El economista, y escritor colombiano Inaldo A. Chávez , tiene una columna en la web “Las 2 orillas“. Una muy interesante publicación digital de periodismo independiente, en la que un equipo de periodistas buscan mostrar, además de la Colombia “institucional”, la de las voces y miradas perdidas a lo largo y ancho del territorio nacional, dándole la palabra a la ciudadanía para que publique, de primera mano, sus historias, sus imágenes y cuente sus vivencias.

En su columna del día 1 de agosto, habla de dos poetas poco conocidos, pero muy admirados por el: Cristo García e Ignacio Verbel. Habla de ellos, comparándolos con dos figuras historias relevantes. La de Jesús de Nazaret, Cristo, y las de Iñigo Lopéz de Loiola, San Ignacio de Loiola.

Nos ha llamado la atención dos asuntos que, aunque sea de forma transversal, recoge en su texto.

Uno, de aparición recurrente, es el del lugar y el momento en que Iñigo de Loiola cae herido e inicia su transformación de militar a fundador de una poderosa orden religiosa. Un acontecimiento que lo define así: “se retira de la milicia luego de resistir en Pamplona (España) ante el asedio de los franco–navarros y caer herido con las dos piernas destrozadas”. Iñigo, que es como fue bautizado el protagonista de esta historia, no es herido en Pamplona (España), sino en Pamplona (Navarra) ya que, incluso tras la conquista militar a cargo de las tropas del rey de Castilla y Aragón, Fernando el Católico, Navarra mantiene su estructura legal propia como reino independiente. Algo que resulta difícil de entender desde la visión del “estado-nación” moderno. Además no defendía la ciudad del “asedio de los franco-navarros”, sino que defendía la ciudad, ocupada por las tropas del rey castellano, de los intentos de recuperar el por parte del las fuerzas lideradas por el rey de Navarra hasta la ocupación,  y entre las que había  tropas de su aliado el rey de Francia.

La otra es la referente a la nacionalidad de Iñigo de Loiola, el que después tomaría el nombre de Ignacio. Inaldo A. Chávez, le define como “su seguidor castellano que se lanza en cruzada iracunda contra quienes no habitan en la vida cristiana“. Ser súbdito del rey de Castilla, no significaba ser castellano. Iñigo de Loiola era gipuzkoano, o usando la terminología de la época Vizcaino o Cántabro, que rea como se denomina a los vascos occidentales en aquellos tiempos.

Recomendamos, para conocer la vida de Iñigo López de Loiola, San Ignacio, el artículo dedicado a él que se puede leer en la Enciclopedia Auñamendi.

Las 2 orillas – 1/8/2014 – Colombia

Cristo y San Ignacio

Oñaz, Azpeitia (Gipuzkoa) solar de la línea paterna de Iñigo de Loyola. Fot. Garikoitz Estornés Zubizarreta, 1987
Oñaz, Azpeitia (Gipuzkoa) solar de la línea paterna de Iñigo de Loyola. Fot. Garikoitz Estornés Zubizarreta, 1987

Los designios sonoros en el Caribe colombiano los cargamos a cuesta como un caparazón inmenso que cubre a todo un corazón para amar al universo. Una especie de armadillo que se protege contra las inclemencias de la maldad, pero que si hurgamos más adentro, encontraremos toda una inmensidad de bondad y alegría bombeando sangre nueva por todo el continente que nos puebla el alma. Los designios sonoros también van cargados en los nombres que nuestros padres eligen para acertar o no con la configuración de la personalidad que formamos a punta de tierra, lluvia y sol y otras veces, son el recurso nimio del santoral que coincida con el día del nacimiento o del bautismo católico que tanto nos entalla lo corpóreo.

(Sigue) (traducción automática)
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