Donostia, su nombre en lengua vasca, registró un lleno casi total, que va en línea del gran aumento de visitantes en los últimos años. Uno de los factores que explican la atracción de San Sebastián es el fin de la violencia, la bombas y asesinatos selectivos. Hace cuatro años que ETA declaró el cese de hostilidades tras cuatro décadas de atentados terroristas contra las instituciones del Estado y cualquier persona que no compartía el ideario independentista de la banda. También ha terminado la violencia callejera y ya son pocos los grafitis y carteles a favor de ETA. Los separatistas de izquierda han apostado por la vía democrática para perseguir sus fines, y Bildu está presente en el Parlamento vasco y en los ayuntamientos.

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