Nos lo cuenta nada más y nada menos que The Guardian. en un artículo firmado por un “conocido nuestro”, Ashifa Kassam. Decimos conocido, porque un artículo firmado por él mereció una reflexión muy crítica por nuestra parte hace bien poco. Aunque, para ser fieles a la verdad, en esta ocasión él no es el protagonista

El diario británico habla sobre la 1.600 kilos de patata de Araba, 16.000 huevos, 150 litros de aceite de Arróniz, 26 kilos de cebollas y 15 kilos de sal (nos imaginamos que de Añana) que se utilizaron en Vitoria-Gasteiz el pasado día 2 de agosto para hacer una tortilla de 5,20 metros de diámetro, 7 cm de grosor y una tonelada y media de peso. La idea era aprovechar la proyección mediática  que, sin duda, genera el hacer una tortilla de patata para 10.000 personas, para reforzar la proyección pública de la ciudad vasca que durante todo el 2014 tiene el “gran honor” de ser la Capital Española de la Gastronomía.

Nos imaginamos que ese titulo tendrá un gran tirón entre el turismo proveniente del resto del Reino de España, porque lo que se dice repercusión, no ha tenido mucha en los medios de comunicación que nosotros seguimos. Como no tuvo, al menos en lo que nosotros esperábamos, que la capital de Álava fuera, durante 2013, la Capital verde europea. Nosotros hemos recogido prácticamente todo lo que hemos encontrado en los medios internacionales sobre esa ciudad que tanto nos gusta. Pero la verdad es que no hemos sentido que hayan sido oportunidades bien aprovechadas.

Pero volvamos a la tortilla. Como decíamos, la idea era usar esta homérica tortilla (como la habría denominado Michaleen Flynn, el extraordinario personaje de la película Un hombre tranquilo) como un elemento de promoción. ¿De que forma? Primero usando su propia preparación, para aparecer en los medios de comunicación y congregar a una gran cantidad de público interesado en ver cómo se hacía, y como no,  en catarla. La segunda, y más importante, era hacer la tortilla más grande del mundo para que así entrara en el Libro Guinness de los Records. Decimos que esa era el objetivo más importante ya que aparecer en ese libro, siempre  genera un interés en medios de todo el mundo.

Para realizar este proyecto parece que se necesitó,  junto a esa inmensa cantidad de materias primas, la respetable cantidad de 45.000€. Es decir, que si se repartieron 10.000 raciones, cada una de ellas costó la nada despreciable cantidad de 4,5€.

Cuando nos enteramos de la gesta, allá por el mes de agosto, nos apreció una buen idea. Era una “inversión” que garantizaba interés y proyección local, y  con la que, además, se conseguía una proyección de más alcance y a más largo plazo a través de la inclusión de la citada tortilla en el  Libro de los Records.

Hasta ahí todo bien. Pero a partir de ahí parece que  todo se “tuerce”, ya que a pesar de que se vendió a “bombo y platillo” que se había conseguido dicho record (no hay más que darse una vuelta por las hemerotecas) algo salió mal.

Y no nos referimos a la tortilla, que según los afortunados presentes que pudieron hincarla el diente, estaba muy buena. Lo que ha fallado ha sido el récord en sí, ya que los jueces del Guinness, han rechazado la solicitud de Vitoria aludiendo que porque no acepta la forma en la que se cocinó, “en porciones precocinadas tipo puzzle”. Lo cuál indica un doble error. Por un lado, de gestión del proyecto, ya que la utilización de un sistema tan diferente al tradicional de hacer una tortilla, como la de hacerla de forma prefabricada, habría exigido una comprobación con los responsables del Libro para saber si iban a aceptarla, sobre todo teniendo en cuenta el coste de dicho proyecto.

El otro error es muy habitual,. Es un error de tiempos. No de tiempos de cocción, sino de gestión de tiempos, y de prudencia, a la hora de hacer declaraciones públicas por parte de los responsables municipales.Vendieron la piel del oso antes de cazarlo y ahora la “cosa” pinta fea. Una ciudad despojada de un título que nunca tuvo, es una ciudad que “no olvida“. Puede que las declaraciones del primer edil cuando lanzó una acusación generalizadora sobre la actitud in-cívica y defraudadora de ciertos colectivos de emigrantes, pudieran ser perdonadas por parte de su electorado. Pero eso de no conseguir para Vitoria un Record Guinness que se daba como conseguido, es un fracaso que le va a costar caro. Al menos esa impresión tenemos.

Mas aún, si tenemos en cuenta que la tortilla sí ha salido en medios internacionales. Pero no por lo que se esperaba, sino por no lograr lo que se esperaba. Como decimos al inicio de nuestro comentario, The Guardian habla de la tortilla, o para ser más exactos, de las consecuencias que el fiasco de la tortilla está generando en esta capital vasca. Un artículo que, ya desde su titular, “Intento de récord de tortilla se convierte en gran vergüenza para la ciudad española”, nos hace entender  que no va a ser muy positivo para la proyección turística de la ciudad.

Eso sí, al alcalde siempre le queda el consuelo de que que en este caso se puede aplicar la sentencia de  Oscar Wilde : “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.

The Guardian – 3/12/2014 – Gran Bretaña

Record-breaking tortilla attempt turns into big embarrassment for Spanish city

The giant tortilla being prepared in Vitoria, Spain. Photograph: YouTube
The giant tortilla being prepared in Vitoria, Spain. Photograph: YouTube

It was meant to be a record-breaking take on one of Spain’s most typical dishes. But instead the three-tonne Spanish omelette cooked up in the Basque city of Vitoria this summer has sparked a political row, with city councillors arguing that its only function so far has been to brand the city as the “capital of ridiculousness”. In August, thousands gathered in one of the city’s most emblematic squares to watch chefs build the world’s largest tortilla de patatas, or Spanish omelette.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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