En primer lugar queremos decir que, en nuestra opinión, ETA está sobrevalorada. No por su capacidad de enfrentarse a la dictadura, ni, tampoco, por su posterior obcecación en no dejar las armas. Cosa que le llevó a pasar de ser un grupo de resistentes a una dictadura, a convertirse en un grupo terrorista. Como tampoco está sobrevalorada en relación todo el daño que ha hecho en lo personal y en lo político, a los vascos y a las victimas de sus actuaciones violentas.

ETA está sobrevalorada en su capacidad real de proyección política a largo plazo, en la hondura de la huella que va a dejar en la Historia de los Vascos. Cierto que durante su existencia ha interferido en la realidad política vasca, en especial en los 30 últimos años. Pero esas interferencias desaparecerán con ella, y su lucha no tendrá una relevancia histórica, más allá de la que con ciertas acciones tuvieron en los últimos años del franquismo. Pero incluso esa labor quedará oculta tras la siniestra y estéril actuación de los años posteriores.

Queríamos comentar esto, porque es lo que siempre sentimos cuando leemos reflexiones en torno a ETA y su historia. Que se nos entienda bien. No decimos que ETA no haya dejado una huella enorme en las generaciones que la han conocido. Lo que decimos es que la huella real, la que perdura, va  ser pequeña, muy pequeña. Sobre todo si la comparamos con los objetivos y las pretensiones que tuvieron sus lideres ideológicos.

Dicho esto vamos a la “razón” de esta entrada en nuestra web. Hemos leído con gran interés el extenso artículo de investigación publicado por el abogado norteamericano de origen vasco Mark Bieter. Un artículo titulado The Rise and Fall of ETA (Ascensión y caída de ETA) . Nuestra recomendación es que lo no dejen de leerlo, porque merece la pena.

A nuestros lectores habituales este nombre les sonará ya que nos hemos referido a sus interesantes artículos en varias ocasiones, e incluso hemos colaborado con él para escribir una respuesta al desafortunado (por decirlo con suavidad) artículo del Sr. Javier Ruperez publicado en el diario monárquico español ABC, en relación con la figura de Peter Cenarrusa a los pocos días de su fallecimiento

Espero que Mark Bieter perdone por nuestra osadía, pero pensamos que tenemos que puntualizar, desde nuestro punto de vista, dos partes de su magnífica reflexión.

La primera se refiere a las causas que impulsan el nacimiento del Nacionalismo vasco como movimiento político. Estas causas pasan mucho más, desde nuestro punto de vista, por la pérdida de la estructura de autogobierno de los vascos (el Sistema foral) a lo largo del siglo XIX en las diferentes Guerras carlistas que al proceso de industrialización y a la fuerte inmigración que esta trajo consigo. El crecimiento económico descontrolado, la explotación de masas de inmigrantes (y locales) a cargo de los grandes industriales (que habían apoyado la derogación de unos Fueros que limitaban sus ansias de crecimiento capitalista liberal), no se habrían producido, no al menos de la misma manera, sin la imposición de los principios y normas de los liberales españoles (es importante dejar claro que los liberales eran los auténticos reaccionarios en la política vasca). La reacción, natural, a la inmigración, es comprensible. Solo hay que ver cuál es la reacción de las sociedades europeas a los procesos inmigratorios actuales. Bilbao paso de tener una población de 18.000 habitantes en 1857 a 80.000 en 1900 y a 113.000 en 1920. Un crecimiento absolutamente desbocado que se sumaba a la imposición de un sistema político y económico extraño y ajeno.

A eso hay que unir que en la segunda mitad del siglo XIX se produce una ebullición de los nacionalismos en toda Europa, ya que los pueblos se dan cuenta de que sólo adoptado la estructura política que ofrece la idea del Estado-Nación, pueden tener posibilidades de sobrevivir en la nueva realidad política que se estaba conformando.

La segunda puntualización se refiere  la figura histórica del Lehendakari Aguirre. El que fuera futbolista es algo anecdótico, Incluso que lo fuera del Athletic. Se trata de una figura política de primer nivel. Alcalde de Getxo y Parlamentario en Madrid con 27 años, abogado y empresario. Un cristiano comprometido con la Doctrina Social de la Iglesia y enemigo declarado del capitalismo salvaje que triunfaba en aquellos años (curiosamente igual que ahora) en el Mundo. Un hombre que predicaba con el ejemplo y que en su empresa familiar en los años 30 repartía beneficios entre los trabajadores. Algo insólito en la época. Un europeísta convencido que participó de una forma especialmente activa en la creación de la idea de la Europa única que nació tras la Segunda Guerra Mundial.
En definitiva una persona que, esta sí, ha dejado una huella importante en la historia.

En todo caso, creemos sinceramente que este es un artículo para ser leído con interés y atención. Un artículo donde se encontraran los elementos fundamentales para entender mejor esta parte, pequeña pero dolorosa, de la Historia de los Vascos.

The Blue Review – 12/11/2013 – USA

The Rise and Fall of ETA

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A new dawn rising in the Basque Country. (Fotografia; Txanoduna / Flickr )

In October 2011, Martxelo Otamendi, the editor of the Basque newspaper Berria, received a small package in his office. There was no return address, but he had a good idea who’d sent it. He’d seen similar packages before.Inside, there was a thumb drive holding video and audio clips of the Basque terrorist group ETA announcing the end of its four-decade campaign of violence. The announcement, read in both Spanish and Basque by hooded members of the organization, said ETA “has decided on the definitive cessation of its armed activity,” and it had a “clear, solid and definitive commitment.” Within hours, the clips appeared on news outlets throughout the world.

(Sigue) (Traducción automática)

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