Cinco “perros policía“, Ciro, Drago, Falk, Kley y Bogart, que parece que estaban condenados a morir por una inyección letal, al finalizar su “vida útil“, han sido salvados gracias a la intervención de una asociación alemana de defensa de los animales. El diario Mittelhessen, del Estado alemán de Hesse, ha realizado un amplio reportaje, con vídeo y fotos, sobre tres de ellos,”Falk”, “Drago” y “Ciro”, que se encuentran refugiados allí y ha hablado con uno de los cuerpos de la policía alemana que tienen en sus filas a perros que realizan servicios similares.

No sabemos en que cuerpo policial han servido estos tres perros adiestrados,  y además, tenemos que reconocer que nos parece realmente inconcebible lo que se cuenta en la noticia. Sobre todo sabiendo la especial relación que se crea entre las personas que trabajan con esos animales y los propios perros. Por eso esperamos que la información recogida en el reportaje sea consecuencia del interés del periodista de crear una noticia muy impactante, incluso a costa de “ser inventivo”, y no un fiel reflejo de la realidad.

Porque si la información que recoge el diario alemán es correcta, si se ajusta a la “realidad de los acontecimientos”, algunos protocolos de actuación de ese cuerpo policial y de la institución pública de la que dependen, debieran ser rápidamente modificados.

Les dejamos la historia que publica el diario alemán sobre estos tres perros. Resulta sumamente interesante la valoración que hacen los policías alemanes y la explicación que dan de cómo actúan ellos con los perros que sobrepasan la “edad de jubilación”

 

Mittelhessen – 23/9/2014 – Alemania

Giftspritze statt Ruhestand

Tres de los "perros policía" que trabajaron en Bilbao y que han sido salvados desde Alemania
Tres de los “perros policía” que trabajaron en Bilbao y que han sido salvados desde Alemania

Dillenburg. Ihr ganzes Leben haben “Falk”, “Drago” und “Ciro” in den Dienst für den Menschen gestellt. In Bilbao spürten sie Rauschgift auf, stellten Kriminelle und (be)schützten bedingungslos ihre Hundeführer. Im Dienst in die Jahre gekommen, sollte es für sie keinen verdienten Ruhestand, sondern die Giftspritze geben. Davor bewahrte sie der Dillenburger Tierschutzverein quasi in letzter Minute.

(Sigue) (Traducción automática)

 

 

 

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